Nuevo sitio Editorial A Vencer - La Llamarada, enero de 2017 12 Enero 2017

Se abre un año de lucha y construcción política

Tras un año de ajuste y entrega, la asunción de Dujovne viene a profundizar esa perspectiva. Es el proyecto que Macri quiere revalidar en las urnas. Ni el PJ ni Massa expresan una alternativa popular. Es preciso hacer crecer una propuesta de izquierda que llegue a los más amplios sectores de nuestro pueblo trabajador y que pueda contribuir a un cambio de fondo.

Edición N° 1

A Vencer - La Llamarada (Enero - 2017)

A Vencer - La Llamarada

Sumario

Compartir Articulo

Editorial A Vencer - La Llamarada, enero de 2017 | Se abre un año de lucha y construcción política

Terminó el segundo semestre de 2016 y fue peor que el primero, llegando a diciembre con siete meses de caída consecutiva (-3,2% del PBI en un año). Según el INDEC para octubre, la caída en la actividad llegaba al 4,7% interanual, destacándose la construcción (-19,2%) y la industria (-8%) con sectores como automotriz (19,1 %), siderurgia (16,2%), textil (26,7%) o cigarrillos (26,9%).

El endeudamiento externo contiene el colapso a costa de reforzar la dependencia. Según el Observatorio de Deuda Externa de la UMET, la deuda tomada en 2016 fue de u$s48.343 millones en 2016, por bonos del sector público (u$s29.493 millones), letras del Tesoro –Letes- (cerca de u$s7.000 millones), títulos de las provincias (cerca de u$s7.000 millones), y endeudamiento de empresas privadas (u$s5.800 millones). Así, la deuda alcanzó el 54,8% del PBI, lo que implica una suba de más de 10 puntos en tan solo un año.

El otro pilar del "modelo" neoliberal macrista es la apropiación de recursos del pueblo trabajador, siempre en beneficio de multinacionales, mineras, bancos y el campo.

La multiplicación de despidos y del ataque al salario es impactante. La desocupación trepó al 10% en diciembre. Y la brecha social -dice el INDEC- se amplió en el tercer trimestre de 2016: la distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre superó el 2.500% (25,6 veces). Ahora, más del 50% tiene ingresos inferiores a $8.000, sólo el 30% obtiene ingresos que superan la canasta básica por sobre la línea de pobreza (estimada en $13.126 por el INDEC en noviembre) y los ingresos individuales que alcanzan la canasta familiar (estimada en unos $22.000) son patrimonio del 10% que encabeza la pirámide.

Sobre este escenario se dio la renuncia del primer fusible del macrismo, Alfonso Prat-Gay, quien había cumplido sus dos tareas principales, la devaluación del peso y el acuerdo con los buitres, aunque, como bien dijo, la "caída de la economía fue mayor a la prevista". Aceleraron su salida el traspié con la ley de ganancias y las dificultades para alcanzar el déficit fiscal previsto (sólo sorteadas por la entrada excepcional de US$ 90.000 millones por el blanqueo que benefició a los evasores).

Un nuevo ministro para otra etapa del ajuste

Al finalizar el año, Macri les dio tarea a sus ministros para la próxima reunión del gabinete: traer la lista de las diez cosas que van a recortar en cada área. Eso ordena las metas para el flamante ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Lo primero, es llevar el déficit fiscal a 4.2% del PBI (0.6 puntos menos que 2016). El recorte incluye subsidios del Estado (que impactará en aumentos de servicios públicos), empresas estatales (considerando insuficiente el recorte de $30.000 millones de 2016) y afecta a todos los ministerios.

En sectores sensibles como Trabajo, se proyecta eliminar programas de reinserción laboral por $1.000 millones y de paso, debilitar a las organizaciones piqueteras que hoy los canalizan. Como contrapartida, el macrismo beneficia al empresariado con un plan para reducir los aportes patronales, bajo la excusa de que llevará a los capitalistas a generar más empleo. Va de la mano de la reciente reducción por decreto a las retenciones para la soja, que en 2018 bajará el 0,5% por mes hasta llegar al 18%. De esta forma, una serie de reformas impositivas –muchas aún en proceso- acompañan el plan de ajuste.

El escenario es adverso. El mismo Carlos Pagni –vocero del establishment y conductor del programa de TN para el que Dujovne hacía la columna económica- explicó en La Nación que "los países emergentes que, como la Argentina, esperan inversiones directas de los más desarrollados deberán rever sus expectativas. La inversión directa se dirigirá a los sectores en los que es inevitable: por ejemplo, actividades extractivas, como hidrocarburos y minería. Macri deberá soportar esta paradoja: mientras Wall Street le exige más austeridad en el gasto, las multinacionales industriales lo vuelven más dependiente de la inversión pública".

Pero la obra pública sigue completamente parada. Y las medidas de Dujovne para tentar al capital extranjero –anulando la obligatoriedad de residir al menos 120 días en el país-, no resuelven el problema, ya que esos capitales "golondrina" huyen ante la primera corrida.

Las expectativas del gobierno siguen centradas en lo mismo. Ampliar el endeudamiento externo, con al menos otros u$s$30.000 millones, consiguiendo los primeros 10 en los primeros meses –para eso promovieron a Luis Caputo de secretario a ministro de Finanzas-. Y transferir ingresos desde los sectores populares. El plan de ajuste ya iniciado este año incluye aumentos en agua, transporte (subte, colectivos en distintas provincias), naftas, peajes, estacionamientos, prepagas, impuestos municipales, telefonía celular, colegios privados, fin de devolución del 5% de IVA a las tarjetas de débito, entre otros. Esto se da mientras el abandono del gasto se evidencia en la carencia de agua y de luz y mientras sigue la arremetida contra el trabajo con la nueva ola de despidos en el sector público (Conicet, Ministerio de Educación, de Trabajo, de Hacienda, Universidad de La Matanza) y el crecimiento de los despidos en el sector privado, con casos destacados de lucha como Canale y ESPN.

2017 de campaña

El año que arranca está marcado por el escenario electoral, en el que Macri apuesta con todo a revalidar su gestión, para poder tomar medidas aún más drásticas y reafirmar su perspectiva de entrega y flexibilización.

Massa y el PJ constituyen el bloque que está tratando de estructurarse para invertir la correlación de fuerzas y disputar la elección del 2019.

Por ahora, el massismo, que cogobernó todo 2016 con Macri apoyando todas sus medidas centrales, es el más jugado a una candidatura propia, por más que en el reciente congreso del PJ bonaerense, la intendente de La Matanza lo convocó a un retorno al peronismo oficial. El tigrense, candidato de la embajada de EEUU y defensor de la mano dura y la baja de la edad de imputabilidad, logró arrastrar consigo al GEN de Stolbitzer -profundizando la bancarrota de la centroizquieda argentina- y sigue apostando a su candidatura separada –aunque sin dejar de dialogar con Insaurralde y otros intendentes- aprovechando que el PJ no ha resuelto sus internas.

Lo que sí es claro en el PJ, como lo demostró el último encuentro provincial, es que las fuerzas más tradicionales han recobrado espacios de poder (apoderados) y que, aun así, el kirchnerismo sigue aferrado a su línea de no abandonar el barco pejotista, aunque se encuentre lleno de "traidores", como solían decirles. La convocatoria de los sectores del kirchnerismo a acompañar a como dé lugar este armado dirigido por parte de lo más rancio de la política vernácula, da cuenta de la bancarrota política de gran parte de este progresismo, que se ha subordinado en pleno al PJ, uno de los partidos más probados en la entrega nacional. No está ni siquiera descartada una reunificación detrás de Massa.

Por otro lado, no hay que dejar de considerar que Cristina Kirchner conserva una buena intención de voto en provincia de Buenos Aires. Cualquier armador político sabe que éste territorio es central, no es por azar que María Eugenia Vidal haya destinado 25.000 millones de pesos para preparar el armado de 2017.

Resistir y forjar una alternativa política

El escenario para las y los trabajadores y el pueblo es muy duro. Por eso, la lucha contra el ajuste nos debe encontrar unidos en la calle, peleando, para poner freno a los ataques y defender las conquistas populares.

Sobre la base de esa resistencia, de esa lucha diaria que llevamos adelante en el movimiento obrero, en los sectores precarizados, en la lucha contra el gatillo fácil y la represión, en el movimiento de mujeres y de colectivos disidentes, en la juventud, el movimiento estudiantil y las expresiones de cultura popular, sobre ese pilar de organización cotidiana se nos plantea avanzar hacia la estructuración de una propuesta política que pueda presentar un camino alternativo al que nos proponen una y otra vez los sectores de poder.

Una respuesta popular no vendrá de la mano del PJ, ni de Massa, ni de una descompuesta centroizquierda que ya no tiene ni perfil propio.

Es preciso hacer crecer una propuesta de izquierda que llegue a los más amplios sectores de nuestro pueblo trabajador y que pueda contribuir a un cambio de fondo. Para aportar en ese camino es que desde nuestras organizaciones venimos apostando al desarrollo de la Corriente de Izquierda PODER POPULAR, cuya meta es sumar, es fortalecer y ampliar la izquierda, para conquistar un futuro digno para nuestra clase.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria -  Hombre Nuevo
Autor

Izquierda Revolucionaria - Hombre Nuevo