Nuevo sitio Victoria de Syriza en Grecia 4 Febrero 2015

Una derrota del ajuste, una situación progresiva

El triunfo de Syriza expresa, de manera progresiva, el enorme descontento de grandes masas contra las políticas de ajuste impulsadas por Nueva Democracia junto al FMI y la Unión Europea. Al mismo tiempo, son claros los límites políticos y sociales de este triunfo que para nada significa una alternativa política revolucionaria ni una crítica a las actuales instituciones del sistema.

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Periódico del Frente Único MIR-OTR. Febrero 2015

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Victoria de Syriza en Grecia | Una derrota del ajuste, una situación progresiva

Los resultados de las elecciones griegas –en donde Syriza se impuso con el 36.4% de los votos convirtiendo a su dirigente Tspiras en Primer Ministro- representan una derrota de los partidos al servicio del gran capital (Nueva Democracia, Pasok) que han gobernado Grecia y que asociados a la UE y su troika llevaron al gigantesco desastre a la economía y las condiciones de vida del pueblo griego [1]. Ese pueblo se ha pronunciado contra las políticas de ajuste y el pago suicida de una deuda externa que representa el 175% de su PBI, contraída por los bancos privados y los grandes monopolios (al igual que en la Argentina).

Al mismo tiempo, es preciso marcar los límites del proyecto de Syriza y nuestra preocupación frente al triunfalismo con el que analizan la situación griega en nuestro país organizaciones del campo popular (algunos pasajes de la caracterización del PO, y el triunfalismo del MST y Patria Grande que hacen propio el programa centroizquierdista de Syriza)[2].

A medida que se fue acercando a la posibilidad de gobierno Syriza fue renunciando a sus posiciones originarias más avanzadas. Ya no plantea romper con la comunidad europea ni con su moneda, el euro. Respetará los compromisos con los acreedores extranjeros y se mantendrá en la OTAN legitimando las bases militares norteamericanas en territorio griego. Plantea una reestructuración de la deuda (reducción de una parte), una prórroga de los próximos vencimientos y el compromiso de seguir pagando cuando el PBI vuelva a crecer en torno al 3,5%. De esta forma creen que podran salir de la actual austeridad con la ilusión de que medidas de corte keynesianas le permitan recuperar el empleo y mejorar los salarios.

Coherente con este planteo Syriza, que sacó 149 diputados de los 151 necesarios para gobernar, pactó un plan de gobernabilidad con el partido nacionalista de derecha ANEL –griegos independientes, desprendimiento del ahora ex partido de gobierno Nueva Democracia-, que a partir del acuerdo estará a cargo del Ministerio de Defensa. Quizá por estas razones Syriza recibió el saludo de la Casa Blanca -que "continuará apoyando los esfuerzos del pueblo griego" (SIC)- y de dirigentes europeos como la ultraderechista francesa Marine Le Pen.

Que el electoralismo no nos tape el bosque

Las políticas de ajuste en Europa han generado diversos movimientos de lucha obrera, popular y de sectores medios, desde los indignados en España hasta las movilizaciones en Atenas contra el ajuste, pasando por la lucha de los inmigrantes en Francia y huelgas como la general europea el 14 de noviembre de 2012. En Grecia en particular la característica central de estas movilizaciones ha sido su radicalidad y combatividad.

El escenario electoral puede convertirse en una herramienta de expresión para movimientos antisistémicos pero también puede canalizar institucionalmente una lucha tergiversando poco a poco su contenido cuando el norte termina siendo el triunfo electoral en sí mismo sin la perspectiva de potenciar desde lo electoral el proceso de lucha de confrontación con las instituciones. Tener capacidad de dar respuesta electoral a una situación política particular no necesariamente significa dar el salto de lo reivindicativo o de la crítica, a lo político. En este caso, Syriza expresa el descontento de amplios sectores, a través de un programa progresista y centroizquierdista, sin proponerse romper con las instituciones ni aportar a la lucha independiente de la clase trabajadora. Por otra parte, no es un frente que se plantee como necesaria la intervención desde el movimiento obrero, que en el caso particular griego jugó un rol fundamental contra las políticas de ajuste llevando adelante 32 huelgas entre 2010 y 2014. No es casual que el contexto del triunfo electoral de Syriza sea el de un reflujo en el movimiento de masas, hecho que repercute en una menor presión para el frente vencedor en las urnas, que tampoco lo promueve.

El triunfo de Siryza en Grecia, y el crecimiento de alternativas electorales como Podemos en España, sin dudas expresan un avance en el mapa geopolítico, particularmente en Europa, con respecto a la última década. Pero al mismo tiempo debemos ser cautos y no engañarnos: sus programas lejos están de plantearse la lucha contra este sistema y de utilizar ese crecimiento electoral en pos de una estrategia transformadora en donde la clase trabajadora sea el sujeto social dirigente.

[1] La troika europea es la política impulsada de conjunto por el BCE (Banco Central Europeo), el FMI, y la CE (Comisión Europea).

[2] Si bien el PO ha sido crítico y se ha delimitado de Syriza, como consecuencia de su caracterización de la situación internacional, lee el resultado electoral griego como un “terremoto político (que) constituyó un plebiscito contra la política de ajuste antiobrera con independencia del alcance del programa presentado por la coalición de izquierdas".

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Izquierda Revolucionaria
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