Nuevo sitio Ganancias 24 Diciembre 2016

Crónica de otra entrega anunciada

Lejos de pelear contra el impuesto al salario, la burocracia sindical volvió a acordar con el gobierno una mejora muy relativa de una carga que perjudica a un millón y medio de asalariados y asalariadas desde hace años. Para la sanción de esta ley en tiempo récord fue necesaria también la colaboración del Frente Renovador así como de senadores y gobernadores del FPV.

Ganancias | Crónica de otra entrega anunciada

La imagen es contundente: la foto en Olivos de Macri, Marcos Peña y Triaca junto a la plana mayor de la CGT contrasta de manera radical con las panorámicas de las masivas asambleas y la lucha en el Conicet. El gobierno había encarado la campaña electoral con dos caballitos de batalla que nadie nunca exigirá porque ni los más macristas podrían convencerse de ello: pobreza cero y eliminación del mal llamado "impuesto a las ganancias". Los sectores que hoy dirigen la CGT, que en algunos casos llevaron adelante tres huelgas generales durante el kirchnerismo contra ese injusto impuesto –mientras se olvidaban del tercio de trabajadores de nuestro país que estaba precarizado-, este año se contentaron con una relativa mejora en la "tablita" y la excepción de las horas extraordinarias, que por otra parte significa un guiño a los empresarios que antes se encontraban con el problema de que para sus propios empleados y empleadas ya no era rentable trabajar extra porque si se pasaban del tope, "ganancias" se lo llevaba.

Luego de que el oficialismo presente su nuevo proyecto sobre "ganancias" sin consultarlo con la CGT, lo que le costó un tirón de orejas al Ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay, el 6 de diciembre las distintas vertientes del peronismo –Frente Renovador, FPV, entre otros- y el "progresismo" acordaron un proyecto común que tuvo al día siguiente su media sanción en Diputados. De aprobarse en Senadores Macri se hubiera visto nuevamente en el dilema de vetarlo, algo que sólo ejerció frente a la ley antidespidos y que tiene un costo frente a la opinión pública, más aún en las vísperas de un año electoral.

Finalmente, lo que todos conocemos: senadores dio marcha atrás, no trató ese proyecto y se acordó uno, rosca gobierno- gobernadores- cúpula de la CGT mediante. Así, se aprobó una nueva Ley de Ganancias en tiempo récord y sesiones extraordinarias que, en lugar de llevar el mínimo no imponible a 33500$ brutos para solteros y 44000$ para casado con dos hijos, tal como figuraba en el proyecto original de la oposición con media sanción, lo lleva a 28000 y 37000, respectivamente.

Con la nueva ley, 400 mil trabajadores y trabajadoras menos que con el proyecto original del gobierno son alcanzados por el impuesto al salario pero a su vez, quienes sí pagan lo harán con un importe mayor ya que las alícuotas están más cerca: los primeros 20 mil excedentes al año pagarán un 5%, quienes sobrepasen entre 20 mil y 40 mil pagarán un 9% y el máximo se mantiene en 35% tomando las mismas deducciones que antes. Las horas extras pagan ganancias pero no suman a la hora de entrar en una nueva escala impositiva.

El paro del transporte promovido por la CATT el lunes 18, tan sorpresivo como "por arriba" y pasivo –es decir sin ninguna asamblea en los lugares de trabajo excepto en donde dirigen sectores opositores como la Línea 60-, fue parte de la estrategia de "presionar para negociar". Roberto Fernández, líder de la UTA, fue uno de los sindicalistas que se sumó al Triunvirato y posó en el quincho de Olivos luego de acordar la nueva ley. Mientras, en el sector, los trabajadores padecen las pésimas condiciones laborales o peor, como en el caso del mecánico de la 60 David Ramallo, pasan a formar parte de la terrible cifra de una muerte obrera cada 30hs.

Un balance político

La época del año reclama balances más generales y el tema en cuestión es sólo un caso testigo más. En primer lugar queda clara la capacidad del gobierno para negociar políticamente con sectores de la oposición patronal, acordando con los gobernadores y en consecuencia con senadores del PJ. El hecho de que Macri haya tenido que vetar una sola ley en todo el año es muestra de esa capacidad que más de uno subestimó. Lejos del gobierno con presidente que bailaba con el Oso Arturo del Show de Video Match, la Alianza Cambiemos hizo uso de la liquidez del endeudamiento y de las debilidades políticas de la oposición para hacer justamente su política, siempre en detrimento de las y los trabajadores y el pueblo pobre al que, con o sin ley, castigó durante todo el año.

En segundo lugar, la oposición "responsable" de los partidos patronales, ya sea desde el Parlamento o a través de sus dirigentes en el movimiento obrero –los lazos del FR con el triunvirato de la CGT están a la vista-, garantizaron la gobernabilidad durante todo el año y un diciembre con hambre, desocupación y presos políticos.

Lo que quedó del FPV, que se levantó de la sesión de Diputados en donde se aprobó la nueva ley de ganancias, volvió a exponer su falta de legitimidad ya que como gobierno fue quien profundizó esa política impositiva y denigró al movimiento obrero cuando salió a pelear contra ese impuesto. Es la misma falta de coherencia que expusieron sus dirigentes sindicales con la CTA de los Trabajadores como máximo exponente, que este año trató de lavar su cara con una iniciativa correcta como la Marcha Federal pero que no puede esconder que durante doce años abandonó las calles y cualquier tipo de reivindicación de las y los trabajadores.

El movimiento obrero combativo, la izquierda y los sectores de lucha del campo popular deben continuar la pelea contra el impuesto al salario partiendo de la unidad de la clase trabajadora. Es decir, ligando las reivindicaciones de los sectores que tienen encima la presión de un impuesto injusto a partir de que conquistaron con la lucha determinadas condiciones salariales, con los sectores más postergados que no llegan a percibir tal impuesto o que, incluso peor, no cuentan con trabajos registrados y están precarizados cuando no desocupados.

La bandera de la unidad de clase no se la puede llevar la burocracia sindical que habla de emergencia social frente al macrismo pero que este año desfiló por los pasillos oficiales en lugar de estar en las calles y en los lugares de trabajo junto a quienes enfrentaron el programa antiobrero de Macri.

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Izquierda Revolucionaria
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