Nuevo sitio A 58 años de su triunfo 1 Enero 2016

Viva la revolución cubana

Con la conquista del poder por parte de las y los revolucionarios cubanos, el 1 de enero de 1959 se abrió un nuevo horizonte para toda América Latina. La primera experiencia socialista de nuestro continente, se convirtió, además, en bastión de la lucha contra el imperialismo hasta nuestros días. Su ejemplo es un faro para todos los que luchamos por un mundo sin explotación ni opresión, un mundo de hombres y mujeres nuevos.

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A 58 años de su triunfo | Viva la revolución cubana

"Oigan como tiran"

La historia es a esta altura bastante conocida. Un grupo de 82 expedicionarios a bordo del yate "Granma" parten en 1956 desde México hacia Cuba. Su destino va mucho más allá de un viaje, es mucho más que un acto simbólico. Van convencidos de la misión a encarar, saben que no están solos, que no van a imponer nada, sino que forman parte de un todo en desarrollo.

En toda Cuba, pero fundamentalmente en el oriente cubano, se organizan los preparativos para colaborar con la expedición marítima desde "el llano", la ciudad, y desde el campo. El joven Frank Pais, con 21 años es el responsable principal en Santiago de Cuba de la actividad clandestina que se desarrolla bajo la feroz dictadura de Fulgencio Batista. Celia Sánchez, la encargada de la red campesina que colabora con el Movimiento 26 de Julio. No son mucho más viejos los que llegan a bordo del yate. Sólo unos pocos superan los 30, ratificando que la juventud tiene un papel preponderante en la actividad revolucionaria, y que -como dijera más tarde Guevara- una juventud que no crea es una anomalía realmente.

El 2 de diciembre el desembarco es catastrófico. El yate llega dos días más tarde de lo previsto y para colmo queda encallado. El ejército, si bien no conoce el lugar exacto, está prevenido de la llegada. El armamento casi se pierde completamente. Los rebeldes deben andar por un terreno totalmente anegado y fangoso durante horas. Se dispersan y caen ante la balacera que se desata sobre ellos. Recién semanas más tarde podrá recomponerse en algo esa columna que unos pocos de ellos logran mantener y entre quienes se encuentran Fidel, Raúl, el Che, Camilo y Juan Almeida.

"Desde el aire y de la costa nos tiraban sin parar –recordará luego el Che- y a poco, ya estábamos menos de la mitad con vida –o con media vida si se tiene en cuenta nuestro estado-. En total, de los ochenta y dos, sólo quedábamos con Fidel doce. Y en el primer instante, nuestro grupo se reducía a siete, puesto que los otros cinco se habían desperdigado. Eso era lo que quedaba del ambicioso ejército invasor del Movimiento 26 de Julio.

Tendidos en la tierra, sin poder hacer fuego para no delatarnos, aguardábamos la decisión final de Fidel, mientras a lo lejos sonaban las baterías navales y las ráfagas de las ametralladoras de la aviación".

"…Fidel… aprovechó el ruido de la metralla para ponerse de pie y decirnos: 'Oigan como nos tiran. Están aterrados. Nos temen porque saben que vamos a acabar con ellos'. Y sin decir una palabra más, cargó con su fusil y su mochila y encabezó nuestra caravana…"1

Cualquiera pensaría que ha perdido la razón en medio de ese tiroteo, pero la razón es lo que ilumina por sobre cualquier otro aspecto a este hombre. Por ella se ha enfrascado en esta misión. Por ella levantará las armas y perseguirá la utopía. Por ella sabe, justamente, que lo utópico es en realidad conformarse en creer que el poder puede entrar en razón.

El 18 de diciembre podrán finalmente reencontrarse las columnas de Fidel, Raúl y Almeida, dispersadas en ese tiroteo y bombardeo de recibimiento inicial. Sumarán 15 hombres en total sobrevivientes del Granma. Saben que algunos otros aguardan unírseles, pero la mayoría ha sido capturada y/o asesinada.

Desde entonces fueron dos años de lucha creciente. Los combatientes del M-26 en la sierra se multiplicaron y se extendieron desde el oriente hacia el centro.; Lla iniciativa común con otras organizaciones, en particular con el Directorio Revolucionario,; permitió golpear juntos a la dictadura y su ejército; se impulsaron movilizaciones, huelgas y levantamientos urbanos. Hasta que el 1 de enero del 59 la derrota militar del ejército, la huida del dictador Batista y la irrupción masiva del pueblo en las calles dieron cuenta del triunfo de la revolución.

La revolución cubana va, de todas maneras va

Tras la conquista del poder, una tras otra se desarrollaron iniciativas a favor del pueblo. La campaña de alfabetización, la reforma agraria y la reforma urbana iniciaron un largo historial de medidas que dieron dignidad al pueblo de Cuba. La conquista de derechos para los trabajadores y el pueblo se hizo enfrentando a los grandes intereses: a los monopolios norteamericanos, a la oligarquía propietaria, a los empresarios… y recuperando las industrias, los servicios y la tierra para los cubanos de a pie.

Boicots, sabotajes, aislamiento, trabas, ocupación territorial (Guantánamo) y un bloqueo económico criminal, entre muchos otros intentos de desestabilización, se han practicado contra la isla rebelde desde aquel 1 de enero de 1959. Y muchos más desde la segunda declaración de La Habana, donde el pueblo cubano adopta conscientemente el carácter socialista de la revolución.

Sin embargo, Cuba ha resistido y vencido a todos y cada uno de los intentos del imperialismo por acabar con ese camino libertario. Camino iniciado en la isla por Martí, por las guerras mambises, por Mella, por Echeverría, por Céspedes, por Maceo y por tantos otros/as.

Cuba, faro de América

58 años de revolución han logrado que esta isla pobre y asediada del Caribe, estos 110 mil km2 de tierra carentes de abundantes recursos naturales y sin desarrollo industrial, destinada por la división internacional del Capital a ser proveedora de materias primas y mano de obra barata, logre alcanzar índices de desarrollo humano record en todo el mundo.

La mortalidad infantil es la menor del continente, emparejada solamente por Canadá. No existe en Cuba un solo niño que duerma en la calle ni que esté desescolarizado. Su nivel educativo y de salud, así como su gratuidad, son sólo discutidos por el troglodismo más recalcitrante. Es ley el aborto seguro y gratuito. La muerte por armas de fuego es prácticamente inexistente. No hay bandas narcos ni existe el flagelo del paco. No existen casos de gatillo fácil. No hay agrotóxicos ni devastación del suelo por la soja. Es uno de los pocos países, sino el único, que cumple con los compromisos sobre el cuidado del medio-ambiente. Su distribución de riqueza (o incluso su distribución de impacto de crisis económicas) es la más equitativa del continente. Su carácter internacionalista dispone recursos humanos y económicos para los pueblos del mundo, particularmente para aquellas regiones más castigadas por la miseria del capital. Su desarrollo en deporte y arte es reconocido mundialmente.

En Cuba la gente no es alegre por condición biológica. No es el clima el que otorga amabilidad a sus habitantes. Es el sistema económico y político, cultural e ideológico el que construye un ser humano diferente. Es la revolución la que ha moldeado un sistema en el que el hombre y la mujer son la medida de todas las cosas.

Defender a la revolución con el puño en alto

Es por todos estos logros que la derecha reaccionaria no ha ahorrado en recursos para acabar directa o indirectamente la revolución. Fracasados los intentos militares e intervencionistas2, se buscó (y se logró en muchos sentidos) un aislamiento internacional que fue desarticulándose año a año. La prensa del capitalismo no deja de ensañarse con esta irreverente isla por ser justamente el ejemplo concreto y material de la posibilidad de construir otra sociedad: una sociedad socialista.

También, lamentablemente, hay sectores de la izquierda que hacen lecturas muy forzadas e irresponsables del proceso cubano y de su presente. Desde la distancia, desde la comodidad de fiscalizar los procesos de transformación según su adecuación al manual y con una "autoridad" que no se condice con su aporte real a la revolución en el propio país, dichos sectores, le reclaman a Cuba y a sus dirigentes que asuman mayores niveles de confrontación y radicalidad contra el capitalismo y el imperialismo. Y en consecuencia, explican el dificultoso proceso de resistencia como una simple claudicación de la dirección. Son lecturas formales, que terminan desestimando el enorme aporte de las experiencias concretas de revolución, y que parecen nunca contemplar las condiciones particulares de cada momento histórico ni los problemas y contradicciones que un proceso real debe afrontar y que no desconocemos.

Por supuesto, Cuba no es un paraíso, ni está falta de problemas, pero no hay punto de comparación con la degradación humana que sufren nuestros pueblos cotidianamente.

Tras la caída del campo socialista, la isla fue la única revolución triunfante que resistió. El desplome del único aliado económico en el marco del feroz bloqueo, junto con la avanzada ideológica del "fin de la historia y la lucha de clases", forzó a Cuba a una apertura comercial que reintrodujo o reforzó figuras y lógicas de mercado. Y esto, naturalmente, no representa una profundización del socialismo.

Aún así, los enormes logros que hoy sigue mostrando Cuba son un ejemplo claro de que, aún con la avanzada capitalista que se cierne sobre la isla, la experiencia del primer territorio libre de América es un faro para nuestros pueblos, al que debemos cuidar y defender.

El pueblo cubano ha demostrado ser el sostén de ese bastión de dignidad. Así, supo soportar el "período especial" con pie firme. Y de hecho, si el gobierno pudo transitar aquellos años signados por 20 horas de corte diario de luz, escasez de alimentos y productos de primera necesidad, así como la falta casi absoluta de insumos, repuestos o de transporte, es porque el pueblo estuvo convencido del camino que eligió. Es fundamental el rol que han jugado Fidel, el Che, Camilo, Celia Sánchez o Vilma Espín –entre otros-, pero ha sido el pueblo todo el protagonista principal de este proceso revolucionario.

Los millones que han llorado a Fidel en el cortejo fúnebre que recorrió la isla demuestran -una vez más- la legitimidad de un dirigente que ha encarnado más que nadie las aspiraciones de libertad, igualdad y justicia de todo un pueblo. Y es el ejemplo que tomamos para luchar en nuestra tierra por esos mismos ideales.

A 58 años de la entrada en La Habana ¡Viva la revolución cubana!

¡Viva el socialismo! ¡Viva el Che! ¡Viva Fidel!

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1. Recuerdo de Ernesto Guevara en el libro "Los que luchan y los que lloran" de Jorge Ricardo Masetti.

2. El hecho más notorio ocurrió en 1961. Bajo la presidencia de Kennedy, los Estados Unidos intentan una maniobra militar para generar alguna excusa de intervención. La invasión es derrotada en horas. Es oportuno recordar, de paso, que en Cuba existe la premisa de "Pueblo en armas", y la preparación militar es exclusivamente defensiva.

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