Nuevo sitio Los cambios en el gabinete y el 1M 8 Marzo 2015

Reacomodando las fichas tras el 18F

La muerte de Nisman y el 18F impactaron inocultablemente sobre el kirchnerismo, justo al punto de entrar en la recta final de la carrera electoral 2015, y en un momento en el cual el oficialismo aún no tiene definido quién será su candidato, aunque parece muy difícil que Daniel Scioli sea removido de ese lugar.

Edición N° 1

Periódico del Frente Único MIR-OTR-FOTE. Marzo 2015

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Los cambios en el gabinete y el 1M | Reacomodando las fichas tras el 18F

Cambios en el gabinete

Sobre el cierre del mes de febrero Cristina Fernández hizo públicos algunos esperados cambios en su gabinete de ministros.

Uno de ellos fue el reemplazo de Capitanich por Aníbal Fernández como Jefe de Gabinete. El otro removido fue Manzur, quien encabezaba el ministerio de Salud.

Con estos cambios, el gobierno busca, por un lado, ubicar a una figura hábil en el manejo de los medios y la polémica como Aníbal Fernández –en remplazo de una figura desgastada como Capitanich- para encarar los últimos meses de gestión y campaña. Por otra parte, necesita concentrar fuerzas en la disputa de los territorios para intentar quedarse con la elección nacional en primera vuelta. Por eso, manda de vuelta a Capitanich –competirá por la intendencia de Resistencia- y a Manzur –probable candidato a gobernador en Tucumán- a organizar a la tropa propia en dos provincias en disputa.

El puesto dejado por Aníbal Fernández al frente de la Secretaría General de la presidencia fue ocupado por Eduardo “Wado" de Pedro, hombre de estrecha relación con la presidenta y reconocido, entre los referentes de La Cámpora, por ser el de mejor relación con los caciques del PJ.

El 1M

Desde luego, tras la marcha con epicentro en el poder judicial de mediados de febrero, el inicio de sesiones del Congreso fue una tribuna para que el kirchnerismo hiciera demostración de sus fuerzas. Y lo hizo, convocando frente al Congreso similar cantidad de gente que el 18F. Más allá de esto, la jornada sirvió para homogeneizar ciertos aspectos de una tropa desorientada tras los acontecimientos del verano y moralizar a su militancia.

A diferencia de otros años, fue un discurso que, más allá de lo extenso, prácticamente no tuvo anuncios. Había trascendido de antemano que se lanzarían una importante línea de créditos hipotecarios y medidas para favorecer el consumo, pero nada de ello ocurrió.

La única medida de peso anunciada el domingo 1ro fue el regreso del control estatal sobre todos los ferrocarriles. Es decir, el kirchnerismo le sacaría la administración a las concesionarias privadas y se haría cargo directamente de la administración. Una medida que llega –como mínimo- muy tarde, si tenemos en cuenta que los Roggio, los Cirigliano, los Taselli… hicieron millonarias ganancias en la última década con la administración de los trenes gracias a los subsidios, y a cambio de prestar un servicio deplorable, sin ningún tipo de inversión, que ocasionó –entre otras- la masacre de Once. Una medida que, por lo tanto, no puede ser leída de otra manera que no sea como un guiño a Florencio Randazzo, que utilizará este anuncio como parte destacada de su campaña.

El modelo y sus relatos

En sus casi cuatro horas, Cristina Fernández hizo un exhaustivo repaso de las principales medidas de la “década ganada". Con una tribuna notablemente favorable, se lanzó con algunas certezas, unas cuantas falsedades, y notorias omisiones.

Dentro de las primeras, podemos encontrar su apoyo al empresariado nacional y el puntilloso pago de la deuda externa. Este fue quizás el punto más alto de obsecuencia porque, mientras se relataba el pago de más de 92 mil millones de pesos y 112 mil millones de dólares, la tribuna se deshacía en aprobaciones. Una vez más, se presentó como un triunfo el pago de una deuda hartamente pagada en el tiempo, a costa del saqueo de nuestros recursos y el ajuste sobre el pueblo trabajador.

Pareciera ser que, dentro del “modelo", algunos organismos multilaterales de crédito no son tan malos. Pese a la nefasta huella que nos dejó el Banco Mundial, y las claras orientaciones neoliberales que conserva, el discurso ensalzó las menciones que se le hicieron desde el organismo al país. Entre esos “logros" festejados por el Banco Mundial, se encuentran el reconocimiento por no haber aumentado el desempleo y por contar con la jubilación mínima más elevada (medida en dólares) de la región. A ello habría que agregarle las “menciones" otorgadas por la OIT, otra organización que ha avalado, por acción u omisión las políticas de flexibilización, tercerización y precarización en todo el mundo.

Continuando con el aspecto laboral, reconoció la sanción de 48 leyes desde 2003, “sin avergonzarse de ninguna". Nos gustaría saber, en tal caso, si es materia de orgullo, por ejemplo, la ley de ART (que profundizó su carácter flexibilizador con respecto a la menemista), el impuesto al salario y la última Ley Nacional de Trabajo, un claro guiño, como ella misma mencionó en el relato, para que “no asusten a ningún empresario".

Otra de las certezas que nos dejó fue el 33% del trabajo no registrado, presentado como un logro, como mencionamos, por el Banco Mundial, y por su equipo económico. Dentro de ello, el “salario más alto de Latinoamérica": $4.716 alcanzó el mínimo vital y móvil. Muy mínimo, rozando lo vital y de dudosa movilidad. Algo similar para los jubilados: el piso es de $3.672. Sin embargo, en ambos casos, omitió mencionar que no alcanzan ni a cubrir la mitad de la canasta familiar, que en la ciudad de Buenos Aires supera ya los $12.000.

Hacia octubre

El caso Nisman representó un golpe para el kirchnerismo y un envión para la –aún desarticulada- oposición patronal. El 18F, fogoneado por los grandes medios de comunicación, el macrismo y otros exponentes de lo más conservador de la política local, fue expresión de esto.

Cristina Fernández, evitando lanzar por el momento grandes anuncios, ensayó algunos movimientos que prefiguran su camino hacia octubre volcada a retener la hegemonía al interior del PJ y a garantizar el control de los territorios, intentando asegurarse el triunfo en provincias y municipios de peso. Esos serán ejes claves para el kirchnerismo en los próximos meses. De este modo, con la oposición que tiende a aglutinarse alrededor de Macri, y el kirchnerismo que reafirma a Scioli como su principal candidato; las opciones patronales dejan en claro la perspectiva de un recambio por derecha, lo que implica un ataque a los intereses populares.

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