Nuevo sitio Represión 2016 6 Diciembre 2016

Los globos de la Revolución de la Alegría están inflados con ajuste y represión

La 21ª actualización del Archivo de Casos de personas asesinadas por el aparato represivo estatal que elabora CORREPI demuestra que, como era absolutamente previsible, el gobierno de Mauricio Macri ha superado en todos los rubros los índices represivos anteriores. Con un asesinado por el aparato represivo estatal cada 25 horas, en menos de un año en la Casa Rosada ya ganó el título de “presidente más represor desde 1983”, aún cuando todavía no ha mostrado todos sus dientes.

Edición N° 20

A Vencer (diciembre-2016)

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Represión 2016 | Los globos de la Revolución de la Alegría están inflados con ajuste y represión

Un muerto cada 25 horas es el récord absoluto, en materia represiva, que ya conquistó el gobierno de Cambiemos. Un promedio de asesinados por el gatillo fácil, en cárceles y comisarías, desaparecidos o víctimas de femicidios de uniforme por día que supera a todos los gobiernos anteriores desde 1983.

Los datos del Archivo, que como CORREPI explica no son otra cosa que la porción de hechos represivos con el resultado de muerte de los que es posible obtener suficiente información, dan un puñetazo en el estómago. Casi la mitad (49%) de las víctimas de la represión estatal tenía entre 15 y de 25 años. El número grita control social, disciplinamiento.

Caminar por la calle con pinta de joven y pobre es la primera causa de muerte a manos del estado represor (fusilamientos de gatillo fácil, 46%). Estar detenido en una cárcel o comisaría, la segunda (39%).

Del total de víctimas mujeres, 66% son femicidios, homicidos de mujeres motivados por la violencia machista y patriarcal, pero de uniforme. Otros 25 casos, con víctimas varones, son femicidios relacionados: familiares que trataron de defender a la mujer, hijos varones, padres, hermanos, pibes como Mauro y Renzo Silva, que trataron que un tipo le dejara de pegar a una mujer en la calle, y recibieron los disparos del prefecto, que mató a uno e hirió a otro. O como Hernán Ibiris, que dormía en su casa con su compañera, y en plena madrugada, cuando el ex marido, oficial de la bonaerense, se metió en la casa, la cubrió con su cuerpo y le salvó la vida a costa de la propia.

La distribución territorial de los casos totales por distrito muestra una hegemonía absoluta de la provincia de Buenos Aires, con el 45% del total, seguida de lejos por Santa Fe, Córdoba, la ciudad de Buenos Aires y Mendoza. Pero no es posible sacar conclusiones sobre esa foto sin tener en cuenta la enorme diferencia de población entre las distintas provincias. Si se obtiene un índice por millón de habitantes, comprobamos que la represión se descarga de manera casi uniforme en todo el territorio nacional, con mínimas diferencias entre los distritos, con Santa Fe, Tierra del Fuego, Mendoza y Chubut a la cabeza, seguidas por la provincia de Buenos Aires, La Pampa, CABA, Santiago del Estero y Río Negro.

Estos y otros datos deben leerse sobre el telón de fondo de la sostenida política de ajuste que, desde diciembre de 2015, se descarga sobre el pueblo trabajador, acompañada por una avanzada represiva dirigida a neutralizar el conflicto social y desarticular las luchas tras la máscara del "combate contra el delito".

A lo largo del año fuimos analizando desde estas páginas las sucesivas medidas que dieron pie a este incremento sin antecedentes de los resultados letales del accionar policial y de las demás fuerzas. Denunciamos, por turno, la declaración de emergencia en seguridad; el intento de protocolo antipiquetes, derrotado en la calle por los trabajadores organizados; el perfil de los nombramientos en el área de seguridad de funcionarios con prontuario represivo, como Bullrich, Burzaco, Ritondo, Ocampo. Advertimos que el renovado impulso a las detenciones arbitrarias, de la mano del fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad y al amparo de la masiva militarización de los barrios; la creación de la Policía de la Ciudad y el despliegue de fuerzas federales en territorios provinciales, iban a resultar en más gatillo fácil.

Alertamos que, desde el Congreso y las legislaturas provinciales y de la Ciudad, sólo salió legislación peligrosa para los trabajadores y el pueblo, como la ley de flagrancia, que legitima el proceso sin defensa para pobres, con su costo de más presos y más causas fraguadas, o como la legalización de las figuras del buche, el provocador y el infiltrado.

También desde el inicio de la gestión de Cambiemos señalamos la expresa y frontal reivindicación de la dictadura y sus protagonistas militares y civiles, con la reinstalación de la teoría de los dos demonios, que aporta a una deliberada búsqueda de imponer la legitimación y naturalización de la represión actual.

Los datos que hoy nos muestra la actualización del Archivo son la comprobación bien concreta de que no nos equivocamos por mucho en ese análisis a lo largo del año, y fundamenta lo que también reiteramos cada vez que pudimos: que este panorama, lleno de crecientes dificultades para el pueblo trabajador, que sólo promete empeorar, no debe debilitarnos, paralizarnos o desanimarnos. Por el contrario, debe impulsarnos a trabajar más y más cada día para organizarnos mejor, para dar todas las peleas en cada espacio, en cada frente, en cada lugar de trabajo, en cada calle. Debe motivarnos para luchar colectivamente, con la unidad de acción en la calle, con los distintos niveles de acuerdo que podamos tener y con la confluencia con los más cercanos, por un mundo que sea diferente.

Frente a un gobierno que nos mata un pibe o una piba por día, que satura nuestros barrios con uniformes de todos los colores, que espía y persigue organizaciones populares, que en lugar de escuelas construye cárceles y las llena de pobres, que desfila del brazo de los genocidas de ayer y los represores de hoy, urge no darnos por vencidos, no replegarnos a la espera de tiempos que no serán mejores. Debemos redoblar los esfuerzos para organizarnos, articular las luchas y bregar por la construcción de una fuerza social que contenga y exprese la defensa popular contra el gobierno más represor de las últimas tres décadas.


Foto: Gentileza Correpi

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María del Carmen Verdú
Autor

María del Carmen Verdú

Abogada, referente nacional de la lucha antirrepresiva.