Nuevo sitio Conflicto en IMPSA 8 Marzo 2015

Enfrentar los despidos y la desmoralización: resistir hasta el final

Desde el Frente Único MIR – OTR- Fote venimos planteando que en IMPSA patronal y burocracia “vendrán a disciplinar, dividir y destruir todo lo construido desde abajo”.

Edición N° 1

Periódico del Frente Único MIR-OTR-FOTE. Marzo 2015

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Conflicto en IMPSA | Enfrentar los despidos y la desmoralización: resistir hasta el final

Recordemos que los compañeros llevaron adelante una intensa lucha que duró algunas semanas que incluyó piquetes, cortes de calle, asambleas y una movilización por pleno carril Rodríguez Peña, el corredor industrial más importante de Mendoza. Recordemos también que la lucha era por salarios adeudados y otros ítems salariales incumplidos y también por el sostenimiento de los puestos de trabajo, puesto que se preveían suspensiones y despidos.

El escenario previsto lamentablemente se cumplió: una vez finalizado el primer momento del conflicto, los compañeros entraron en vacaciones y a su regreso fueron recibidos con notificaciones de despido. Primero fueron por los organizadores de la lucha, los activistas que durante varios años charlaron con sus compañeros, lograron hacerles ver las traiciones de la burocracia, lograron instalar la necesidad de lucha y la confianza en que se podía dar pelea. En total, en un solo día 37 compañeros fueron despedidos.

Desde el punto de vista de la patronal, la apuesta es clara: hay una merma real del trabajo, lo cual es la excusa perfecta para echar a todo el activismo de la fábrica, desmoralizar profundamente a los compañeros que quedan dentro, instalar un terror a la organización que dure años. El plan se completa con la contratación de nueva mano de obra apenas repunte el sector, tomando compañeros en peores condiciones laborales y salariales, puesto que ¿quién se atreverá a pelear luego de una derrota?

La respuesta de los compañeros fue prácticamente nula en el momento. Los motivos son varios: naturalmente, la desmoralización es un factor clave. Aunque muchos preveían que se venían los despidos, no se pensaba que de forma tan contundente, lo cual tuvo un efecto de shock. En segundo lugar, características propias del sector metalúrgico: se trata de trabajo calificado y los compañeros en general no tienen mayores complicaciones para conseguir otro trabajo. Un sector importante, incluso durante el conflicto, pensaba en que no era una mala opción ser despedidos si se lograba una buena indemnización. Hay quienes hasta habían comenzado a buscar trabajo. Un tercer elemento, no menor para sacar un balance del proceso, es que el trabajo realizado por el activismo naciente de la fábrica no estaba maduro: sin restar un solo mérito a aquellos que durante años construyeron en soledad allí, es necesario decir que, a la luz de los hechos, el trabajo hacia las bases no estaba completo. Muchos compañeros dubitativos o sin iniciativa se vieron arrastrados a la acción durante el conflicto en un momento de auge. Pero en condiciones de ofensiva de la patronal y de desprotección de la vanguardia, esos compañeros tomaron una actitud conservadora. El crecimiento político durante el conflicto no fue suficiente: faltaba asimilar lo más difícil, que es la necesidad de resistir todos unidos y solidariamente cuando se viene la ofensiva de la patronal. En criollo, bancar los trapos cuando la cosa se pone difícil.

El proceso no está aún definitivamente cerrado, aunque claramente, las condiciones son durísimas. A los compañeros que decidan seguirla peleando y que quieran reincorporarse es necesario rodearlos de solidaridad. Las tareas de frente único defensivo en las que tanto hemos insistido son la clave en este contexto tan adverso para nuestra clase: las mezquindades políticas de las organizaciones deben quedar de lado y se debe lograr una amplísima unidad para enfrentar los despidos y suspensiones. No se pone en juego un conflicto en particular, un “kiosquito" de tal o cual organización, sino años a futuro en que los que el fantasma de la organización y lucha oprimirá como una pesadilla la conciencia de esta generación de la clase.

El espacio de esta nota se termina y queda aún mucho por decir. Lo sucedido en IMPSA, aún con sus particularidades, tiene importantes elementos en común con otros conflictos recientes. Es tarea de los revolucionarios sacar lecciones de cada uno de ellos, de las victorias y de las derrotas, sobre todo cuando estas últimas son frecuentes en esta etapa histórica que debemos atravesar. Queda pendiente ese balance para una próxima nota. Mientras tanto, seguimos resistiendo aún en medio de la adversidad, porque hemos aprendido, en tantos de experiencia de nuestro pueblo, que la única lucha que se pierde es la que se abandona.

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Izquierda Revolucionaria
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