Nuevo sitio Marxismo latinoamericano: ni calco ni copia 18 Abril 2015

El MIR chileno, un proyecto revolucionario

Al calor de la cercana experiencia de la revolución cubana, y tras la fusión de pequeños agrupamientos que provenían tanto del movimiento estudiantil como de previos núcleos políticos, surgió en 1965 el MIR chileno, declarándose como un partido marxista- leninista y adoptando el centralismo democrático como forma de organización.

Edición

El Revolucionario

El Revolucionario

Sumario

Compartir Articulo

Marxismo latinoamericano: ni calco ni copia | El MIR chileno, un proyecto revolucionario

Las bases programáticas sobre las que se asentaban los acuerdos de estos distintos grupos giraban en torno a la necesidad de la lucha armada para la toma del poder, el carácter socialista e internacional de la revolución, a la dirección política que en ese proceso revolucionario tendría la clase trabajadora, y un fuerte rechazo a la vía pacífica y parlamentaria así como a la revolución por etapas que proponía el estalinismo, a través de un PC Chileno consolidado que, entre otras cosas, dirigía la Central Sindical (CUT).

Estas bases estratégicas tenían raíz en el carácter del capitalismo chileno, atrasado, desigual y combinado, un capitalismo dependiente. Se hacía entonces imprescindible la alianza obrero- campesina e incluso con distintos sectores medios empobrecidos tanto en el campo como en la ciudad.

El MIR frente a la Unidad Popular

Con una perspectiva estratégica revolucionaria y por el socialismo, como describimos arriba, el MIR afrontó su etapa de acumulación e inserción en las bases en un momento muy particular de la historia chilena, con un gobierno de izquierda parlamentaria. El proceso de radicalización y polarización social que durante los años `70 y `71 comienza adelante en la sociedad chilena, con importantes medidas progresivas por parte del gobierno de Allende, como la nacionalización del cobre y la banca o la estatización de las empresas monopólicas más importantes, y por otro lado, el sabotaje a la economía y la conspiración golpista por parte de la derecha, hacen que el MIR, siempre desde afuera de la Unidad Popular, deba ajustar su táctica política.

Ello implicó tomar iniciativas independientes al tiempo que brindar su apoyo crítico al gobierno de Allende cuando se debía enfrentar al fascismo golpista o promover el avance de las medidas más radicales. Tal es así que, mientras era parte de la toma de tierras junto a los campesinos mapuches en el sur del país sin confiar en los decretos oficiales allendistas, enfrentando no solo a los patrones sino también a las fuerzas represivas gubernamentales, formaba parte también, junto al PS, de la guardia personal de Allende, el GAP ("Grupo de Amigos Personales"), una guardia armada constante que acompañaba al Presidente a todos lados y cuidaba frente a los reiterados intentos de asesinato por parte de la derecha.

Todo el poder al pueblo trabajador [en negrita o algo, como subtitulo]

Frente a la total polarización de la sociedad, la izquierda también se polariza. Mientras que Allende, el PC y un sector importante del PS, buscan una salida institucional a los problemas políticos, el MIR fundamentalmente, junto a un ala izquierda del PS y otros grupos pequeños apuestan a la movilización popular para radicalizar la lucha contra los capitalistas.

Durante el lock out patronal de Octubre de 1972, frente al intento de los patrones de paralizar la producción abandonando las fábricas, éstas son ocupadas por los trabajadores y puestas en funcionamiento demostrando que la economía puede funcionar sin los empresarios. Frente a esa situación, mientras Allende y el PC intentaban que no se generalice la ocupación de fábricas por parte de los trabajadores y el ala izquierda de la UP pujaba para que el gobierno nacionalice esas empresas y pasen al "Área Social", el MIR intentaba no solo extender la toma con el fin de que sean expropiadas por el Estado, sino incluso planteaba el "control obrero" en las fábricas, y la generalización de los Cordones Industriales y de los Comandos Comunales como formas de organización independiente de la clase obrera.

Los Cordones Industriales habían surgido en 1972 como una organización de los obreros desde las bases al no verse representados en las conducciones sindicales, las federaciones y la Central Sindical burocratizadas que, en un momento de auge popular, intentaban garantizar los tiempos institucionales y paralizar la movilización de las masas y reducirlas al rol de comparsas del Poder Ejecutivo.

En Junio de 1972, al tiempo que los trabajadores de las empresas El Mono, Perlak y Policrom realizan huelgas exigiendo su traspaso al Área Social, se conforma en el sudoeste de Santiago el Cordón Cerrillos- Maipú, que aglutinará a más de 250 empresas. Como parte de ese proceso, se crean las Juntas de Abastecimiento de Precios (JAP), unos almacenes populares que funcionan como forma de la clase obrera y el pueblo de autoabastecerse y así no depender de la burguesía chilena y los especuladores.

Para articular las experiencias organizativas, y a los distintos actores que allí intervenían, surgen los Comandos Comunales, en donde convergían trabajadores, campesinos, pobladores. Así la frase "luchar, crear, poder popular", no era ni una consigna abstracta ni un planteo que se pensase por fuera de la lucha por la disputa del poder político contra la burguesía.

Autodefensa de masas, fuerza social revolucionaria y el enfrentamiento al golpe

El MIR se dedicó centralmente a intervenir en la clase obrera y los sectores populares a partir de esas nuevas herramientas de organización, ya sea poniéndose a la vanguardia de la organización y los reclamos, así como desarrollando desde allí también la intervención militar. La extensión de tomas de fábricas, empresas y tierras, fuertemente reprimidas por las fuerzas represivas tanto estatales como para estatales y de grupos fascistas que intentaban sabotear las medidas de fuerzas, necesitaban de una autodefensa armada, sólida y fuerte. A través de sus Grupos Políticos Militares, el MIR impulsaba la creación de Comisiones Militares tanto en los Cordones como en los Comandos.

Así, para esa etapa puntual, la intervención militar del MIR se orientó a acompañar la lucha popular a través de la autodefensa armada. En ese sentido, podemos contar pocas acciones de envergadura en este momento, como la toma de una comisaría o el robo de un banco.

El MIR, al tiempo que intentaba forjar un partido revolucionario que pueda ponerse a la cabeza de la lucha por el socialismo, y de intervenir tanto a nivel sindical a través del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR), o en otros frentes como el estudiantil, intentaba ser parte de una fuerza social revolucionaria impulsando y participando de instancias como los Cordones Industriales, los Comandos Comunales o las JAP.

Esa concepción, de avanzar en las tareas socialistas a partir de la movilización de las masas, también era acompañada por una férrea defensa de las medidas y conquistas, sin esperar que se garanticen institucionalmente.

Luego de que sea derrocado Allende el 11 de Septiembre de 1973 por el golpe fascista encabezado por Pinochet, el MIR orientó todos sus esfuerzos a la resistencia armada a la dictadura, demostrando que no sólo tenían capacidad de realizar una correcta caracterización en una etapa de movilización popular y llevar adelante una táctica acertada como fue previo a 1973, sino también la abnegación, entrega y coraje de sus militantes.

Hacia un partido revolucionario

No tomamos esta experiencia casualmente. Realizar esta primera aproximación, a una de las organizaciones político- militares más importantes del marxismo- leninismo en la historia de América Latina, resulta imprescindible para quienes nos proponemos hoy, en una etapa histórica distinta, encarar un proyecto revolucionario.

Junto al PRT argentino, con quienes conformaron la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) de la que también participaron los Tupamaros uruguayos y el PRT Boliviano, el MIR fue una de las organizaciones más importantes que llevó adelante la tarea de construir una organización política y aportar a la revolución en su país y nuestro continente, aplicando de un modo dialéctico y antidogmático las lecciones de la revolución cubana así como interpretando la situación histórica que le tocó atravesar.

Esa es nuestra tarea actualmente, analizar nuestra coyuntura, y avanzar en la construcción del partido revolucionario que pueda estar a la altura de las circunstancias, interpretando las que corresponden a la etapa actual, para llevar adelante la lucha por el socialismo.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria