Nuevo sitio Conflicto Docente 24 Febrero 2017

Los rompehuelgas de Cambiemos contra la solidaridad de las/os trabajadores

La ofensiva del Gobierno de Cambiemos contra las y los trabajadores de la educación, conjuntamente con el aval dado por los grandes medios expresa el lugar central de esta lucha para el conjunto del movimiento obrero.

Conflicto Docente | Los rompehuelgas de Cambiemos contra la solidaridad de las/os trabajadores

La campaña contra las/os trabajadoras/es de la educación ya es una política de Estado. Horas después de anunciarse el paro para la semana próxima se inició una campaña por redes sociales, que luego también fue mediática, para tratar de deslegitimar la pelea de las trabajadoras y trabajadores de la educación que luchan por su salario. En esos días, los trabajadores y las trabajadoras de la educación del país estaremos de paro; así lo anunció CTERA. Los motivos de la medida no son disparatados: en 2016 la inflación trepó al 40% y superó el aumento salarial que otorgó el gobierno. Es decir, el salario real cayó. Este año, una vez más la nación y las provincias intentan imponer un techo que ronda el 17-18% de aumento en módicas cuotas, dos o cuatro según el funcionario local. En conclusión, el aumento anualizado, con suerte será del 13%. Si agregamos el dato de que la inflación rondará el 25%, ergo… el salario real volverá a caer en 2017.

En medio de esta discusión apareció la campaña tweetera que propone a ciudadanos "voluntarios", con o sin experiencia docente, asistir a clase en reemplazo de los maestros en huelga. Lo llamativo es que misma se lanzó desde el perfil de un adepto a Cambiemos: Mariano Bronenberg. Quien tiene un prontuario oscuro: trabajó durante décadas para universidades privadas, fue agente de inteligencia del ejército e integro el batallón 601 durante la última dictadura militar. La agencia Digamos realizó una investigación sobre el impacto de esta campaña en las redes sociales y reveló que se trata de una otra operación montada por el "call center del PRO". Fueron más de tres mil las cuentas que generaron entre 200 y 20 tweets cada una con este contenido. Esto quiere decir, algunos usuarios –o falsos usuarios, llamados "trolls"- publicaron 20 posteos seguidos sobre el mismo tema y usando el hashtag en cuestión.

Así se pretende no sólo desligitimar a las y los docentes sino también tergiversar una acción noble como es el trabajo voluntario y solidario, que nada tiene que ver con esta propuesta montada por Cambiemos. Lo que indigna es la provocación de parte de Estado, el ininterrumpido intento de quebrar la solidaridad del conjunto de la sociedad con el justísimo reclamo de los trabajadores de la educación y el coro aberrante de los medios de comunicación como Infobae, que describían la campaña como "emotiva" y "un acto de rebeldía."

La estrategia de Cambiemos, continuación de aquella idea vertida por el kirchnerismo de que "los docentes trabajan cuatro horas y tienen tres meses de vacaciones", tiene un fin inmediato y uno a largo plazo. El inmediato, enfrentar a quienes día a día sostenemos la educación de los hijos e hijas de nuestro pueblo con la sociedad. Nos quieren quebrar, quieren hacernos sentir el peso de la opinión pública que ellos mismos han creado para que abandonemos la lucha y nos resignemos a salarios que no sólo no acercan a la canasta familiar, sino que en el caso de muchos compañeros y compañeras bedeles o celadores ni siquiera se llegan al salario mínimo vital y móvil. Mientras, el objetivo a largo plazo es el de destruir nuestra moral como clase trabajadora, dividir y enfrentarnos entre trabajadores, acabar con los valores más elementales de nuestra clase como la solidaridad frente a los patrones, para que abandonemos la defensa intransigente de nuestras reivindicaciones más elementales: las condiciones de trabajo que, en el caso de los y las educadores, significa la condiciones en que las y los hijos de los trabajadores se educan. Una clase sin moral para defenderse, una clase envenenada por la traición entre compañeros y compañeras es una clase cuyo único destino es caer de rodillas.

Cuando el Estado, nuestro patrón, insiste una y otra vez en que somos vagos y justifica la miseria salarial, no ataca solo a los trabajadores de la educación, prepara las condiciones para nuevos más feroces ataques.

Cuando se repite el sambenito de que tal sector tiene salarios demasiado abultados, buscan dividirnos; cuando se acusa de violenta una protesta para generar repudio, buscan enfrentarnos; cuando se usan argumentos falaces como la "litigiosidad laboral" para imponer una reforma laboral hecha a gusto de las empresas y abaratar sus costos, buscan responsabilizarnos de la crisis económica; cuando los patrones atacan a la organización sindical no lo hacen por desenmascarar burócratas, buscan desarmarnos ante la propia patronal. Cuando, en fin, Estado y empresarios, aúnan esfuerzos para abrir grietas en la unidad de la clase trabajadora debería sospechar que, más que un favor, están intentando convencernos de que la culpa de todos los males no es de los opresores sino de otros oprimidos.

Defendernos entre trabajadoras y trabajadores

La misma mano que año a año escribe numeritos más pequeños para el presupuesto educativo y nuestros salarios es la que escribe las notas periodísticas que dicen que somos una manga de holgazanes, ignorantes que queremos sueldos de privilegio a cambio de nada; los mismos que dejan que las escuelas no tengan edificios en condiciones decentes, todos los servicios necesarios, los que no garantizan en numerosísimas ocasiones ni la copa de leche diaria de nuestros estudiantes más humildes; esos mismos taladran una y otra vez la idea de que los sueldos de miseria son la remuneración merecida.

Una mentira repetida durante mucho tiempo, si no se enfrenta contras verdaderas que rompan el velo que enceguece, termina tomándose por verdad. La verdad es que el sistema educativo se cae a pedazos; que desde hace décadas los gobiernos impulsan leyes que desconocen deliberadamente las necesidades educativas de la comunidad; que la ampliación de derechos que figura en las leyes no se cumple con los presupuestos; que hay escuelas que funcionan en edificios aberrantes que no están preparados para ello; que faltan materiales de todo tipo; que los trabajadores de la educación estamos empobrecidos y exhaustos; que todo lo que no sale del bolsillo del Estado sale del bolsillo del docente, desde la pintura de las aulas hasta la fotocopia que a diario garantizamos en el aula; que quienes estamos capacitados para enseñar no podemos decidir porque se imponen currículas que atentan contra la calidad, la cientificidad de la enseñanza; que en definitiva, un trabajador de segunda es un sistema de educación de segunda. Que cada vez que se ningunea y se estigmatiza a los educadores se ningunea también el derecho de aprender de las y los estudiantes.

Si hoy nos logran convencer de que el enemigo somos las y los trabajadores de la educación, mañana será más fácil para los dueños de todo, para los que pretenden también adueñarse completamente de nuestra conciencia y de nuestros valores, de nuestros deseos de construir una sociedad mejor, mañana, decimos, será más fácil convencernos de que los trabajadores son los culpables de todo. Y de ahí a justificar la miseria y sumisión no hay más que un paso.

Cada lucha de un trabajador, de una trabajadora tiene que ser la lucha de toda una clase. Si nos dividen, estamos perdidos; en la unidad y solidaridad venceremos. Es por eso, las y los docentes saldremos a pelear por nuestro salario, porque vivimos de esto, y no de las empresas de ningún familiar que malversan fondos en connivencia con el gobierno de turno. Las y los docentes salimos a luchar y seguimos enseñando. Porque así demostramos que no queremos más ajuste en la educación de nuestros pibes y pibas.

Desde Izquierda Revolucionaria y OP Hombre Nuevo apoyamos esta medida y decimos #YoParo #YoApoyoALosDocentes

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