Nuevo sitio Restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. 4 Febrero 2015

Una nueva etapa para Cuba

El 17 de diciembre, los presidentes Obama y Raúl Castro anunciaron el intercambio de presos y el restablecimiento de relaciones diplomáticas. EE.UU. permitió el regreso a la isla a los 3 héroes cubanos que continuaban presos: Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero (presos en EE.UU. desde 1998 junto a Fernando y René González que ya cumplieron su condena y se encuentran en Cuba). Por su parte, Cuba liberó al norteamericano Alan Gross y a un espía de origen cubano.

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Periódico del Frente Único MIR-OTR. Febrero 2015

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Restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. | Una nueva etapa para Cuba

El retorno a la isla de los 3 héroes es una noticia que nos llena de alegría. Sin embargo, debemos analizar el significado de esta acción de modo indisoluble con el restablecimiento de relaciones, puesto que no es casual que los dos anuncios coincidieran en tiempo.

El restablecimiento de relaciones implica una serie de medidas adoptadas por EE.UU. de las que pasamos a enumerar sólo las de mayor peso: reapertura de la embajada estadounidense en La Habana; posibilidad de retiro de Cuba del listado de Estados patrocinadores del terrorismo; autorización para que los norteamericanos que viajen a Cuba pueda utilizar allí sus tarjetas de crédito y débito y vuelvan con productos por un valor de 400 dólares; aumento en la cantidad de dinero que puede ser enviado a Cuba; autorización de la exportación de determinados productos y servicios de comunicaciones; recomendación de Obama al Congreso para que discuta el levantamiento del bloqueo[1]; aceptación de que Cuba participe en la próxima Cumbre de las Américas (Panamá, abril 2015).

¿A qué se debe el cambio de estrategia de Estados Unidos?

La lectura que se ha desarrollado desde el Partido Comunista de Cuba (PCC), y que ha encontrado réplica en numerosos intelectuales, artistas y organizaciones analiza el restablecimiento de relaciones como un triunfo de la Revolución Cubana que habría logrado que el gran imperio la reconozca. Incluso, introduce el nocivo concepto de coexistencia pacífica entre socialismo y capitalismo que tanto ha costado a nuestra tradición revolucionaria.

Sin embargo, para comprender a qué se debe el cambio de estrategia, el discurso de Obama es esclarecedor. Lejos de partir de alguna autocrítica respecto de las acciones genocidas de su país, resalta el rol que ha jugado en “la defensa de la democracia y los derechos humanos" en Cuba. Es decir, no propone un cambio de intenciones, sino de la política con que llevarlas a cabo.

Obama va al hueso del asunto al aclarar que las empresas estadounidenses están quedando en situación de desventaja frente a otras que ya están invirtiendo en la isla. Mientras la política del bloqueo no sirvió para dar por tierra con la Revolución Cubana, en la isla se vienen dando una serie de reformas de apertura al capital extranjero que dejan a EE.UU. en desventaja frente a las empresas chinas, canadienses, europeas y latinoamericanas (principalmente brasileñas) que ya están comerciando e invirtiendo en Cuba.

Las reformas en Cuba

Hace años que Cuba viene enfrentando de distintos modos los costos de la osadía de haber hecho realidad el sueño socialista a 150km. de la potencia imperialista. Distintos intentos de sostener la Revolución la obligaron a adoptar medidas complejas, sobre todo luego del desplome de la URSS en 1991. Con avances y retrocesos, a partir del Período Especial, se profundizaron gradualmente reformas que encuentran su hito en el VI Congreso del PCC (2011). La dirección cubana y el propio Raúl Castro, definen al proceso de transformaciones que vienen llevando a cabo como “actualización del modelo económico para construir un socialismo próspero y sustentable". Pero lo cierto es que las medidas significan un claro restablecimiento de las relaciones capitalistas con un contundente control estatal.

Para comprender esto, algunos ejemplos: despido de cientos de miles de trabajadores/as del Estado; aumento en la edad de jubilación; legalización de 200 oficios por cuenta propia y creación de cooperativas; flexibilización en la contratación de fuerza de trabajo; renegociación y pago de deuda externa; creación de la zona de libre comercio en el Puerto de Mariel; sanción de una nueva ley que incentiva las inversiones extranjeras (ya se han autorizado 246 proyectos por U$S 8.710 millones); aprobación de una nueva política salarial para trabajadores/as de empresas con capital mixto o totalmente extranjero; modificación de la Ley Tributaria, reduciendo la carga impositiva al sistema empresarial; autorización para el pago de salario por productividad y eficiencia y quite del tope administrativo para los salarios.

Verdadera solidaridad con Cuba: luchar por la Revolución

La gran mayoría de partidos y corrientes trotskistas de Argentina (PTS, PO, PSTU, Democracia Obrera) realizan una caricatura sobre lo que sucede en Cuba al presentar el proceso actual como lógica consecuencia de su posicionamiento histórico en rechazo de la Revolución Cubana, a partir de una serie de consideraciones completamente erradas, como es caracterizar a su dirección inicial como pequeñoburguesa, burocrática y stalinista. A partir de allí, proponen sistemáticamente la táctica de “revolución política" para Cuba. El correcto planteo de Trotsky acerca de la necesidad de revoluciones políticas contra las burocracias del Este (sin modificar el carácter social de esos procesos) aplicado a Cuba hoy, es un error grave que supondría, de concretarse, la liquidación lisa y llana de la Revolución, y una violenta y tumultuosa reimplantación capitalista, que es lo que más desea el imperialismo como forma de “escarmiento histórico" para el pueblo cubano y todos los pueblos del mundo.

Desde el Frente Único MIR-OTR reafirmamos que la actual situación de restauración capitalista en Cuba responde al aislamiento internacional en el que se encuentra luego de las derrotas de los proyectos revolucionarios en Nuestra América y del desplome de la URSS. Los/as marxistas sabemos de la imposibilidad de desarrollo del socialismo en un solo país (extraña contradicción para el trotskismo que desconozca esta noción clave en sus tácticas de intervención), por eso somos internacionalistas por definición.

El pueblo cubano hizo realidad el sueño revolucionario y, con su dirección a la cabeza, desafió al capitalismo y al imperialismo con la reforma agraria, la nacionalización de industria y comercio, la expropiación de las propiedades yanquis; construyó una sociedad donde las posibilidades de educación, salud, vivienda, cultura se abrieron y garantizaron para todos/as; resistió con heroicidad los ataques militares y económicos de la primera potencia. Si hoy, 56 años después del triunfo revolucionario, se está produciendo un restablecimiento capitalista en la isla, lejos de tratarse de la defección de la dirección cubana, se trata de una tendencia objetiva internacional contra la cual no se puede resistir por siempre en total soledad. Por el contrario, el rol de la dirección cubana ha sido el de ralentizar esta tendencia inevitable, graduándolo todo lo posible desde el Estado.

El sostenimiento y desarrollo de las conquistas sociales, políticas, económicas y culturales de la Revolución Cubana sólo son posibles hoy con el desarrollo de procesos revolucionarios en Nuestra América. Esto coloca a las generaciones actuales de revolucionarios/as frente a la impostergable tarea de dar vida a un proyecto político que con total independencia de clase retome el Socialismo como horizonte posible y necesario para la felicidad de nuestros pueblos.

Ninguna confianza en el imperialismo yanqui y su diplomacia

Abajo el bloqueo contra Cuba

¡Viva la Revolución Cubana!

Por la construcción del Socialismo en Nuestra América


[1] El bloqueo son una serie de restricciones (más de 50) que EE.UU. fue dictando desde 1961. Luego de 1996, las gestiones de Clinton y Bush continuaron endureciendo el bloqueo contra Cuba.

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