Nuevo sitio Reincorporación de Daniel Toro a Acindar 3 Diciembre 2016

¡Un paso adelante!

Así se tituló el volante que nos llegó hace unos días por las redes sociales y las redes de trabajadores y trabajadoras. Allí se anunciaba que Daniel Toro, trabajador metalúrgico de La Matanza despedido en 2007, reingresaba a su puesto de trabajo en la empresa Acindar de La Tablada; tras la larga lucha que implicó el proceso judicial contra la persecución y discriminación sindical. Se configura así un triunfo de nuestra clase y se sienta un precedente en tiempos de despidos masivos y conflictos en varios puntos del país y en el sector.

Reincorporación de Daniel Toro a Acindar | ¡Un paso adelante!

El día martes 29 de noviembre, varios compañeros de la CPS Rompiendo Cadenas La Matanza y otras organizaciones se hicieron presentes bien temprano para acompañar el ingreso de Daniel en la puerta de la fábrica, donde en los últimos tiempos sólo pudo repartir un volante desde afuera.

Un día después, compañeros de Izquierda Revolucionaria tuvimos la oportunidad de realizar la siguiente entrevista, a la salida de su jornada de trabajo.

Daniel, ¿desde cuándo hace que trabajás en la metalurgia y en particular en Acindar aquí en La Tablada?

Desde 1993 trabajo como metalúrgico y en esta fábrica entré hace 14 años, pero estuve casi 10 años afuera porque me despidieron en 2007.

¿Y cuál fue la causa del despido?

El despido, formalmente, fue sin causa. Todo empezó cuando me eligen delegado de sector en 2004. Se suceden una serie de peleas por conquistas históricas que yo no acepto firmar con la burocracia de la UOM. Primero, empezaron a tercerizar servicios como los autoelevadores, el comedor y sistemas informáticos. Luego, empiezan con lo del adicional de personal en mantenimiento y nos sacan beneficios como los famosos ticket canasta y el turno americano en 2005. Pero lo que terminó de detonar mi situación fue el sistema de caja de herramienta personal.

¿En qué consistía el turno americano y la caja de herramientas?

El turno americano era un sistema que venía desde 1975 mediante el cual laburábamos 4 turnos y 4 días a la semana, rotativo. Lo de la caja de herramientas fue después de recortar personal y consistía en darle a cada trabajador un equipo para que hiciera el mantenimiento primario de su máquina.

Cuando te negaste a convalidar todos esos cambios, ¿qué papel tuvo la junta interna y la seccional de la UOM de la Matanza?

Esto que nos pasó acá era parte del modelo empresarial de esos años. La UOM a nivel nacional había acordado con el Ministerio de Trabajo que los acuerdos se negociaban por empresa. Acá vinieron por todo y yo era delegado, no podía firmar esos acuerdos. Teníamos asambleas, pero la burocracia trataba siempre de confundir o de comprar a los compañeros. Y la patronal trataba también de adornar a los delegados. Al final, lo que hicieron fue decirme que armara una lista propia para las siguientes elecciones; pero las adelantaron y cambiaron la forma: en lugar de ser por sector, fueron con lista sábana. No llegamos a armar nada y no pude postularme. Eso fue en 2007, me quedo sin fueros sindicales y ahí nomás me echan.

¿Y qué fue lo primero que hiciste?

En seguida empezamos la lucha, en realidad la continuamos, pero ahora desde afuera de la fábrica y además había que pelear por la reincorporación. Convocamos a las organizaciones sociales y partidos políticos que quisieran acompañar y logramos realizar bloqueos en la puerta de la fábrica hacia fin de mes, que era cuando sacaban los camiones llenos. Al principio fueron efectivos, después nos empezaron a tomar el tiempo y adelantaban las entregas.

¿Y pudiste trabajar en otra empresa?

Fue difícil. Entré en una empresa de fabricación y reparación de ascensores y el gerente me dijo que me googleó porque en mis antecedentes laborales yo había puesto a Acindar. Saltó que estaba en conflicto y me echó. Después tuve varios trabajos en todo este tiempo, pero de pocos meses, entré en la lógica de trabajar 3 o 4 meses y cambiar. Esto fue algo que le empezó a pasar a muchos trabajadores de nuestro sector.

¿Y la pelea judicial?

Eso también. Al principio fue con una abogada del CeProDH. La causa se presentó en el Tribunal N° 5 de La Matanza. Los jueces eran Maguerini, Vázquez y Andino. Andino era abogado de la UOM Matanza, así que imagínate (risas) Luego, en 2010, tomó mi caso el Dr. Pérez Crespo del TEL (Taller de Estudios Laborales). Fueron como cinco tediosas audiencias. Los testigos de la empresa eran Melo, que en ese momento era Secretario Adjunto de la UOM Matanza (actualmente Secretario General), y dos compañeros, uno era de la junta interna de la burocracia y un delegado. Ellos decidieron defender los intereses de la patronal y proteger sus negocios. El abogado era Jaime María Martínez de Hoz, el primo del famoso y nefasto ministro de economía.

¿Y tuvo una sentencia?

Si, después de todo el proceso dictan una sentencia ambigua. Reconocieron la discriminación sindical pero no aceptaron la reincorporación. Ahí mismo, casi de casualidad, porque no nos dieron tiempo, el Dr. Pérez Crespo preparó la apelación en menos de 24 hs. y entró en la Corte Suprema de Justicia de la provincia de Buenos Aires. Yo tenía muchos testigos, me acompañaron muchos compañeros de la fábrica y de otras fábricas donde yo había trabajado y militado sindicalmente, para comprobar que la práctica sindical era algo que ya hacía desde antes de entrar en Acindar.

En ese momento, ¿la cuestión como seguía?

Ahí, una vez se la Corte aceptó la apelación había que esperar. Y en abril de este año, nos informaron el fallo. Finalmente, ratificaron que hubo discriminación sindical y ordenaron la reinstalación. Pero no sólo eso, además exigieron al Tribunal N° 5, el mismo donde había comenzado todo el proceso, que llamara a tres jueces de diferentes tribunales del fuero laboral para para que dicten sentencia sobre los salarios caídos, aportes patronales, daños y perjuicios que me ocasionó la empresa. Acindar apela a esto en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero se la rechazaron por la cantidad de años transcurridos. Después dicen que van a meter un recurso extraordinario para frenar, pero yo ya recuperé mi trabajo, y además saben que voy a hacer trabajo sindical, porque el Dr. Pérez Crespo lo dejó bien claro.

¿Y cómo te recibieron ayer, en tu primer día después de tanto tiempo?

Bien. Fue raro, muchos compañeros ya no están. Y con otros, había perdido contacto. Pero todos me recibieron bien, como si fuera un fantasma o algo así. Es más, empecé a repartir el volante con el título "Un paso adelante" y me lo recibieron muy bien todos. Apostamos a la unidad por sobre todas las cosas, y esa unidad tiene que ser para defender nuestros derechos y nuestros intereses, los de los que venimos todos los días a trabajar. Vivimos en uno de los municipios más desiguales de la provincia y donde vivimos la mayor cantidad de trabajadores. Mi caso tiene que servir para todos los que luchan por una vida digna y que en algún momento les tocó ser víctimas del atropello patronal y la complicidad de la burocracia sindical.

Con la postal del polo industrial de Tablada de fondo, nos vamos caminando hacia la ruta 3 los tres participantes de esta linda charla, intercambiando opiniones, pero con la tranquilidad y la certeza de la misión cumplida y de que la reincorporación del compañero en su puesto de trabajo es un triunfo de una larga lucha.

En definitiva, es como dijeron sus compañeros: un fantasma recorre el polo industrial de La Tablada, y más precisamente la fábrica Acindar. Pero en realidad no es ningún fantasma. Es Daniel, un obrero metalúrgico matancero, que se tomó bien en serio aquella frase del Che que dice que "la única lucha que se pierde es la que se abandona".

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