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Revés para el gobierno en el país de los servicios

La muerte del fiscal de la causa AMIA Alberto Nisman, horas antes de la presentación en el Congreso de su pobrísima denuncia por encubrimiento contra Cristina Kirchner, generó un profundo cimbronazo institucional y metió crisis en el gobierno.  

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Periódico del Frente Único MIR-OTR. Febrero 2015

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Editorial de Febrero | Revés para el gobierno en el país de los servicios

La Presidenta admite que está “averiada pero no hundida" y su responsabilidad política en este escándalo es intransferible aunque se empecine en mostrarse casi como una espectadora privilegiada de la situación. A su vez, los recursos a los que apela para retomar iniciativa (disolución de la ex SIDE, designación de Roberto Carles en la Corte Suprema) parecen insuficientes y su eficacia política y distractiva está por verse.

Por su parte, los grupos mediáticos opositores y las fuerzas políticas bajos sus órdenes (Frente Renovador, PRO, FAUNEN) pretenden convertir en emblema republicano y mártir de la democracia a este funcionario judicial de lazos estrechos con la Embajada estadounidense, la CÍA y el Mossad israelí, que fue prohijado por Néstor Kirchner al crearse la UFI AMIA que nació con el mandato clarito de inculpar sí o sí a Irán por el atentado. Por estas razones, es evidente que no fuimos, no somos, ni seremos Nisman.

No obstante, reclamamos firmemente por el esclarecimiento de su muerte, lo que de concretarse echaría luz sobre el accionar impune y mafiosos de los actores de poder que intervienen en éste y otros hechos siniestros (ver nota en página 2). Sin embargo, somos escépticos de que pueda a llegar a buen puerto una investigación que está en manos del poder judicial colonizado en gran parte por las mismas estructuras de inteligencia involucradas en la muerte de Nisman.

Hacia una gran lavada de cara

Ningún estado de clase puede prescindir de realizar tareas de inteligencia, que revisten una dimensión estratégica para el sostenimiento del régimen político y social capitalista, basado en la explotación de una clase social sobre otra. Este es el punto de acuerdo silencioso que unifica a unos y otros, más allá del petardeo verbal entre kirchernismo y oposición patronal.

Esta actividad es por definición clandestina, no repara en fronteras legales y tiene como destinatario jerarquizado a la militancia de las organizaciones populares en general y de las fuerzas políticas anticapitalistas y de izquierda en particular. Sus cuadros operativos están formados en una escuela con todos estos componentes, en el marco de una cultura del secreto que se reproduce sin fisuras, y donde la mascarada de la inteligencia sobre cuestiones vinculadas a la defensa nacional y la “prevención" de la criminalidad sirve de cobertura para la comisión de todo tipo de delitos (trata de personas, narcotráfico, juego ilegal, etc.)

Por esto mismo, es evidente que el anuncio presidencial de disolución de la ex SIDE (rebautizada SI tiempo atrás) y su reemplazo por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), no es otra cosa que el inicio de un gigantesco operativo de maquillaje con el fin de relegitimar una estructura de inteligencia podrida en todas sus esferas y profundamente desprestigiada ante la opinión pública.

Como sucedió en otras ocasiones donde se vio asediado, el gobierno kirchnerista responde así redoblando la apuesta y lo hace a través de una medida que sabe estéril y que no modifica ni un ápice lo fundamental de la política de inteligencia del Estado.

En este sentido, no está de más recordar que no es sólo la SIDE el único dispositivo de inteligencia que opera actualmente, sino que conviven en nuestro país quince organismos de inteligencia (sí, quince) pertenecientes a las distintas Fuerzas Armadas, de Seguridad, Gendarmería, entre otras; que gastan millones de pesos por día y que se manejan con total autonomía de un poder político que los financia y utiliza según sus necesidades.

Por esto mismo, reclamar la “democratización" de los servicios de inteligencia es una zoncera gigantesca, que sólo puede pronunciarla quien tiene la plena conciencia de que está mintiendo (tal es el caso de las fuerzas políticas tradicionales, sin excepciones); o alguna organización del campo popular que es presa de un equívoco transitorio o, en su defecto, que pone de manifiesto una irremediable adaptación al régimen político capitalista.

Las agendas en disputa

En el inicio de un año electoral el oficialismo necesita urgente superar este episodio para instalar en agenda otras cuestiones y desviar la atención pública del caso Nisman. El miserable aumento del 18,26% a nuestros jubilados y, sobre todo, la postulación del joven abogado Roberto Carles para ocupar el lugar que Eugenio Zafaroni dejó libre en la Corte Suprema, tienen esa clara intención de cambiar los ejes de discusión, aunque hay razones para suponer que en esta ocasión no va a resultar sencillo al kirchnerismo poder lograrlo.

Por el contrario, la “oposición" patronal insistirá hasta el hartazgo con el caso Nisman con la expectativa de que el costo político que está pagando el kirchnerismo (y que tiende a trasladarse a Scioli) se haga sentir en las PASO y lleve agua para su molino. Massa y Macri (con Carrió trabajando “full time" a su servicio) son los principales competidores para la capitalización política de esta porción del electorado que ya hizo sonar algunas cacerolas días atrás; y que encuentra en la muerte del fiscal del caso AMIA un nuevo salto de calidad en su indignación, que venía alimentándose en los últimos años con las diversas corruptelas del vicepresidente Amado Boudou.

Por fuera de esta puja, el desafío que tenemos por delante las organizaciones de la clase trabajadora y la izquierda se ubica en sostener un punto de vista independiente frente a este hecho que conmoción a nuestra sociedad. Para ello es imprescindible exponer claramente el contenido político y social de esta disputa y qué se juega con ella; y no vacilar en denunciar la imposibilidad de que “este" Estado, por los motivos que ya expusimos, modifique lo fundamental de su política de inteligencia.

Al mismo tiempo, mediante la movilización y la pelea en las calles, tenemos que construir un escenario más favorable para las luchas obreras y populares (muchas de ellas defensivas), que en esta coyuntura quedan desplazadas de la atención pública y limitadas a su vez por el chantaje kirchnerista de catalogar como “destituyente" cualquier acción política o reivindicativa por fuera de su control.

En este 2015 atravesado de punta a punta por el calendario electoral, se impone recuperar el protagonismo y la iniciativa en la lucha de clases, para impedir que la interna de los de arriba lo ocupe todo. Tenemos que imponer nuestra agenda de reivindicaciones en un año donde el ajuste sobre nuestras condiciones de vida seguirá en el orden del día. Hay que parar los despidos y la persecución al activismo antiburocrático; defender el poder adquisitivo de nuestros salarios; sostener la lucha por nuestro derecho a una vivienda digna y una salud y educación públicas de calidad; enfrentar la represión estatal en todos los terrenos.

Desde el Frente Único MIR-OTR comprometemos el esfuerzo y la entrega de nuestra militancia en función de esta perspectiva política que llevaremos adelante en los diversos espacios de base de los que somos parte. Seguiremos aportando allí nuestros mayores esfuerzos en pos de la autoorganización de la clase trabajadora y su constitución como sujeto político de transformación.

En esa senda, comenzamos a transitar la fase final del proceso de unificación de nuestras organizaciones que venimos construyendo pacientemente desde hace casi dos años y al que esperamos puedan sumarse más compañeros y compañeras.

Allá vamos, por una alternativa política de la clase trabajadora y el pueblo. Por la Revolución y el Socialismo.

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Izquierda Revolucionaria
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