Nuevo sitio Debate 5 Octubre 2014

Reagrupamiento de la izquierda revolucionaria y la disputa de proyectos en el campo popular

Los pasos hacia la unidad que venimos dando desde ambas organizaciones que integramos el Frente Único suponen un avance concreto en el reagrupamiento estratégico de la izquierda revolucionaria que abreva en la tradición guevarista, de la que nos sentimos parte. Sin embargo, no nos motiva un impulso de recuperación nostalgiosa y abstracta de tradición política; sino que partimos desde esa identidad política para impulsar una intervención efectiva en la coyuntura actual.

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Periódico del Frente Único MIR-OTR. Octubre 2014

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Por eso, nos parece relevante compartir en este primer número una caracterización del despliegue de fuerzas políticas de la izquierda y el campo popular, identificando en qué lugar se ubica nuestra experiencia de construcción y qué perspectivas se abren.

Izquierda y centroizquierda: los proyectos en curso y en disputa

El 2015 será un año electoral y este escenario condiciona la intervención de todas las organizaciones políticas, incluso las que asumen el abstencionismo o rechazo electoral como posición de principios. Esa realidad se impone en todos los terrenos de construcción, lo que nos exige la mayor claridad en la caracterización para la definición de los pasos a dar.

En este sentido, consideramos que dentro del campo popular sobresalen dos expresiones tácticas que empiezan a actuar como polos de referencia y atracción para las organizaciones populares y de izquierda que no fueron ganadas por el kirchnerismo.

Por un lado, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) que ha tenido un crecimiento considerable en las elecciones del 2013, y que agrupa fundamentalmente a las organizaciones más grandes de la izquierda trotskista en nuestro país (PO, PTS e IS), que sostienen una alianza electoral que no se traslada a otros campos de la lucha de clases, donde son habituales las pujas y rencillas menores entre las fuerzas mencionadas.

Otros grupos de izquierda, más o menos cerca o críticos del FIT, se desenvuelven bajo su órbita de influencia política y pública, que en gran medida ha logrado monopolizar la representación de “la izquierda" en la opinión pública, desde una reivindicación del clasismo y el socialismo.

El FIT no está planeado como una opción de construcción estable más allá de lo electoral, ni mucho menos como un espacio que convoque a otras fuerzas de izquierda para abrir el juego y crecer en riqueza política. Sin embargo, aunque más no sea en el contexto electoral, por ser la única referencia de izquierda con cierto peso, ha contado con el apoyo de diversas organizaciones políticas, incluyendo a nucleamientos de nuestra tradición y a nuestras propias organizaciones.

Por otro lado, la otra referencia política que aparece para el año próximo dentro del campo popular, es la Unidad Popular (UP) que ya postula a Víctor De Gennaro como candidato presidencial, secundado por los pro-sojeros PCR y MST, fundamentalmente, y que tiene a su servicio la estructura nacional de la “CTA Autónoma" de Pablo Micheli.

A este polo tributan una serie de experiencias de lo que fue la izquierda independiente. El caso más nítido es Patria Grande, donde han coincidido los compañeros/as de Marea Popular y un sector del FPDS Corriente Nacional y otros grupos más pequeños, que se han reagrupado bajo el rótulo de “izquierda popular" con una fuerte impronta institucionalista.

El antecedente del acuerdo del frente “Camino Popular" en las elecciones de 2013, en el que Marea Popular participó secundando la candidatura de Claudio Lozano en la Ciudad de Buenos Aires, marca ya ese curso.

Más cercanos a nuestra tradición política se están dando experiencias en parecida tónica. Por un lado, aparece la iniciativa de los compañeros de Camino de los Libres, quienes han quedado subsumidos como una suerte de juventud de la Unidad Popular. Desde otras posiciones, pero con rumbo parecido en el mediano plazo, se desarrolla la experiencia de la Juventud Guevarista de Daniel de Santis, que junto con el sector de compañeros/as de la regional Trelew que viene de escindirse del MIR a principios de este año, conformaron recientemente el Frente de Unidad Guevarista.

Los antecedentes de la participación de Unión del Pueblo, que impulsa la JG, al interior de Proyecto Sur de Pino Solanas; y la integración a la conducción michelista de la CTA Chubut, por parte de los compañeros de Trelew, ofrecen pistas del factible rumbo de esta experiencia.

En todos estos casos de valiosos compañeros/as que reivindican la tradición guevarista, la dinámica del proceso apunta hacia la alianza con la UP, lo que supone ir a la cola de una experiencia electoral centroizquierdista, opción política que ha dado lugar a sucesivas frustraciones para los sectores populares.

Por el reagrupamiento de la izquierda revolucionaria

Por fuera de estos campos se presenta el intento que estamos tratando de llevar adelante desde la experiencia de nuestro Frente Único. No nos pensamos en una posición equidistante de ambas variantes, porque somos capaces de distinguir las diferencias entre una opción de conciliación de clases (UP), de otra que más allá de sus limitaciones sectarias y electoralistas levanta un planteo genérico por la independencia de clase y el socialismo.

No obstante, tenemos perfectamente claro que el del FIT no es nuestro proyecto ni que nunca puede serlo, en lo fundamental, un acuerdo que se reduce a la cooperación electoral. Marcamos esta firme delimitación estratégica sin caer en el antitrotskysmo visceral al que erróneamente son afectos muchos compañeros/as, porque tenemos claro que ese macartismo deviene luego en una impugnación de cualquier posición política que defienda la necesidad de la lucha por la revolución y el socialismo.

Como dijimos, nuestro Frente Único se construye como un afluente de la izquierda revolucionaria de inspiración guevarista, en una senda que sabemos compartida con otras organizaciones compañeras, como es el caso de Córdoba Se Mueve y la agrupación Hombre Nuevo, entre otras, que militan con posiciones similares a lo largo y ancho de nuestro país.

Por otra parte, sabemos que la construcción de organización política revolucionaria es una tarea insustituible, que debe ser acompañada además con otras iniciativas frentistas que nos permitan articular políticamente con otras organizaciones y tendencias anticapitalistas del movimiento popular. Allí compartimos frecuentemente militancia con los compañeros/as de COB La Brecha, el FPDS, el FPDS-CN, el MULCS, entre otros, con los cuales, más allá de nuestras diferencias en materia de definiciones políticas y estratégicas, sostenemos en común ámbitos y espacios de construcción de base en el plano político-social.

Nuestra apuesta estratégica como Frente Único tiene como premisa común la vocación de superar la marginalidad política en el contexto nacional; y para lograrlo hace falta avanzar muchísimo en inserción de clase para seguir avanzando en el desarrollo de organización política revolucionaria de la clase trabajadora y el pueblo pobre, apuntando a construirnos como un actor político con incidencia real en la lucha de clases en nuestro país.

El Frente Único es un avance concreto en esa huella, que impulsamos con la voluntad de fusionarnos en un prudente plazo, sabiendo que aún cuando esa unidad se plasme positivamente seguirá siendo insuficiente para las necesidades de la etapa.

Por estas razones, sin sectarismo ni autoproclamaciones, llamamos a las organizaciones compañeras que coinciden con esta perspectiva, a seguir trabajando en la construcción de caminos de unidad que vayan haciendo cada vez más viables estos objetivos, identificando las posibilidades de cada momento y respetando los tiempos de cada experiencia.

¡Por un partido revolucionario de la clase trabajadora y el pueblo!

¡Por la unidad de las y los revolucionarios!

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