Nuevo sitio Editorial de Marzo 8 Marzo 2015

De la disputa de los de arriba a la pelea por una alternativa del pueblo trabajador

El juez Daniel Rafecas despejó el terreno luego del cimbronazo del 18F. Su fallo “delivery” que desestimó la denuncia del fallecido Nisman, cursada por el fiscal federal Gerardo Pollicita, descomprimió el escenario para que Cristina Kirchner pudiera dar su último discurso de apertura de las sesiones parlamentarias sin el peso de la imputación judicial sobre sus hombros.

Edición N° 1

Periódico del Frente Único MIR-OTR-FOTE. Marzo 2015

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Editorial de Marzo | De la disputa de los de arriba a la pelea por una alternativa del pueblo trabajador

Con esa “mano" que le tiró Rafecas (que evidentemente no milita en el “Partido Judicial"), la Presidenta aprovechó la oportunidad para contragolpear políticamente. En su extenso discurso, hizo una defensa cerrada de su gestión de gobierno; acomodó a su antojo números e indicadores económicos que siempre tienen como referencia comparativa la debacle social del 2001; y volvió a sacudir al Poder Judicial. Por lo demás, nada dijo la Presidenta de la inflación, el trabajo en negro, la represión y otros grandes problemas populares.

En su extenso discurso, hizo una defensa cerrada de su gestión de gobierno; dibujó un país de fantasía y acomodó a su antojo números e indicadores económicos que siempre tienen como referencia comparativa la debacle social del 2001; anunció la reestatización de la administración de los ferrocarriles y volvió a sacudir al Poder Judicial.

Afuera del Congreso, una numerosa concentración demostraba que el kirchnerismo mantiene una importante capacidad de movilización callejera (y cuantiosos recursos económicos y logísticos para hacerla funcionar. El 1M fue la lógica respuesta política que el oficialismo debía organizar frente al 18F, esa acción de masas orquestada por los medios de comunicación opositores, la oposición de derecha y ese grupo nefasto de funcionarios judiciales que aprovechó la volada para blanquearse frente a la opinión pública.

Nisman y después

La movilización opositora de la derecha, camuflada como homenaje silencioso a Nisman, tuvo la magnitud y la composición social que era de esperarse. La “gente" movilizada nos habla de los mismos sectores medios urbanos que vienen protagonizando cacerolazos y protestas desde el conflicto con “el campo" en el 2008; el 8N del 2012 y que ahora parió el 18F (la “marcha de los paragüas"). Es que la cada vez más dudosa y turbia muerte del fiscal Nisman -que como ya hemos señalado en más de una ocasión trabajaba bajo las ordenes de la embajada yanqui, la CIA y el Mossad israelí-, viene siendo capitalizada políticamente por la oposición patronal que se ubica a la derecha del oficialismo.

En este sentido, si bien está claro que nadie puede medir de modo exacto el efecto político de este hecho en la coyuntura (y su impacto en la disputa política en curso), la tendencia general indica que el coletazo del “caso Nisman" golpea al oficialismo y puede convertirse en un obstáculo duro para las aspiraciones kirchneristas de triunfo en primera vuelta. Más allá de si Cristina bancará finalmente a Scioli o saldrá a disputarle la interna con Randazzo u otro, la cuestión pasa ahora por comprobar si el indudable costo que está pagando la Casa Rosada por la muerte del fiscal de la causa AMIA bajó (o no) el “techo" de expectativas de crecimiento del futuro candidato presidencial del FPV, que para ganar sin ir a ballotage necesita más del 40% de los votos y una ventaja de diez puntos sobre el segundo. En esta coyuntura, no parece simple para el kirchnerismo construir ese escenario de victoria.

Por su parte, para la oposición patronal el efecto político es otro: el clima de “indignación ciudadana" viene actuando como un galvanizador que presiona en un sentido de unidad. El gran desafío de este sector -que tiene al PRO, Frente Renovador y la UCR como actores principales- es superar la fragmentación de oferta electoral, para no repetir el papelón del 2011, lo que exige previamente dirimir el liderazgo.

En esta disputa por encabezar la oposición patronal, Macri empieza a sacarle una luz de ventaja a Massa, que por estos días atraviesa una meseta en su campaña electoral que amenaza con convertirse en declive. No parece un detalle menor que Clarín se haya decidido por la figura de “Mauricio", apoyo que se expresa solapadamente en la cartelería amarilla de publicidad del gobierno porteño que durante el día actúa como alevosa escenografía de fondo en todos los noticieros de la señal de cable TN.

A la UCR le cabe el papel de “furgón de cola" de cualquiera de estos dos candidatos presidenciales, ofreciendo su aparato territorial de despliegue nacional. En su Convención del 14 de marzo, a realizarse en Gualeguaychú, los radicales definirán si van con uno u otro; o si estiran un poco más esa decisión a través del planteo de salir a construir en las PASO de agosto una “gran interna" de toda la oposición junto a Macri y Massa.

Si esto no es políticamente factible (y hay muchas chances que así sea), para la oposición patronal y sus jefes mediáticos no quedará otra que trabajar para que la candidatura de Massa comience a deshilacharse, propiciando una creciente polarización entre kirchnerismo y macrismo (que ya sumó a Carlos Reutemann para las elecciones en Santa Fe). Juega a favor de esta variante, que el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, está totalmente volcado a la alianza con el macrismo y contaría con la mayoría partidaria para avanzar prioritariamente hacia ese acuerdo, en detrimento de Massa (favorito del jujeño Gerardo Morales).

Por una alternativa de izquierda, contra las opciones patronales

Está claro que no todo es la interna de las fuerzas patronales. En estos años de peronismo kirchnerista las fuerzas de izquierda y las organizaciones populares que no fueron ganadas por la Casa Rosada, logramos hacer pie y avanzar en espacios de construcción y organización en el seno de la clase trabajadora y el pueblo, donde disputamos palmo a palmo con las organizaciones políticas tradicionales.

Son expresión de ese avance el crecimiento de la vanguardia obrera que se organiza de forma independiente de las patronales y la burocracia sindical; la continuidad de las conducciones ganadas en Centros y Federaciones del movimiento estudiantil; la resistencia de las organizaciones territoriales que sostuvieron su arraigo en las barriadas pese a la revitalización del aparato de punteros alimentados por el Estado; el crecimiento continuo, año a año, del movimiento de mujeres en lucha; y la tenaz laboral de los organismos de DDHH y antirrepresivos que este 24 de marzo volverán a estar al frente de una masiva movilización popular que denunciará la represión e impunidad de ayer y de hoy.

A su modo, el crecimiento electoral del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) es un emergente parcial de este desarrollo. Ya que en el plano de la disputa electoral monopolizó la representación pública de “la izquierda" en el escenario político nacional, aventajando incluso a las expresiones de la centroizquierda históricamente ligadas a la CTA unificada (hoy representada por la UP de Víctor De Gennaro), que frente a un gobierno como el kirchnerista terminaron dividas y sin espacio político para sus propuestas reformistas moderadas.

Por ser la única expresión anticapitalista, de clase y con vocación socialista hemos manifestado nuestro apoyo crítico al FIT en las últimas coyunturas electorales. No obstante, consideramos que por fuera del mismo existe un amplísimo espectro de organizaciones populares y de izquierda, culturales, de la juventud, del movimiento de mujeres y LGTB, que son críticos del kirchnerismo desde posiciones anticapitalistas, pero que no terminan de sentirse contenidos por una referencia exclusivamente electoral y con rasgos sectarios muchas veces.

Vemos allí una tarea de enorme relevancia para la coyuntura y para dar cuenta de ella postulamos la necesidad de avanzar en la construcción de un frente político de las organizaciones en lucha, que debe tener como objetivo primordial la intervención unitaria en la lucha de clases, contemplando el momento electoral (en interacción con el FIT) como una dimensión más -ineludible para la coyuntura- de una construcción mucho más amplia que debe tener su sostén fundamental en la organización y lucha cotidiana del pueblo trabajador.

Desde el Frente Único MIR-OTR-Fote consideramos que la coyuntura es más que propicia para hacer crecer la influencia de las ideas y propuestas de la izquierda anticapitalista entre más amplios sectores de nuestro pueblo. Tenemos que trabajar con todas nuestras fuerzas para que la crisis del kirchnerismo no se desenvuelva exclusivamente hacia un recambio de derecha, sino que alumbre, contradictoriamente, el despuntar de una alternativa obrera, popular y socialista que pueda disputarle en serio el poder político a las diversas expresiones partidarias de las clases dominantes.

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