Nuevo sitio Honduras 6 Marzo 2017

Un año del asesinato de Berta Cáceres

El 2 de marzo se cumplió un año del asesinato de Berta Cáceres, activista ambiental y de derechos humanos. Este hecho deja a la luz que los asesinatos a dirigentes populares en Honduras son moneda corriente bajo el gobierno del golpista Juan Orlando Hernández. La lucha por verdad y justicia, empalma con la lucha contra la avanzada derechista y la injerencia imperialista en la región.

Edición N° 3

A Vencer - La Llamarada (Marzo - 2017)

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Honduras | Un año del asesinato de Berta Cáceres

Berta Cáceres, fundadora y referente del COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras), fue asesinada en su casa a pesar de las denuncias públicas sobre las amenazas de muerte (por lo menos 33) que había recibido. No eran pocos los enemigos de Berta, ni eran poco poderosos. Su rol en la defensa del río Gualcarque contra el megaproyecto de construcción de la represa de DESA - Agua Zarca sobre la fuente de agua perteneciente a la comunidad lenca-, la defensa de los derechos humanos sistemáticamente violados en Honduras, así como su contribución a la organización popular resultaban "obstáculos" para el avance del despojo y el saqueo.

El asesinato de Berta adquirió publicidad por tratarse de una referente mundial. Sin embargo, desde junio de 2009 los asesinatos de activistas sindicales, medioambientales, de derechos humanos, de disidencias sexuales, abogados, periodistas, se han multiplicado en el país centroamericano. Los grandes medios de (in)comunicación a nivel continental nada dicen respecto al gobierno hondureño, surgido tras el golpe de estado de 2009, que viola los derechos humanos en forma sistemática.

A pesar de la negativa del Estado hondureño a reconocer su responsabilidad, los datos demuestran lo contrario. La vinculación (o el maridaje) entre estos mega-emprendimientos y el poder político y militar son inocultables. El presidente de DESA, Roberto David Castillo Mejía, es un ex oficial de inteligencia militar, y su secretario, Roberto Pacheco Reyes, es ex ministro de Justicia. Entre los detenidos por el caso, se encuentran militares retirados o en actividad que habían sido empleados por la empresa para "seguridad".

Pero no sólo hay responsabilidad estatal. Honduras es un país que tradicionalmente ha sido tomado como base de contrainsurgencia para Centroamérica por parte de Estados Unidos. Las bases militares, como la de Soto Cano (Palmerola) a la que se trasladó a Manuel Zelaya, son parte de la infraestructura del imperialismo yanqui en la región. El apoyo financiero y militar de los Estados Unidos, así como su apoyo diplomático a los gobiernos surgidos tras el golpe de estado, son puntales para el sostenimiento del actual gobierno. Más aún, varios de los militares detenidos por el caso de Berta, habían recibido entrenamiento en la "lucha contra el terrorismo" en la nefasta escuela de la Américas del país del norte. "Especialistas" norteamericanos, participaron de la investigación del asesinato de Cáceres desde el inicio de la misma.

Contra el gobierno golpista y derechista de Hernández que aplasta al pueblo hondureño, contra el imperialismo que asesina a quienes se ponen de pie para defender la vida, contra las empresas que destruyen la única casa que tiene la humanidad, participamos de la acción global del 2 de marzo al cumplirse un año del crimen. Sumamos nuestro grito al de miles y miles que en todo el continente:

¡El Estado es responsable!

¡Berta vive, la lucha sigue!

¡Berta no murió, es semilla y se multiplicó!

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Izquierda Revolucionaria -  Hombre Nuevo
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