Nuevo sitio Las organizaciones del campo popular de cara al 2017 6 Diciembre 2016

Unidad política y en las calles para enfrentar al macrismo

En el último mes tuvieron lugar dos importantes citas para las organizaciones del campo popular, aunque de características muy distintas. Tanto la movilización por la ley de Emergencia Social de un sector de los movimientos sociales (CTEP, CCC y Barrios de Pie, entre otros) junto a la CGT, como el acto del FIT en Atlanta, dejan planteados debates respecto a la intervención de las organizaciones populares en esta etapa.

Edición N° 20

A Vencer (diciembre-2016)

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Las organizaciones del campo popular de cara al 2017 | Unidad política y en las calles para enfrentar al macrismo

El 18 de noviembre un sector de los movimientos sociales y piqueteros encabezados por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) -en la que confluyen el Movimiento Evita, Patria Grande, MP La Dignidad, entre otros-, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Barrios de Pie, junto a la CGT, se movilizaron al congreso exigiendo que se apruebe la Ley de Emergencia Social. Aparte de estos sectores participaron también la CTA y la Federación Agraria y otras entidades como CGERA (PyMES). El proyecto de ley había sido presentado en el Senado por Abal Medina y para entonces ya contaba con media sanción.

Esta medida expresó un reclamo necesario y sentido por el sector más vulnerable de las masas de nuestro país e implicó el reconocimiento de los sectores de la economía popular por el gobierno y por la CGT. De manera muy distinta puede leerse el "acompañamiento" de esta última, que lejos de incorporar reclamos en torno a los "trabajadores formales", llevó adelante esta acción para desviar sus fuerzas como forma de evitar (una vez más) la realización de un paro de carácter nacional en el que confluyera el conjunto de la clase.

A pocos días de la movilización, estas organizaciones firmaron un acta acuerdo con el gobierno, en el que se promueve un nuevo Proyecto de ley que declarará la Emergencia social a partir de su promulgación y hasta diciembre de 2019. Éste se discutirá en una sesión parlamentaria extraordinaria el 6 de diciembre.También se comprometen cerca de $30.000 millones para los próximos tres años, el aumento de los ingresos para cooperativistas a $4.000 en diciembre próximo, un aguinaldo de $2.030, un bono para los hogares beneficiarios de la Asignación Universal por $1.000 más $250 por cada niño de la familia y un incremento de fondos para comedores comunitarios de casi el 60%. Sin embargo, lejos del millón de puestos de trabajo que exigían los movimientos sociales el gobierno anunció un aumento de 200 mil.

Es necesario señalar que detrás de lo acordado se deja ver la "mano invisible" de Francisco. El Sumo Pontífice viene jugando el papel de un mediador tras bambalinas, que, aun mostrándose como parte de la "oposición" al macrismo, persigue como principal objetivo contener la conflictividad social, algo totalmente funcional a Macri. En este caso, esa orientación quedó clara y fue el mismo Emilio Pérsico quien afirmó que habrá "un diciembre tranquilo" en total sintonía con la ministra de Desarrollo Social y adepta del Opus Dei Carolina Stanley. El dirigente del Movimiento Evita también destacó que "se va a garantizar la gobernabilidad", ya que la disputa con el macrismo es en las urnas durante 2017. El acta sostiene, de hecho "La abstención de cualquier situación conflictiva, cualquiera sea su naturaleza" como parte del compromiso de las organizaciones. En este punto, que un sector importante de los movimientos sociales abone a la lógica desmovilizadora que la CGT viene impulsando deja planteado un escenario de fuerte debilidad para el conjunto del campo popular.

Así, lo logrado es una conquista parcial y necesaria para los más desprotegidos de nuestro pueblo y es completamente válida la movilización realizada como método de presión, pero es preciso señalar las graves consecuencias futuras que puede traer el acuerdo de "paz social" para el movimiento popular. El peligro está, tal como lo plantea el dicho popular, en que con este acuerdo haya "pan para hoy y hambre para mañana".

De Atlanta a las disputas internas

Por otro lado, el 19 de noviembre tuvo lugar el acto nacional del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT). Las organizaciones convocantes (PTS, PO, IS) estiman que la concurrencia llegó a 20 mil personas, constituyendo el acto más grande convocado por la izquierda en años. Se destacó la participación de numerosas columnas de trabajadores de sectores diversos, al tiempo que es necesario señalar el entusiasmo con el que este acto fue recibido por sectores del activismo. Como Izquierda Revolucionaria participamos con una delegación junto a OP- Hombre Nuevo, Marcha Guevarista del Pueblo y La Brecha.

El objetivo de los tres partidos trotskistas fue lanzarse como espacio de cara a las elecciones legislativas de 2017 y mostrarse de manera unitaria luego de un año en el que las tensiones entre ellos se expresaron en cada espacio de intervención. Se trata de una unidad que es necesaria (y debe ser desarrollada más allá de lo electoral) para construir una propuesta política de izquierda que interpele al conjunto de nuestro pueblo.

Lamentablemente, en los balances hechos por cada organización tras el acto, nuevamente primó la lógica "internista" y de disputa que ofrece poco saldo para el conjunto de los trabajadores.

Desde Izquierda Revolucionaria entendemos que el FIT se ha consolidado como una referencia de izquierda para las masas, pero vemos con preocupación que lógicas como las mencionadas lo alejen de los sectores que logró interpelar.

Camino a una Corriente de Izquierda

No caben dudas que la principal limitación del FIT está en ser una herramienta pensada de manera pura y exclusiva para la intervención electoral. La imposibilidad de avanzar en otros acuerdos ha hecho que en los restantes terrenos de la lucha de clases la intervención de cada una de las fuerzas que lo componen sea por separado e incluso, en ocasiones, en oposición.

Para superar estos límites, estamos convencidos que es necesario avanzar hacia la construcción de una herramienta que logre articular en distintos planos una política unificada. Que sirva para dar disputas en el plano reivindicativo, pero que sobre todo pueda ser un aporte para la construcción de una alternativa política de las y los trabajadores y el pueblo. Sabemos, al mismo tiempo, que la coyuntura actual exige generar los mayores marcos de unidad posibles, y es por esto que aun viendo las limitaciones del FIT, entendemos que es necesario aportar desde una perspectiva propia a la construcción de este espacio. Por eso mismo, este 17 de diciembre haremos un acto de conjunto, en Unione e Benevolenza, con la O. P. Hombre Nuevo, Marcha Guevarista del Pueblo, para impulsar la construcción de una Corriente de Izquierda por el Poder Popular que sea un primer mojón en ese sentido.

Sabemos que los años próximos serán de duras batallas defensivas. Apostando a la mayor unidad de acción en las calles y a la consolidación de una propuesta política que dé respuestas a los problemas de fondo de nuestro pueblo estaremos en mejores condiciones para torcerle el brazo al macrismo. El terreno electoral es un terreno de disputa, pero bajo ningún punto de vista las calles pueden ser relegadas. Esa es la última concesión que desde el campo popular podemos hacerle a un gobierno de este signo.

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