Nuevo sitio Nuevos gobiernos en la región 4 Noviembre 2014

¿Qué dejaron las elecciones en América Latina?

Lo más relevante que se desprende de las recientes elecciones en Brasil, Bolivia y Uruguay es la permanencia de varios de los gobiernos llamados postneoliberales. El triunfo del PT y el MAS, y la ventaja del Frente Amplio (así como el triunfo de PSUV en Venezuela a fines de 2013) ubican a este heterogéneo arco de gobiernos como actores de la política continental en el próximo lustro.

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Periódico del Frente Único MIR-OTR. Noviembre 2014

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Nuevos gobiernos en la región | ¿Qué dejaron las elecciones en América Latina?

Su perfil es muy diverso, pero con ejes en común. Despliegan políticas de “inclusión" que repercuten en una mejora parcial de las condiciones materiales de vida de amplios sectores sociales y que incluyen algunas renovaciones en el plano político, aminorando, por ejemplo, los niveles de exclusión por cuestiones étnicas o sexuales.

No se trata, como reclaman algunos de sus defensores, de opciones de “izquierda" o “revolucionarias", puesto que expresan formas específicas de desarrollo capitalista y no cuestionan los fundamentos de este sistema. Se trata de propuestas para un capitalismo “progresista" que disputa el control del estado con una derecha explícita y liberal que cuenta con el acompañamiento de EEUU.

El hecho es, entonces, que no se constató el mentado “fin de ciclo" de los “progresismos" postneoliberales.

El marco económico

Brasil, el gigante que conformó el BRICS, tuvo un crecimiento importante los años anteriores, con un peso significativo de la industria, aunque ahora atraviesa una seria desaceleración.

Muy lejos de eso, Bolivia y Uruguay[1] comparten el crecimiento económico más importante de las últimas décadas, ambos vinculados con la explotación primaria.

En todos los casos, si bien las ganancias empresarias han sido gigantescas al lado de los ingresos populares, esa relativa distribución permitió la mejora parcial de un importante sector de la población.

La principal razón por la que la mayoría del electorado se volcó a apoyarlos, es por considerar que de ese modo podrán mantener las conquistas obtenidas hasta el momento. Por eso, hasta los candidatos liberales prometieron la continuidad de los planes sociales.

Además estas elecciones contribuyen a la pervivencia del Mercosur y las relaciones bilaterales, sobre todo tras la derrota del PSDB en Brasil que proponía un cambio en el esquema continental. No en vano el triunfo de Roussef fue saludado por la mayoría de los políticos argentinos[2], exceptuando solo a algunos liberales profundos del PRO y UNEN.

Brasil

Todo indica que habrá un gobierno más componedor con el gran capital y los demás partidos de la burguesía brasileña. La “reacción" de los mercados tras la reelección de Roussef generó presión en el sentido de conseguir lo que dijo la flamante presidenta: “Quiero dialogar con los sectores empresariales, financiero, con el mercado, para discutir cuáles son los caminos de Brasil". No en vano evaluaba seriamente reemplazar al jefe de la cartera de hacienda por un peso fuerte de la banca privada.

En estas elecciones, se consolido una oposición por derecha como el PSDB que obtuvo 48% de los votos en el balotage, acrecentando su representación parlamentaria y dominando espacios clave del país como San Pablo.

Por otro lado, es necesario marcar que hace tiempo los líderes hace del PT han promovido una política contraria a las masas, y se han centrado en la negociación superestructural con los otros partidos de peso y las corporaciones empresarias.

De todos modos, hasta el momento son evidentes las dificultades para conformar una opción de lucha con perspectiva anticapitalista. Movimientos como el Movimiento Sin Tierra siguen apoyando y tratando de presionar por izquierda al PT (buscando ahora una reforma política). Otras experiencias que buscan una opción autónoma son pequeñas. Ni que hablar en el marco electoral, un terreno hegemonizado por las fuerzas dominantes, donde los grupos por fuera del PT son muy marginales[3].

Aún así, aunque los movimientos sociales que sintieron afinidad por el PT tendieron a replegarse, la movilización se ha reanimado en los últimos años, con pico en junio de 2013 cuando millones salieron a las calles en rechazo de los gastos millonarios del mundial y por una mejor calidad de los servicios públicos.

Con la estrechez del margen económico y político del gobierno se puede plantear la reaparición de procesos de lucha en el mediano plazo.

Bolivia

Evo Morales triunfó con el 62% de los votos, mientras la UD obtenía un 24%. Así, la derecha neoliberal fue desplazada, ratificándose el MAS como el partido de gobierno que ganó 8 de los 9 departamentos.

Esa consolidación tiene como fundamento el apoyo de amplios sectores populares por considerar positivamente las reformas de los últimos años. Lo hizo contando con la movilización, muchas veces activa, de movimientos sociales, principalmente campesinos, pero también trabajadores, comunidades indígenas, etc. Al mismo tiempo, hay que mencionar que el amplio margen electoral da cuenta de la incorporación al proyecto de gobierno de sectores que anteriormente eran parte de la oposición (como Daniel Sánchez, presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia) y la relaciones de paz con el oriente terrateniente, lo que expresa la ratificación de un proyecto de reforma social capitalista (el capitalismo andino): se fortalece el estado boliviano y su capacidad de redistribución, al tiempo que se garantiza estabilidad para las inversiones y la propiedad de la burguesía agraria, industrial y financiera.

Esto, en una sociedad que no ha abandonado la movilización, incluyendo los reclamos al estado.

De este modo Bolivia, que es uno de los ejemplos principales de gobiernos progresistas postneoliberales (junto a Venezuela y Ecuador), ahora cuenta con un gran apoyo electoral y los dos tercios parlamentarios como base para tomar nuevas iniciativas. Por eso es un caso testigo de gran importancia. Serán sus objetivos y alianzas políticas las que marcarán su límite.

Un primer balance

Estos resultados electorales han sido evaluados con elogios desmedidos por el kirchnerismo (que apuesta a montarse en esta ola de “continuismo") y por sectores de izquierda. Pero se trata de experiencias progresistas, con apoyo electoral y a veces movilización social popular, que se enmarcan en el capitalismo, garantizando la defensa de la propiedad privada, la inversión, la ganancia…

A su vez, la necesaria delimitación política que debe generar la izquierda para poder contribuir a un proyecto propio de los trabajadores, lleva a otros sectores de izquierda a posiciones sectarias y catastrofistas, que ningunean el peso de las bases populares de estos proyectos.

Evidentemente, tras la actualización de una serie de gobiernos postneoliberales que contaron con un amplio apoyo popular, desde la militancia de izquierda debemos hacer un enorme esfuerzo político y militante para contribuir a construir una alternativa política revolucionara que logre un desarrollo de masas, lo que supone poder concertar el compromiso de muchos de quienes hoy decidieron dar su voto de confianza al reformismo, pero para construir un proyecto que no se conforme con los estrechos márgenes del posibilismo postneoliberal, sino que se vuelque hacia una perspectiva de cambio radical, una perspectiva a la que nos proponemos aportar desde la izquierda revolucionaria.


[1] La situación de Uruguay podrá evaluarse a partir del balotage, del 30/11. Vazquez tiene muchos puntos de contacto con Mujica aunque es más reacio a algunas reformas (es contrario al aborto) y en su anterior presidencia tuvo un vínculo más estrecho con EEUU. La izquierda tuvo un pequeño repunte con la votación del Partido Independiente, la Unidad Popular, y la relevancia del sector de izquierda del FA.

[2] Entre otros Gustavo Posse (FR), Hermes Binner (PS) y Oscar Aguad (UCR). Más exultante fue el kirchenrismo, que leyó este proceso como demostrativo de que el FPV también puede tener continuidad en 2015, como lo festejó el mismo Scioli.

[3] El partido a la izquierda del PT con más apoyo electoral fue el heterogéneo PSOL, con la candidata Luciana Genro (afín al MST de Argentina), que obtuvo el 1,5% de los votos.

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