Nuevo sitio El Movimiento Obrero y la Lucha de Clases en los años `70 4 Diciembre 2014

Aprender de nuestras mejores experiencias obreras y populares

Nuestra historia está plagada de ejemplos de lucha obrera y popular de donde sacar balances que nos ayuden a intervenir en el presente. Uno de los momentos de mayor auge en la lucha de clases se dio entre el año `69 y `76, en el período que va del Cordobazo al Golpe de Estado. Uno de los hitos más importantes de aquella experiencia fue el Viborazo en donde se destacan el clasismo cordobés nucleado en el Strac y el Sitram y el sindicalismo de liberación al cual adhería el Luz y Fuerza con Agustín Tosco a la cabeza.

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Periódico del Frente Único MIR-OTR. Diciembre 2014

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 El Movimiento Obrero y la Lucha de Clases en los años `70 | Aprender de nuestras mejores experiencias obreras y populares

El desencuentro entre esos sectores de la vanguardia obrera en esas jornadas, que priorizaron las diferencias tácticas y programáticas frente a una mirada general del proceso, y que decantó en aislamiento político para esas experiencias en dicha coyuntura, fue superado con el correr de los años [1]. En la recuperación del SMATA de Córdoba en 1972 por la Lista Marrón encabezada por René Salamanca, en la recuperación de la UOM de Villa Constitución (el Villazo) en el `74, o en la experiencia de las Coordinadoras Interfabriles de 1975, en donde los sectores combativos le imponen de hecho –y no de manera declamativa- una huelga general a la burocracia contra el gobierno peronista para enfrentar el Rodrigazo, puede verse una maduración en los sectores clasistas en cuanto a cómo construir sindicalmente, a la importancia de tejer alianzas más allá de tener discusiones y diferencias políticas estratégicas, y en cómo darle la disputa a la burocracia sindical.

La política integral del PRT

Aunque entonces fueron muchas las organizaciones con influencia e inserción, resulta fundamental atender a la experiencia del PRT. De la misma manera que con el Che Guevara, al PRT se lo condenó tanto desde la derecha como desde la izquierda por su accionar revolucionario tildándolo de “guerrillerista", negando su inserción e influencia en sectores claves del movimiento obrero. Lejos de eso, el PRT se propuso una militancia integral que ligaba la acción guerrillera con la militancia obrera y popular. Baste recordar la militancia en los ingenios azucareros de Tucumán y la FOTIA, que llevó a Leandro Fote, militante partidario y referente azucarero, a ser elegido candidato a diputado por una asamblea obrera. Pronto el PRT extendió su influencia en las zonas de mayor concentración industrial, participó de manera directa desde su inserción en diferentes fábricas y en cada una de las experiencias mencionadas arriba. El Movimiento Sindical de Base (MSB) que promovía el PRT nucleó a miles de obreros con destacada participación en los conflictos más importantes, como el propio Agustín Tosco que solía cerrar sus actos. El balance crítico que hacen las organizaciones que provienen del morenismo de este período es inverso al que describimos. Mientras, junto al Goyo Flores retomamos críticamente el desencuentro histórico entre los sectores del llamado sindicalismo de liberación con la experiencia clasista de Sitrac Sitram, para Nahuel Moreno o el PTS, paradójicamente, el problema fue la alianza de algunos sectores del Sitrac Sitram con Tosco[2]. Mientras que para que el morenismo el problema de esa experiencia radica en “no plantear concretamente la construcción de un partido de trabajadores" desde Sitrac Sitram, nosotros vemos una virtud en el planteo del PRT que explica las diferencias cualitativas entre la organización partidaria y la organización sindical.

Estas diferencias surgen de concepciones y estrategias distintas entre ambas corrientes, entre las cuales el rechazo del morenismo y también de Política Obrera (antecesor del Partido Obrero) a la lucha armada asumida por el PRT-ERP es sólo la más conocida. Para el PRT la estrategia para la toma del poder incluía el rol dirigente de la clase obrera en el proceso revolucionario sin excluir otros sectores sociales, por lo que se plantaba la necesidad de una alianza obrera y popular que debía estar dirigida por la clase obrera hecho por el cual construía el FAS en la perspectiva de forjar un Frente de masas que unifique políticamente al conjunto de los explotados y oprimidos. El PRT destacaba el lugar central del partido revolucionario como organizador de la vanguardia más consciente, considerando las diferencias cualitativas entre una organización partidaria y una sindical, con sus respectivas tareas y programas .

Avanzar en la inserción y en la unidad por la base

Durante este año se han destacado conflictos sindicales en donde sectores clasistas tienen determinado peso. Una característica fue la dispersión de las luchas y el sectarismo de las organizaciones con influencia (y por lo tanto con responsabilidad) en esos conflictos. En muchos casos, en lugar de realizarse encuentros de coordinación y medidas de lucha conjuntas, algunas organizaciones priorizaron el conflicto en donde tenían construcción o llegada, la mediatización del mismo en lugar de la confrontación, o la realización de actos propios en donde mostraban su influencia sobre el movimiento obrero con una expectativa fundamentalmente electoral, como sucedió en las últimas semanas con los congresos del PO en el Luna Park o el PTS en Argentinos Jrs. En el caso del PTS fue paradójico el abandono del Encuentro Sindical Combativo cuando las modificaciones en la lucha de clases –mayor ajuste y ofensiva patronal- plantearon la necesidad de profundizar esa coordinación en lugar de abandonarla.

En algunos casos, el tipo de construcción que esas organizaciones desarrollan es totalmente coherente con los balances que realizan sobre los años `70, con una supuesta estrategia revolucionaria que tiende a ponderar las medidas sindicales (como la huelga) por sobre cualquier otra medida de lucha popular, y que confunden las herramientas sindicales con las partidarias y construyen con la perspectiva de que el sindicato (o la representación sindical conseguida) sea apéndice de la posición y estructura partidaria.

Sin dudas en la actualidad estamos lejos de la construcción que protagonizaron organizaciones como el PRT y la etapa de la lucha es otra. Así y todo, es necesario nutrirnos de estas experiencias y aprender de sus balances. En primer lugar es imprescindible crecer en influencia e inserción en los sectores de la producción y el transporte que son estratégicos al interior del movimiento obrero, sectores en los cuales las organizaciones que retomamos la tradición de la izquierda revolucionaria tenemos enormes déficits aunque hayamos hecho algún avance particular. Por otro lado, es importante construir herramientas organizativas para la lucha sindical que se reivindiquen clasistas pero que al mismo tiempo tengan la capacidad de nuclear a un amplio sector de activistas independientemente de tener acuerdos estratégicos y programáticos de fondo o no.

Con esa vocación de construcción unitaria, intentando forjar una corriente clasista con inserción en los sectores estratégicos de la clase obrera, es que desde el Frente Único MIR- OTR participamos en la Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas y a su vez desde allí en instancias de coordinación como el Encuentro Sindical Combativo. Lo hacemos conscientes de las potencialidades y limitaciones que presentan cada una de esas herramientas y con la expectativa de avanzar en la inserción y en la coordinación por la base para forjar un movimiento obrero que pueda retomar las mejores experiencias de la clase trabajadora en nuestro país.


[1] Tal como lo plantea el Goyo Flores en su reivindicación crítica de aquella experiencia en su libro “Lecciones de Batalla", en el apartado Sitrac- Sitram, una experiencia que enseña más que cien libros. Pags 114 y 115 de la Edición de RyR, 2013.

[2] Para leer las argumentaciones del PTS o de Nahuel Moreno consultar, respectivamente: “Insurgencia Obrera en la Argentina 1969- 2976", de Ruth Werner y Facundo Aguirre, 2009, Ediciones IPS (en particular el apartado Un breve balance final del capítulo La experiencia del clasismo cordobés, págs. 442 a 444). Y la recopilación de textos de Nahuel Moreno escritos para los periódicos del PRT La Verdad y el PST titulado Después del cordobazo.

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