Nuevo sitio De revoluciones y revolucionarios 18 Abril 2015

Lenin, las Tesis de Abril y la primera revolución socialista de la historia

Cuando en abril de 1917 Lenin logró volver desde el exilio a Rusia, hacía más de 15 años que era un referente de la organización y la lucha revolucionaria en su país. A lo largo de toda su trayectoria se había convertido en el máximo impulsor de la organización y actividad del Partido Bolchevique, y en su principal referente teórico y político.

Edición

El Revolucionario

El Revolucionario

Sumario

Compartir Articulo

De revoluciones y revolucionarios | Lenin, las Tesis de Abril y la primera revolución socialista de la historia

En los sucesivos momentos de la lucha Lenin había aportado sus balances y concepciones para dar respuesta a cada tarea política. Había explicado el carácter de la sociedad y la revolución en Rusia, había planteado la necesidad y las tareas de un partido revolucionario desde la época de la fundación del POSDR, había promovido la insurrección en 1905 y balanceado los límites que había encontrado aquel intento, había explicado el carácter del imperialismo, de la disputa entre las grandes potencias y de la guerra.

A principios de 1917, cuando el régimen zarista se debilitaba y el pueblo ruso llevaba años desangrándose en la primera Guerra Mundial, una amplia lucha obrera y popular enfrentó y volteó al gobierno. La "revolución de febrero" de 1917 abría así, nuevamente, el proceso revolucionario.

El Partido Bolchevique tenía una influencia limitada en la clase trabajadora rusa y los demás sectores explotados. Pero tampoco era muy amplia la influencia de otros partidos de izquierda como el Menchevique o el Socialista Revolucionario (SR), quienes decidieron apoyar a un gobierno de coalición que integraba a la burguesía rusa y a los referentes de sus principales partidos.

Ante la evidente potencialidad de la movilización obrera y campesina que había destronado al viejo régimen pero que no había forjado una perspectiva propia, y ante una burguesía que buscaba apropiarse del proceso revolucionario abierto, los militantes bolcheviques se plantearon la tarea de desarrollar el potencial revolucionario para poder defender y ampliar sus conquistas y avanzar hacia un nuevo tipo de organización social.

Hasta el momento la mayoría de las corrientes del marxismo habían considerado que para alcanzar una sociedad socialista era preciso atravesar con anterioridad un régimen democrático burgués que garantizara el desarrollo capitalista. Eso para los Mencheviques y los Socialistas Revolucionarios significaba (y así se daba en los hechos) apoyar un gobierno de la burguesía rusa y eventualmente compartirlo con ella. Para los bolcheviques y Lenin, enfrentados desde siempre con los partidos de la burguesía, el eje estaba más bien en la alianza de la clase trabajadora y el campesinado revolucionario sin definir con claridad la forma política en que se cristalizaría esa alianza. Otro miembro del POSDR, León Trotsky, había adelantado ya en 1905 su concepción sobre la revolución como un proceso permanente hasta el socialismo encabezado por la clase trabajadora, pero sus tesis hasta entonces no habían tenido gran incidencia.

Apenas asumió el gobierno de coalición, apoyado por mencheviques y eseristas, se encargó de despejar las dudas que pudieran tener los bolcheviques, no sólo por la falta de respuesta a las demandas de las masas obreras y campesinas que habían protagonizado la revolución, sino además por la continuidad de la participación en la guerra imperialista que implicaba la masacre de millones de explotados rusos.

En ese momento la llegada de Lenin dio claridad a la perspectiva bolchevique. Desde el mismo 3 de abril en que llegó comenzó a explicar pacientemente sus tesis, tanto a sus compañeros del partido bolchevique como a los de otras tendencias, impulsando su pronta publicación y difusión.

Los consejos independientes de obreros, de campesinos y de soldados (soviets), conformados al calor del proceso revolucionario, siguiendo el ejemplo de la organización alcanzada en 1905, adquirían para entonces una amplitud y un protagonismo sin igual. Lenin reconoció y defendió la necesidad de entenderlos como los embriones de un nuevo poder de los explotados. En sus tesis convocaba a sus compañeros a "Explicar a las masas que los Soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario", y en esa perspectiva planteaba la necesidad de luchar por alcanzar "una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo a arriba".

Como era conciente de que los revolucionarios estaban en una situación de debilidad frente al nuevo gobierno y a las tendencias conciliadoras, y que amplios sectores de las masas aún tenían expectativas en ese nuevo régimen, Lenin insistía en llevar adelante una paciente labor de convencimiento para evidenciar el carácter del gobierno de coalición. Llamaba a "Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria "exigencia" de que deje de ser imperialista". Y ratificaba que no debía darse "Ningún apoyo al Gobierno Provisional", sino "explicar la completa falsedad de todas sus promesas", entre ellas, la de la incumplida finalización de la participación rusa en la guerra.

A sólo dos meses del auge revolucionario de febrero, el dirigente bolchevique señalaba que la revolución debía seguir, avanzando en una perspectiva socialista. "La peculiaridad del momento actual en Rusia –decía- consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado". Sólo asumiendo esa perspectiva, decía Lenin, se podrían avanzar en cambios profundos en beneficio de las masas populares.

Era así que podría pasarse a "la instauración inmediata del control de la producción social y de la distribución de los productos por los Soviets de diputados obreros". Y podría enfrentarse el profundo problema agrario que atravesaba a gran parte del imperio ruso con la "Confiscación de todas las tierras de los latifundios" y la "Nacionalización de todas las tierras del país, de las que dispondrán los Soviets locales de diputados braceros y campesinos".

Además se podría imponer que "La remuneración de los funcionarios, todos ellos elegibles y removibles en cualquier momento, no deberá exceder del salario medio de un obrero calificado", y conseguir la "Fusión inmediata de todos los bancos del país en un Banco Nacional único, sometido al control de los Soviets de diputados obreros".

De esta forma, reconociendo la potencialidad de las masas obreras y campesinas, Lenin definía con claridad que la clase trabajadora y el campesinado no necesitaban estacionarse en ninguna etapa "democrática" y capitalista (como reclamaban mencheviques y eseristas) y que en cambio podían y debían emprender el camino para su definitiva liberación con una perspectiva socialista. Los embriones del nuevo poder obrero y popular ya habían sido forjados por los mismos explotados con la constitución de los soviets, y la tarea de los revolucionarios consistía en potenciarlos y mostrar su viabilidad de constituirse como un verdadero poder alternativo al de los capitalistas. La centralidad del partido revolucionario consistía en comprender y asimilar las tareas de la etapa para llevarlas con fuerza a la clase trabajadora y el pueblo pobre, promoviendo así la actividad revolucionaria. La conquista del poder por los trabajadores y el pueblo ruso seis meses más tarde, con la revolución de octubre de 1917, sería una magnífica prueba del acierto de Lenin en sus Tesis de Abril y la apertura de una nueva etapa para los trabajadores del mudo entero, que conocían el primer intento de forjar una sociedad sin explotación.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria