Nuevo sitio Editorial de Diciembre 3 Diciembre 2014

Un gran negocio, para pocos

El país no está en su mejor momento económico. Algunos de los principales problemas los sintetiza la misma prensa oficialista: “En lo que va de 2014 el superávit llegó a 6151 millones de dólares, 17,1 por ciento menos que en igual período del año anterior, según informó ayer el Indec. La caída de precios internacionales de las materias primas, el retroceso de despachos de autos al mercado brasileño y la pobre performance de la actividad económica de los principales socios comerciales de la Argentina fueron elementos centrales para explicar la contracción de las exportaciones al resto del mundo. El menor movimiento del mercado interno producto de la devaluación de principios de año y la especulación por la disputa judicial contra los fondos buitre, ocasionaron la baja de importaciones”. (Página/12, 26/11/14).

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Editorial de Diciembre | Un gran negocio, para pocos

Sin embargo, aunque este año ha sido de desaceleración económica, su impacto es claramente desigual.

En un reciente informe que registra los balances presentados en la Bolsa porteña, puede verse con claridad como grandes grupos empresarios siguieron ganando fortunas, también durante este último año[1].

Dos de las principales empresas que se enriquecieron a gran escala pertenecen al Grupo Techint En su conjunto sumaron $ 14.200 millones de ganancia hasta septiembre. En comparación con las ganancias de los tres primeros trimestres del año pasado las empresas de Paolo Rocca crecieron en un 50% (Tenaris) y en un 127% (Siderar). Otras empresas con altos crecimientos fueron YPF con $ 7.619 millones, duplicando la rentabilidad conseguida un año antes, y Telecom, con $ 2.684 millones y un aumento de 24,5%. De los bancos, el gran ganador fue el Banco Macro, con utilidades de $ 4.823,59 millones y un crecimiento de 71%. Luego, el Grupo Galicia obtuvo una ganancia de $ 2.455 millones y el BBVA Francés ganó $ 2.390,13 millones, duplicando ambos su rentabilidad anterior.

El listado de empresas financieras, industriales y agrícolas que se enriquecieron alevosamente continúa y se extiende también a las que no cotizan en el Merval. Entre otras de las empresas con grandes ganancias están otras empresas del Merval como Petrobras Argentina, Aluar, Comercial del Plata, Transener; algunos bancos como el Santander Río, el Patagonia, el Hipotecario y el Supervielle; las industrias alimenticias Molinos Río de la Plata, Arcor, La Anónima, Ledesma. El extenso listado incluye también al Grupo Clarín que ganó $760,6 millones, creciendo casi un 60% frente al mismo periodo de 2013.

Fuga de capitales

Muchos de estos y otros grandes grupos, además, llevan sus recursos al exterior, lo que significa que gran parte de esas ganancias no tienen ningún impacto en términos de reinversión y dinamización del circuito económico interno. La actual disputa del gobierno con algunos sectores empresarios como el HSBC lo ha llevado a plantear el problema de la “evasión fiscal", un eufemismo referido al flujo de divisas al exterior que viene sosteniendo el sector empresario de forma descomunal a lo largo de toda la década del “modelo" kirchnerista.

Como la plasmó la misma AFIP al denunciar y presentar un extenso listado de “evasores", el problema de la fuga de divisas no se refiere a un caso excepcional, sino a una dinámica extendida. Sin ir más lejos, las denuncias sobre las negociaciones secretas del gobierno kirchnerista con Chevron tomaban en cuenta, en primer lugar, que no se está impidiendo de ningún modo una nueva fuga millonaria de recursos del país, a partir de los arreglos con las petroleras. La nueva Ley de Hidrocarburos va en el mismo sentido.

El capital en su cumbre

Ahora los que con Cristina Fernández “la juntaron con pala" quieren más y buscan intervenir con fuerza en la agenda política. Muchas de las empresas y cámaras empresarias que expresan algunos de los más importantes sectores del capital que opera en Argentina realizaron a fines de noviembre un significativos encuentro. Clarín lo festejó como “un hecho inédito para dirigentes de la industria, el campo, los bancos y los servicios que por primera vez mostraron un espíritu de cuerpo que hasta ahora era solo patrimonio de las centrales sindicales". Según los relatos exitistas de estos empresarios y sus medios afines, fueron unos 900 empresarios de 59 cámaras los que se reunieron en el salón Juan Pablo II de la Universidad Católica Argentina en el “Foro de Convergencia Empresarial". Su programa básico es el “fomento de la inversión privada" y una restricción a la intervención estatal, para lograr “un marco institucional sólido que aliente las inversiones".

Allí intervinieron, entre otros Jaime Campos (Asociación Empresaria Argentina), Juan Vaquer (Cámara de Comercio de EEUU), Luis Betnaza (Techint), Cristiano Rattazzi (UIA), Luis Etchevehere (Sociedad Rural), Rubén Ferrero (Confederaciones Rurales Argentinas), Enrique Cristofani (Santander Río), Claudio Cesario (ABA) y Juan Pablo Simón Padrós (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa). También estuvieron, entre otros, Adrián Werthein (Telecom), Carlos Miguens (Sadesa), Juan José Aranguren (Shell), Claudio Belocopitt (Swis Medical), Arturo Acevedo (Acindar), Julio Saguier (La Nación), Federico Braun (La Anónima), Héctor Magnetto y José Aranda (Grupo Clarín), Eduardo Caride (Telefónica) Martín Otero Monsegur (San Miguel), Gabriel Martino (HSBC), Roberto Fortunati (Itaú) y Alejandro Preusche (Newsan).

En total sintonía con el perfil extractivo al que se orienta el “modelo", se pronunciaron Martín Dedeu (Minería) y Jorge Ferioli (Petrolera San Jorge), quien planteó la potencialidad de las explotaciones de recursos energéticos “no convencionales". Eso sí, todos prometieron “inclusión" y “puestos de trabajo", concientes del perfil actual del debate político. Allí estuvieron, para la foto, representantes de todo el arco opositor: Mauricio Macri, Sergio Massa, Hermes Binner, Ernesto Sanz y Julio Cobos. Y como debió admitir la prensa oficialista, aunque Scioli no se hizo presente en este encuentro de los “fogosos amantes de la dictadura del mercado", el “establishment guarda varias fichas para apostar al gobernador bonaerense"[2]. Tiene sus razones.

Migajas para los trabajadores

Pero el éxito de estos pocos, no tiene nada que ver con el pasar del pueblo, que es quien sufre sobres sus espaldas las consecuencias de la desaceleración por medio de despidos, ajuste e inflación. A pesar del maquillaje del Indec, la verdad es que para fin de año la inflación acumulada estará superando el 40%. Esto impacta directamente en los bolsillos de los trabajadores, cuya mayoría está muy lejos de alcanzar una canasta familiar que ya trepa por encima de los $11.000.

Tan evidente es esta situación que hasta las direcciones sindicales burocráticas están planteando la necesidad de algún tipo de actualización. Por eso tuvo lugar el breve paro de transportes que unió a Juan Carlos Schmid (Sindicato de Dragado y Balizamiento), Omar Maturano (La Fraternidad) y Pablo Moyano (Camioneros). Y se escuchan reclamos de oficialistas como Gerardo Martínez (CGT) o Hugo Yasky (CTA), quiénes se ven obligados a salir de su silencio obsecuente con el gobierno.

Sobre este panorama de salarios devaluados para el pueblo trabajador y gigantescas ganancias para el empresariado se da el debate político electoral de cara al 2015. Desde el FPV plantean continuidad con cambios. Desde la oposición pejotista de Massa, la única que parece tener chances de competir (más aún con el descalabro de FA-UNEN), se promete cambios con continuidad. Negar la existencia de diferencias sería tan necio como negar que, en lo fundamental, tienen un acuerdo profundo. Parte esencial de su programa común es la defensa del gran capital (que hoy ostenta las ganancias de todos estos años) en desmedro de las condiciones de vida del pueblo trabajador. Incluso acuerdan, como se está viendo, en una orientación “hacia los mercados" internacionales y en la “lucha contra la inseguridad", la formula que enmascara el recrudecimiento de la represión.

Es claro que con estas perspectivas no hay salida de fondo para los problemas más acuciantes de la clase trabajadora y el pueblo. Por esto mismo, construir un proyecto de lucha que represente los intereses del pueblo trabajador es la tarea inmediata que tenemos por delante las organizaciones de la izquierda revolucionaria.


[1] “Las principales empresas que cotizan en Bolsa ya ganaron más que durante todo el año pasado", Telam, 20/11/14

[2] Eduardo Aliverti, “El círculo rojo", Página/12, 1/12/17

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