Nuevo sitio Acuerdos comerciales 8 Marzo 2015

China y la dependencia multilateral

Cierto es que en los últimos años las relaciones comerciales con China han crecido exponencialmente, al punto de convertirse en uno de los países que más fluctuaciones puede generar en la economía nacional. Una muestra más que clara son los u$s15.000 millones de intercambio comercial bilateral en 2014. Pero desde junio pasado, al caerse la estrategia endeudadora -buitres mediante-, el eje se ha corrido ya claramente a hacer de China el nuevo padrino nacional. La nueva estrategia del gobierno, lanzada en tiempos mundialistas con la visita de Xi Jinping, es la dependencia multipolar. Esto es, generar una competencia imperialista que le de al gobierno más capacidad para negociar las condiciones de la dependencia.

Edición N° 1

Periódico del Frente Único MIR-OTR-FOTE. Marzo 2015

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Acuerdos comerciales | China y la dependencia multilateral

Como venimos analizando desde hace meses, el gobierno nacional ha bajado la cabeza ante el CIADI, Repsol, Club de París, y ahora China (pasando por la frustrada negociación con Griesa) en su afán de conseguir dólares, ya sea de los clásicos buitres occidentales, o de los nuevos buitres asiáticos. Dólares que cuando lleguen van a servir principalmente para aliviar las presiones del capital trasnacional que mediante sus empresas buscan exteriorizar utilidades, y para acudir puntualmente a los vencimientos de la deuda, sin que esto siga repercutiendo en las reservas del BCRA dándole solo un poco de aire al gobierno. En síntesis, para seguir reproduciendo el mecanismo financiero de la dependencia.

Siguiendo esta orientación, la visita de Cristina Fernández a China (con el acompañamiento de un centenar de empresarios en busca de negocios), y la aprobación por el congreso a fines de febrero del paquete de acuerdos binacionales, son un nuevo paso.

En lo central los acuerdos abren un panorama promisorio para la profundización de la primarización de la economía, basta con citar la hipótesis que lanzó el banquero kirchnerista Carlos Heller en 6,7,8, cuando aseguró que "si cada chino comiera una pera y una manzana al año, toda la producción de Mendoza y del Alto Valle de Río Negro no alcanzaría para cubrir la demanda que se producirá", para entender cual será el sentido del intercambio comercial bilateral.

En concreto, el acuerdo incluye la posibilidad de tomar obra pública sin licitación previa por parte del capital chino, la instalación de una base espacial en la provincia de Neuquén cediendo unas 200 hectáreas de territorio nacional, y un número de iniciativas que se vienen negociando sobre minería (en el último viaje se ofreció la explotación de minerales de potasio en Rio Colorado, Mendoza, negocio abandonado por la brasileña Vale), sistema ferroviario (se importa material rodante, vías y hasta tirantes de hormigón desde China, que antes se producían en el país, por ejemplo, en los talleres de EMFER), sector energético (proyectos sobre Vaca Muerta y Cerro Dragón de conjunto con los pulpos yanquis), etc. En todos los casos la fórmula sigue siendo la de la dependencia: mientras se abre a china las puertas de cuanto sector estratégico se cruce por el camino, se profundiza el desarrollo primario y el carácter agroexportador de la economía argentina.

Por el lado chino, no es más que el avance en su estrategia geopolítica de diversificar y acrecentar su influencia y dominio sobre distintas regiones a lo largo y ancho del globo. En este caso sobre una región que desde hace décadas es el patio trasero de EEUU. Así se desprendía ya en 2012 del balance que al respecto hacía la CEPAL al mencionar que “la relación entre China y América Latina y el Caribe ha alcanzado ya la suficiente madurez para dar un salto de calidad y avanzar hacia un vínculo estratégico"(1).

1) ver nota en www.cepal.org

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