Nuevo sitio Visita de Macri a la nueva planta de Havanna 2 Diciembre 2016

Nada que festejar

Ayer, jueves 1, el presidente Mauricio Macri, junto a la gobernadora Vidal y el intendente de Mar del Plata Carlos Arroyo, inauguró públicamente la nueva planta de la empresa Havanna, ubicada en el parque industrial local. Verdades y mentiras de una inauguración con gusto amargo.

Visita de Macri a la nueva planta de Havanna | Nada que festejar

Las cuentas claras.

Quien comenzó el acto inaugural fue Carlos Giovanelli, una de las caras visibles de los capitales dueños de Havanna. A lo largo de su intervención, dejó en claro que a la empresa le va muy bien. Hizo mención a los más de 200 locales que posee Havanna en el país, entre propios y franquiciados. La expansión comercial en América, EE.UU. y Europa. Incluso, adelantó la apertura del mercado de Oriente. No dejó lugar a dudas al afirmar que, a diferencia de lo que otros dicen, para Havanna este no fue un año de "transición". La capitalización de la empresa en la bolsa de valores local, es decir, los millones que entraron como inversión, graficarían que Havanna está en pleno crecimiento.

Sin embargo, hace años, a la hora de la discusión paritaria, la empresa argumenta un déficit permanente, lo costoso que resulta sostener los salarios y la baja en las ventas, y un largo etcétera. Los y las trabajadores de Havanna ya están acostumbrados a este doble discurso. Para "afuera" la empresa crece, se consolida, es cada vez más rica. Para "adentro", los y las trabajadores tienen que ajustarse el cinturón y entender los tiempos difíciles que corren. Toda una muestra de cinismo, que disfraza números y realidades diferentes, dependiendo de quién se trate.

Decir poco y decir mucho.

Si hay algo que caracteriza al presidente Macri es su poca capacidad de oratoria. Aun así, en el decir poco, muchas veces dice mucho. Tanto él, como la gobernadora Vidal, a lo largo de sus intervenciones recurrieron a la conocida muletilla de la situación difícil en la que encontraron al país, y que este año fue complejo, pero que nos estamos encaminando hacia una curva ascendente, hecho que quedaría demostrado, entre otros ejemplos, con la inauguración de la nueva planta fabril.

Y reafirmaron, otra vez, las condiciones que como fieles representantes del gran capital son necesarias para avanzar en este crecimiento económico nacional. Hicieron mención a la necesidad de colaboración de los sindicatos y centrales obreras, que deben entender que no es hora de pedir, sino de ceder. Mencionaron, nuevamente, la modificación de los Convenios Colectivos de Trabajo y de la ley de ARTs. Y plantearon erradicar lo que consideran la cultura del no hacer, por la cultura del esfuerzo.

Ésto, traducido a la realidad cotidiana de los millones de trabajadores y trabajadoras en Argentina y de los miles de trabajadores y trabajadoras marplatenses y de Havanna, significa una profunda reestructuración del mundo laboral, flexibilizar y precarizar aún más nuestros trabajos y nuestras vidas, lo que implicaría, de concretarse, un profundo retroceso en las condiciones laborales, salariales y de salud.

Por eso los y las trabajadores y trabajadoras no debemos confundirnos. Detrás de esos discursos en apariencia vacíos de contenido, existe una proyección estratégica del conjunto de los empresarios y del gran capital local y extranjero para avanzar sobre cada uno de nuestros derechos y conquistas.

El único camino posible es la organización y lucha consecuente.

Los y las trabajadores de la fábrica saben bien que esta inauguración de la empresa fue una puesta en escena para mostrar al mundo la "familia" Havanna. Lejos de esta realidad idílica, las condiciones laborales empeoran. La gerencia, desde que comenzó la mudanza al parque industrial, tiene la intención de avanzar sobre los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Pretenden imponer la política del miedo para infringir una dura derrota aleccionadora a quienes trabajan en Havanna, que vienen de una paritaria durísima.

Ellos, los explotadores, sabiendo que quienes gobiernan son fieles representantes de sus intereses sin mediaciones, están dispuestos a ir por todo.

Es justamente por este motivo que es más importante que nunca que los y las laburantes de Havanna estén firmes, unidos, y con la convicción de defender, palmo a palmo, sus derechos y conquistas. Solo con perseverancia, firmeza y amplitud se podrán sostener los derechos adquiridos y avanzar en nuevas victorias ya que después de que las cámaras y los flashes se apagan, la realidad sigue empujando a luchar. Y a vencer.

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Izquierda Revolucionaria (Mar del Plata)
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