Nuevo sitio AGR 17 Enero 2017

Una lucha contra los despidos y la flexibilización

Los gráficos de AGR Clarín ocuparon la planta tras la noticia del despido de los 380 trabajadores. La respuesta de la patronal de Magnetto, con todo el apoyo del Estado, fue la represión policial con gases y balas de goma. La Federación Gráfica Bonaerense convocó a un paro general para el Jueves. Una lucha testigo contra la flexibilización laboral.

AGR | Una lucha contra los despidos y la flexibilización

Los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatenses, empresa perteneciente al Grupo Clarín, tomaron la planta ubicada en Pompeya el lunes 16 por la madrugada, luego de que se conociera la maniobra empresarial para vaciar la empresa y despedir a los 380 gráficos. Durante el fin de semana, los obreros sostuvieron una vigilia que impidió a la patronal retirar las bobinas y maquinaria más importante.

Hoy, la infantería intentó quebrar la medida con una feroz represión con gases y balas de goma. Sin embargo, la solidaridad popular impidió que logren retomar el control de la planta.

La Federación Gráfica Bonaerense lanzó un paro general del gremio para el día jueves 18 de enero y el plenario de delegados ratificó la medida. A su vez, se dispuso que ningún taller gráfico realizará trabajos procedentes de AGR. Durante la vigilia el fin de semana y en un importante acto organizado por la Comisión Interna de AGR el día lunes 16 de enero por la tarde, numerosos trabajadores del gremio, organizaciones obreras, sociales y políticas, se hicieron presentes para solidarizarse con los trabajadores en lucha y repudiar la presencia policial de la planta de Pompeya como de otras empresas del Grupo Clarín, por ejemplo en la redacción periodística de AGEA ubicada en la calle Tacuarí, lo que generó un rechazo generalizado en todos los trabajadores de las empresas del multimedios.

El acto solidario del día lunes fue abierto por el Secretario de Organización de la Federación Gráfica Bonaerense, Mario Abraham, que anunció la medida convocada para el jueves y sostuvo que el sindicato no va a dejar pasar ningún despido.

Luego de dieciocho oradores, entre los cuales se destacaron los miembros de las Comisiones Internas gráficas como Morvillo, La Nación o la recuperada Donnelley- Madygraf así como las Comisiones Internas de SiPreBA del Grupo Clarín (Canal 13 – TN y AGEA- Clarín) el acto fue cerrado por el delegado de AGR y miembro de La Naranja Gráfica Pablo Viñas, que trepado a las rejas desde el interior de la planta ocupada reivindicó la lucha de sus compañeros, agradeció a todas las organizaciones presentes y le dedicó un claro mensaje a Magnetto, "los trabajadores tenemos el cuero duro. No nos vamos a dejar doblegar. Vamos a luchar hasta que nos reincorporen a todos".

Tras la represión del martes también tuvo lugar una gran manifestación de apoyo popular. Hasta el lugar se trasladó una delegación de Madres de Plazo de Mayo encabezada por Hebe de Bonafini que dialogó y brindó su apoyo a las y los trabajadores.

Cada lucha es un bastión contra la reforma laboral

La empresa del grupo Clarín, excusó su maniobra de vaciamiento argumentando que el contexto del sector gráfico es crítico (como sucedió con el cierre de empresas como Donnelley). Sin embargo en AGR hay trabajo de sobra. En el acta donde explica los motivos del "achique", ataca la organización gremial de los trabajadores por oponerse a flexibilizar sus condiciones de trabajo y defender el convenio colectivo del año `89. La empresa, sin decirlo, reivindica el ataque que acaban de sufrir los petroleros de Neuquen a su convenio colectivo a través de las adendas que Guillermo Pereyra negoció con las petroleras y que el gobierno de Macri tanto reivindica, o el acuerdo de características similares que por estos días pretenden llevar adelante en el gremio marítimo.

Éste es el modelo de las patronales tanto extranjeras como locales: atacar las conquistas históricas de la clase trabajadora con el pretexto de los avances técnicos y el supuesto desfasaje temporal de aquellos convenios. En realidad quieren volver al Siglo XIX, super-explotar a los trabajadores para maximizar sus ganancias sin leyes laborales que nos defiendan.

Es importante el ejemplo que dieron los gráficos de AGR de tomar inmediatamente la planta como primer paso, para enfrentar este ataque feroz. Pero además de ese paso inicial, es necesario darse una política unitaria. Si cada conflicto obrero de esta naturaleza será una batalla del conjunto de la clase trabajadora contra el ajuste, hay que tomarlo como tal y hacer partícipe en primer lugar a las organizaciones obreras, del sector y del conjunto de la clase y no segmentarlo de acuerdo a la acumulación político sindical o político partidaria propia. Es por eso que es más importante que las acciones (como el acto del lunes) sean acciones del gremio dirigido por la Comisión Interna y no de la organización política que interviene en el conflicto.

La convocatoria al paro general

La Federación Gráfica Bonaerense, después de 30 años, convocó a un paro general tal como lo exigieron por la mañana los trabajadores de AGR a través de cánticos y en una reunión con los dirigentes que se acercaron a la planta de Pompeya. El paro es una oportunidad no sólo para difundir y extender el conflicto en el propio gremio sino para marcarle la cancha al conjunto de los empresarios que miran como caso testigo la lucha que se da en una patronal que cuenta con todo el apoyo del Estado macrista y que no casualmente eligieron este contexto para llevar adelante el golpe.

El sindicato del sector es parte de la Corriente Federal y en su intervención el Secretario de Organización cuestionó, correctamente, el rol de la CGT. Claro que ese mismo rol tienen otros sindicatos enrolados en la misma corriente en los conflictos de su gremio, como ocurre por ejemplo con el SAT SAID que convoca a paros fantasmas que nunca se realizan porque el ministerio dicta conciliaciones obligatorias a medida de los empresarios. Para el sindicato gráfico que conduce Héctor Amichetti y su Corriente este conflicto será una muestra de si están a la altura de las circunstancias históricas o si su combatividad es sólo discursiva.

En lo que respecta a las organizaciones de la izquierda y el movimiento obrero combativo es necesario apelar a la unidad del conjunto de organizaciones de la clase y para que el conflicto triunfe es central que el sindicato se ponga a la cabeza. La unidad de acción en un contexto como el actual no es una posibilidad sino una necesidad.

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