Nuevo sitio Reforma laboral 6 Diciembre 2016

“Los trabajadores no serán pasivos ante este programa antiobrero”

Matías Cremonte, presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas y asesor legal de la Federación Aceitera y de ATE Nacional, analiza el año del gobierno de Macri en materia laboral y el programa que intenta llevar adelante.

Edición N° 20

A Vencer (diciembre-2016)

A Vencer

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Reforma laboral | “Los trabajadores no serán pasivos ante este programa antiobrero”

A Vencer: ¿Qué balance hacés del primer año de gobierno de Macri en materia laboral?

Matías Cremonte: El año empezó con lo que llamamos una zona liberada para que los empresarios pudieran despedir a todos los trabajadores que quisieran sin consecuencias, incluyendo el veto a la ley que intentó prohibir los despidos. Empezaron despidiendo trabajadores en la administración pública nacional y siguieron por las administraciones municipales y provinciales. Ese ejemplo cunde rápido y fue todo un mensaje para las empresas privadas que despidieron también cientos de miles de trabajadores. Más allá de cuestiones económicas coyunturales que puedan existir en casos determinados, los despidos actúan como un elemento disciplinador. La existencia de un ejército de reserva busca tirar para abajo la posibilidad de la pelea por los salarios, tira para abajo las condiciones de trabajo. Esto es lo que veíamos en los noventa: es mejor no pelear por un mejor salario pero mantener el empleo.

La tendencia siguió con un reflejo casi inmediato en las paritarias, en lo que llamamos un ajuste salarial que no es aún un ajuste fiscal como pretendería, según su programa, el gobierno de Macri. La inflación desde fin del año pasado y sobre todo luego de los tarifazos, depreció el salario real de los trabajadores que en las paritarias perdieron entre 5, 6, y 7 puntos de poder adquisitivo, puntos que se llevaron los empresarios, en lo que fue una gran transferencia de ingresos.

Con lo cual el balance del primer año de gobierno de Macri en materia laboral es malo.

AV: ¿Cuál es la perspectiva para el año que viene en torno a la discusión salarial?

MC: La perspectiva del gobierno es atacar la inflación y darse una política económica que tiene como herramienta enfriar la economía, deprimir el consumo a través de la baja de salarios reales, que ya generó cierre de empresas, suspensiones, despidos. En particular para la paritaria del año que viene plantean, tal como dijo el Ministro de Trabajo Jorge Triaca, que se discuta sobre la inflación futura, pretendiendo que los trabajadores tengan un gesto "patriótico", y licúen y se olviden de la inflación de 2016, que discutan en función de la supuesta inflación de 2017 que ellos estiman en un 17 o 20%. Esto va a generar mucha resistencia en el sentido de que va a haber una gran diferencia entre el planteo que se va a hacer de un lado y del otro, porque nadie va a discutir la inflación futura ya que los trabajadores en la paritaria tratan de, como mínimo, recuperar lo que perdieron el año anterior.

Contrastemos la pretensión de "sugerir" aumentos, con techos y topes que se ponen desde anuncios del Ministerio de Trabajo o el propio presidente –la inflación que calculan en un 17%-, con el 40 o 45 que se perdió este año. Eso augura una gran conflictividad.

AV: ¿Qué relación tiene esta política con el intento de atacar los Convenios Colectivos de Trabajo?

MC: Es un ataque a una de las cuestiones esenciales del modelo de relaciones laborales argentinas: el convenio por rama de actividad. Hay una gran estigmatización de los convenios por parte de Macri cuando dice que son del siglo pasado y que habría que aggiornarlos porque son obsoletos. Esa es una gran falacia ya que los convenios se discuten todos los años y no debaten sólo aspectos salariales. El convenio por actividad, que fue una de las conquistas más importantes de los años 40, es algo que el movimiento obrero siempre defendió y no creo que ahora sea una excepción

AV: ¿Qué otros aspectos constituyen el intento del gobierno de reestructurar las relaciones laborales?

MC: Esas son todas políticas "de hecho" a través de declaraciones, de la declamación de un programa o de batallas puntuales. Después están las reformas laborales legislativas, y entre las más graves está la reforma de la ley de riesgos de trabajo, que es una respuesta casi inmediata a los empresarios y la Unión de Aseguradora de Riesgos de Trabajo –la cámara que agrupa a las ARTs-, empresas privadas que ganan cifras multimillonarias, que la ganan no con el servicio que deben cobrar a las empresas para bregar por la salud de los trabajadores, sino porque siendo un seguro obligatorio manejan tantos miles de millones que lo meten en la especulación y la timba financiera y terminan estando entre las actividades más rentables. Los empresarios y las ARTs plantean que este negocio sea más redituable aún y en lugar de hacer inversión en prevención para que no haya más enfermedades laborales ni accidentes de trabajo, tal como plantea el principio constitucional según el cual los trabajadores no tienen que sufrir una consecuencia en salud por el sólo hecho de trabajar, se pone el foco en pagar un seguro y ante accidentes o enfermedades pagar lo menos posible. La reforma laboral actual implica un retroceso de veinte años en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que en estos años declaró inconstitucional una gran cantidad de artículos de la ley de Riesgos de Trabajo sancionada en 1995 y ahora se pretende volver como si la Corte no hubiera dicho nada.

El cierre del círculo de la muestra que un año de gobierno nos puede dejar es el ataque contra la justicia laboral. La otra pata del ataque a la legislación laboral es atacar el lugar donde los trabajadores van a defenderse finalmente, cuando la acción colectiva y la respuesta del sindicato no llega a tiempo o no logra resolver el conflicto y se termina resolviendo en los tribunales de manera judicial. El intento es municipalizar la justicia laboral y agregar una instancia más para que esos juicios sean más largos y con una justicia más controlada, con un Consejo de la Magistratura de la Ciudad y con jueces nombrados por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

AV: ¿Cuál creés que será la respuesta del movimiento obrero ante estos avances?

MC: Discutir frente a todo esto si los sindicatos o las centrales estarán o no a la altura de las circunstancia para enfrentar esto es complejo. Uno aspira a que sí porque son intereses muy fuertes y el embate es muy grande, pero lo más importante no es eso sino analizar si los trabajadores aceptarán pasivamente estos retrocesos en derechos adquiridos y en conquistas. Afortunadamente hay una gimnasia y un ejercicio en los últimos diez o doce años en donde los trabajadores saben que peleando pueden conseguir un poco más y no creo que sean pasivos testigos de este programa antiobrero y propatronal.

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Izquierda Revolucionaria
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