Nuevo sitio Fortalecer la participación de base para ganar 5 Enero 2017

Ministerio de Educación: represión, abrazo y después

Los trabajadores y trabajadoras del Ministerio de Educación continúan la pelea por la reincorporación de los 3000 despidos y contra el vaciamiento de la educación pública. La decisión y solidaridad con que fueron acompañados en estos días les permitió dar visibilidad a su lucha, pero ante las maniobras que lleva adelante la conducción de ATE Capital se hace necesario fortalecer el protagonismo y la organización desde abajo. Crónica y perspectivas del conflicto en los primeros días de 2017.

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Represión, asamblea y defección

Luego de levantar la ocupación que llevaban adelante hasta el 30 de diciembre, las y los trabajadores del Ministerio de Educación se volvieron a reunir en asamblea el lunes 3 de enero para deliberar sobre cómo continuar la lucha por la reincorporación de los 3000 despedidos.

Al llegar al Palacio Pizzurno se encontraron con las puertas valladas y una fuerte presencia policial que controlaba el ingreso, impidiendo el acceso a personas que no tuviesen el pase magnético del personal. De esta manera, prohibieron el ingreso de los tutores despedidos (el total es de 2600) que trabajan en sistemas virtuales del Programa "Nuestra Escuela" para capacitación docente, quienes no pudieron participar de la asamblea a la que habían sido convocados.

Tampoco permitían el ingreso de los dirigentes sindicales que se hicieron presentes y, en ese contexto, agentes de la Policía Federal agredieron a Rodrigo Recalde, Delegado General de la Junta Interna de Educación, al grito de "los vamos a cagar a palos, ahora se van a tener que acostumbrar a la autoridad".

Inmediatamente la Junta Interna decretó el paro en el Ministerio y convocó a una conferencia de prensa en la que participaron, además de delegados de Educación, Daniel Catalano, Secretario General de ATE Capital, y Eduardo López, Secretario General de UTE. Allí repudiaron la represión desatada por orden del ministro Esteban Bullrich y, sin previo aviso, convocaron a un abrazo simbólico al Ministerio de Educación para el día martes, en reclamo por los 3000 despedidos.

Poco tiempo después, la CTERA convocó a un paro por 24 horas (recordemos que las escuelas se hallan en receso) y ATE Capital llamó a un cese de tareas a partir de las 10 horas en todos los organismos nacionales y del gobierno porteño, para participar del acto en el Palacio Pizzurno. También se hicieron presentes y llevaron su solidaridad otros sindicatos, organizaciones, movimientos, mientras que los tutores permanecían en la calle y discutieron medidas, comunicación y actividades.

Postergada por los hechos de represión, la asamblea de trabajadoras y trabajadores del Ministerio de Educación se realizó por la tarde dentro del edificio y sin la participación de tutores. Definido el Abrazo simbólico por las dirigencias gremiales de ATE y UTE, aunque todavía sin claridad sobre el paro y el cese de actividades, se debatió allí cómo continuar la lucha por los despidos. Los delegados de la lista Verde y Blanca que conducen la Junta Interna propusieron realizar una vigilia hasta las 20 horas y sumarse al abrazo simbólico al día siguiente.

Por su parte, compañeros y compañeras de la lista Verde, Roja y Negra sostuvieron que se debía permanecer en el edificio hasta el día siguiente, realizar afiches, pasadas por las oficinas, comunicar a la prensa sobre la situación y demostrarle al gobierno una firme decisión de enfrentar los despidos. Luego de una amplia discusión y en una votación muy ajustada, se aprobó la propuesta de la Junta Interna. Fuera del edificio, las y los tutores, organizaciones sociales y miembros de juntas combativas de ATE continuaban cortando la calle y recibieron muy críticamente la moción promovida por la Junta Interna y aprobada por la asamblea. Muchos de ellos, además, reclamaron participar de la toma de decisiones.

Abrazo al Ministerio y sustitución burocrática de la Asamblea

El martes 3, desde temprano, se congregaron masivamente sindicatos, organizaciones, movimientos sociales y toda la comunidad educativa en una gran jornada contra los despidos en el Ministerio de Educación y Deportes que se convirtió en el centro de la agenda política del día. Ni el calor ni la lluvia conmovieron a las 3000 personas que durante horas permanecieron frente al Palacio Pizzurno para reclamar entre cantos y batucadas la reincorporación de los despedidos y el fin del desmantelamiento de la educación pública.

Una vez concluido el acto, con fuerte cobertura mediática, la Junta Interna Verde y Blanca realizó una nueva maniobra y levantó la Asamblea que había sido convocada para las 16 horas. Luego de proponer el fin de la toma del edificio de Santa Fe el 30 de diciembre y suspender la permanencia en Pizzurno el 2 de enero, la Junta Interna volvió a suspender una medida con el argumento de "no desgastar" y decretaron en solitario un cese de actividades por tiempo indeterminado sin informar con claridad el estado de las negociaciones.

El resultado de esta estrategia es de total desconcierto: los compañeros y compañeras que no han tenido una renovación de sus contratos no saben si deben seguir acudiendo a los puestos de trabajo; si se realizarán nuevas medidas de fuerza; si tendrán un espacio donde expresar sus opiniones y decidir colectivamente cómo continuar con la lucha.

La lógica que impone la Verde y Blanca es que el aparato y las conducciones desplacen y sustituyan la participación e iniciativa de las y los trabajadores en lucha.

En contraposición, resulta imprescindible defender el método democrático en el que las Asambleas son fundamentales para mantenernos unidos, para debatir y resolver, para fortalecernos en la lucha. La única manera de seguir dando batallas masivas y no caer en la desmovilización es dar continuidad a estos espacios deliberativos y resolutivos; y que participen en ellos todas y todos los trabajadores del Ministerio de Educación, desarrollen sus tareas en sedes ministeriales o a través de los sistemas virtuales.

Estos manejos superestructurales habituales de a Verde y Blanca, dan espectacularidad a los reclamos donde pueden figurar los referentes ligados al kirchnerismo, pero hacen a los trabajadores y trabajadoras ajenos del proceso de lucha que los debe tener como protagonistas.

Para romper con esta lógica es fundamental promover la conformación de una Comisión de Despedidas y Despedidos que permita protagonizar la pelea por su reincorporación e impongan a la asamblea como único espacio de deliberación y resolución de los pasos a seguir y las medidas a llevar adelante.

¡Ni un despido en el Ministerio de Educación ni en ningún otro organismo del Estado!

¡Participación y Asambleas para decidir, unidad en la lucha para ganar!

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Izquierda Revolucionaria -  Hombre Nuevo
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