Nuevo sitio Provincia de Buenos Aires 28 Diciembre 2016

Inundación en Pergamino: no fue un desastre natural

El pasado domingo, las intensas lluvias provocaron la crecida del arroyo Pergamino, que atraviesa la ciudad homónima. El agua superó los terraplenes y rápidamente varios barrios obreros de la ciudad quedaron bajo el agua. Se trata de la peor inundación de los últimos 20 años. El gobierno respondió con represión.

Provincia de Buenos Aires | Inundación en Pergamino: no fue un desastre natural

Las inundaciones provocaron importantes pérdidas materiales y la evacuación de unas 300 personas. Los barrios afectados son: Jorge Newbery, José Hernández, Belgrano y 27 de Noviembre.

Para falta de sorpresas, el accionar del gobierno de María Eugenia Vidal dejó mucho que desear: envió colchones y víveres, que llegaron tarde y dificultosamente a los damnificados. Lo que sí fue rápido y efectivo fue el accionar de la policía, que no tardó en reprimir con balas de goma a vecinos/as que, desesperados por la falta de respuestas o la ineficiencia de las mismas, cortaron un puente en la Ruta 8 en reclamo de baños químicos y agua mineral. El saldo fue de un herido y dos detenidos.

A la hora de comprender los motivos de esta nueva inundación, rápidamente el sentido común y las autoridades culpan a las intensas lluvias, que serían extraordinarias. Pero una mirada que pone el centro en las causas sociales y no en la naturaleza como culpable puede explicar mejor por qué se dan las inundaciones.

En primer lugar, algunos de los barrios que sufrieron la inundación se encuentran rodeados por terraplenes, lo cual hace muy dificultoso el drenaje del agua. No llama la atención que esos barrios sean los de los laburantes. El centro de la ciudad, donde residen las clases medias y altas (recordemos que Pergamino es la localidad rural más rica de la Provincia), no sufrió las inundaciones. ¿Se trata entonces de causas naturales, o en realidad el mercado del suelo lleva a los sectores trabajadores a radicarse en áreas inundables, mientras que quienes pueden pagar tierras altas se salvan de la “catástrofe"?

Otra causa que ya hemos señalado con inundaciones anteriores son los canales clandestinos de drenaje de los campos. En estos momentos, los habitantes de Pergamino aun están en alerta, previendo que aun hay agua bajando desde los campos hacia la ciudad, lo cual hace más lento el drenaje. Situada en el corazón de la Pampa Húmeda, los campos de Pergamino son los más productivos del país y concentran buena parte de la producción de soja. Como ya se vio en Córdoba con las ciudades rociadas por agrotóxicos y en Luján con las inundaciones del año pasado, la productividad del campo sojero está por encima de la salud y la calidad de vida de los sectores más vulnerables de los centros urbanos lindantes.

En tercer lugar, desde una perspectiva que entiende al riesgo de inundaciones como una construcción social, por un lado hay que denunciar la falta de planificación urbana y de obras de infraestructura que podrían evitar estas pérdidas, y por otro lado, si las inundaciones son un fenómeno natural “inevitable", es importante que la sociedad esté preparada para afrontarlas y dar respuestas antes y no después de tener 1.5 mt de agua en las casas. No urbanizar áreas inundables, por ejemplo.

Algunos vecinos y vecinas recuerdan la última gran inundación en 1995 y señalan que “nadie pensaba que esto iba a volver a pasar". Esto da cuenta de una sociedad que no está preparada para enfrentar el riesgo de inundaciones. Los fenómenos naturales de este tipo tienen la particularidad de que, al darse cada períodos prolongados, se invisibilizan, es decir, la gente se olvida de lo que ocurrió o piensa que no va a volver a pasar. Aprender a convivir con el riesgo de inundaciones es una de las primeras formas de evitar los efectos desastrosos que hoy les toca vivir a cientos de habitantes de Pergamino y otras ciudades del norte de la Provincia de Buenos Aires. Lo segundo es, desde luego, no dejar librado al mercado las zonas seguras. Es necesario que el Estado tenga un mapa hídrico, pueda anticipar cuáles son las áreas bajo riesgo de inundaciones, elabore un protocolo para accionar cuando hay riesgo de inundación, planifique ciudades seguras, con obras de infraestructura para toda la ciudad y no solo los barrios más acomodados. También es necesario un Estado que controle y penalice los canales clandestinos que se hacen en los campos, que modifican el escurrimiento del suelo y patean dejando sin resolver el problema de la inundación hacia otras áreas.

Repetimos una y otra vez: no se trata de un desastre natural. Con planificación es posible que las inundaciones no sean un problema para nuestro pueblo. Se trata de poner en primer lugar la calidad de vida de las personas, frente a un modelo que prioriza la lógica de la ganancia en el campo y en la ciudad.

Hacemos responsables de las pérdidas al gobierno provincial y municipal, repudiamos el accionar represor de la policía y nos solidarizamos con todos/as los/as damnificados.

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Izquierda Revolucionaria
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