Nuevo sitio Córdoba 6 Octubre 2014

Ayer y hoy

Córdoba fue, en la década del 40, el mal ejemplo del destino dependiente de nuestro país, que nos obligaba, por división internacional del trabajo, a desarrollar sólo la producción agropecuaria. La industria, que sustituía importaciones, se acunó en Córdoba donde nacieron los primeros tractores y rastrojeros; la moto puma y la fabricación de locomotoras y vagones; y el avión a chorro Pulqui -que nos ubicó como el quinto país en el mundo en el desarrollo de la industria aeronáutica.

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Periódico del Frente Único MIR-OTR. Octubre 2014

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Córdoba | Ayer y hoy

A mediados de los años 50, las primeras automotrices -la famosa Estanciera y el Torino- se hicieron con muy pocas piezas importadas. Un avanzado sector energético fue el verdadero partero de esta industria que, por su valor simbólico y económico, significaba el casi obligado pase al club de los países desarrollados. A Córdoba se la llamó la “Detroit Argentina”. De ese emporio industrial llegó Industrias Kaiser, que levantó el complejo Santa Isabel e introdujo una muy novedosa tecnología. Cientos de pequeños y medianos talleres metalúrgicos surgieron como proveedores de partes y accesorios de los dos centros de producción automotor que eran Fiat y Kaiser. Ambos empleaban un promedio de 10.000 trabajadores en cada planta. El otro gran centro industrial era IAME que, de propiedad estatal y nacida en la década del 30, con 11.000 trabajadores y una muy eficiente escuela de aprendices, fue madre de la industria cordobesa.

La consecuencia de este boom industrial fue el surgimiento de un poderoso proletariado fabril que cambió para siempre a la Córdoba conservadora y católica, y que se convirtió en un actor político gravitante en la Argentina del 66 al 76. Estuvo acompañado por un movimiento estudiantil que constituía el 10% de la población cordobesa. La mayoría de los estudiantes eran hijos de esa ascendente clase trabajadora que, favorecida por una situación de bienestar, podía mandar a sus hijos a la universidad. Al Cordobazo (1969) le siguió, en el seno de un agudo conflicto entre el capital y el trabajo, el desarrollo de una conciencia clasista y de un sindicalismo de liberación, estrechamente ligado a organizaciones revolucionarias, que unió a marxistas y peronistas, y que desarrolló propuestas programáticas de poder obrero con meta socialista

La Córdoba de hoy es muy distinta. Su centro económico ya no es la industria automotriz. Es el agro, que ha alcanzado un alto nivel de productividad liderada por la soja. La siembra directa constituyó una verdadera revolución tecnológica que demandó fuerte inversión de capital. En General Deheza (de los Urquía), en el sur cordobés, se procesa la soja para convertirla en aceite y harina. En dos fábricas de Río IV y Villa María se procesan millones de litros de etanol –extraído del maíz- que sirven como combustible vegetal que se combina con las naftas. Arcor es una multinacional de dulces, caramelos y galletas que ha sabido utilizar las ventajas comparativas de nuestro azúcar, maíz y soja. La producción agraria está fuertemente concentrada en los “Pools de siembra” que se integran con capitales internacionales y se abastecen de semillas y agro- químicos suministrados por Monsanto y Nidera. Al compás de este desarrollo agrario, se ha ido formando una extensa red de pequeñas y medianas industrias que abastecen las necesidades de la maquinaria agrícola. En la Provincia de Córdoba, el sector PYME ocupa el 70 % de la fuerza laboral del sector privado y conforma el 50 % del PBI de la Provincia. Y si bien esta matriz agro- productiva es generadora de un proletariado rural, en cifras globales, es expulsora de población rural. La tecnología reemplaza a la mano de obra; el pequeño productor es expulsado; los Pools arriendan al mediano; y, en la nueva frontera agrícola, desaparecen el monte, las producciones agrícolas y ganaderas típicas, y sus poblaciones ancestrales.

Las automotrices Fiat, Renault y Volkswagen, si bien siguen siendo capitales concentrados de origen extranjero, ya no son los grandes centros de concentración obrera, como lo fueron, en el caso de las dos primeras, en las décadas del 60 y del 70. En Fiat la planta operaria es de alrededor de 2.500 obreros que aumenta o se achica, de acuerdo a la demanda de trabajo. En Volkswagen se registran, aproximadamente, 1850 trabajadores, entre operarios y administrativos. Iveco cuenta con 600 operarios y Renault tiene alrededor de 2500. Actualmente, hay suspensiones de personal una o dos veces por semana, donde se les paga el 75 % del pago de convenio. El atraso en productividad respecto a la industria automotriz de Europa, Estados Unidos y Japón es de uno a cuatro, lo que genera una escasa o nula competitividad a nivel internacional. Además, es ensambladora en un porcentaje del 75% del total. Por acuerdos y ventajas arancelarias, aún se exporta a México y Brasil, pero las vicisitudes de estos mercados y la crisis profunda del nuestro, llevan a que hoy las empresas hagan soportar a los trabajadores suspensiones y despidos, para salvar sus altísimas tasas de ganancias. Lo mismo pasa en las metalúrgicas proveedoras como Montich y Valeo, con suspensiones rotativas, listas de retiro y despidos.

El capital concentrado se completa, en Córdoba, con empresas ligadas a la construcción de obra pública (caminos, rutas, inmobiliarias) o a través de la gestión de servicios públicos (agua, recolección de basura etc.) que forman parte de la patria contratista y se encuentran favorecidas por la corrupción del gobierno (Roggio y Electro Ingeniería, por ejemplo). Beneficiados por todo tipo de exenciones impositivas, están los Call Center y el sector informático con Xerok, IBM, Motorola y varias empresas más, que ocupan a unos 15.000 trabajadores. En general, todo el capital concentrado recibe en Córdoba, por parte del Estado Nacional, Provincial y Municipal, todo tipo de beneficio que nunca llega a la pequeña y mediana empresa.

Condicionados por estas fuerzas productivas y por las relaciones sociales que ellas generan, vivimos los cordobeses, con nuestros sentidos comunes, nuestra cultura y nuestras visiones del mundo. Algunos nos preguntamos, a 45 años del levantamiento popular más grande de nuestra historia, pero también a 22 del Santiagueñazo y a 13 del Argentinazo del 2001, ¿habrá nuevos cordobazos que abran, como en el 69, una perspectiva de Poder para el pueblo trabajador? De esto hablaremos en las próximas notas.

Movimiento Córdoba Se Mueve.

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Córdoba se Mueve

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