Nuevo sitio ¡Cárcel común y perpetua ya! 29 Noviembre 2016

Curas abusadores en Mendoza

El pasado 27 de noviembre se hizo pública la denuncia a un grupo de sacerdotes abusadores en una escuela para niñas y niños hipoacúsicos de la provincia de Mendoza. Ya son cinco los detenidos.

¡Cárcel común y perpetua ya! | Curas abusadores en Mendoza

El Instituto Antonio Provolo es una institución educativa de gestión privada y confesional cuyo fin específico es la enseñanza a niños/as con hipoacusia. Nació en 1924, en Buenos Aires, a instancias de la Congregación Hermanas de la Compañía de María, creada por Antonio Provolo en Verona, Italia. Actualmente cuenta con varias sedes en Capital Federal, La Plata y Mendoza.

En el instituto ubicado en Luján de Cuyo, la escuela cuenta con importantes instalaciones que incluyen el edificio escolar, talleres y un albergue al que sólo tienen acceso los sacerdotes. Depende de la Arquidiócesis de la provincia y goza de financiamiento estatal para un tercio del plantel docente. En ese lugar, ocurrieron los abusos sexuales de al menos siete estudiantes desde 2007, aunque las denuncias siguen apareciendo.

¿Quiénes son los pedófilos?

Nicola Corradi. Es un sacerdote de 82 años, italiano. Fue enviado desde Verona a la sede mendocina como parte de las reubicación de cerca 130 curas abusadores de menores. Sobre Corradi pesa la denuncia de 62 abusos ocurridos entre 1955 y 1984. El Vaticano investigó estos hechos mediante una comisión especial que en 2011 dictaminó no haber encontrado resultados. Será beneficiado con la prisión domiciliaria por su edad.

Horacio Hugo Corbacho. Sacerdote de 55 años. Fue parte de la institución hasta mediados de 2007, luego trasladado a Buenos Aires y finalmente regresó en febrero de este año. Actualmente está preso en el penal de Boulogne Sur Mer.

José Luis Ojeda. Empleado de la escuela, 41 años.

Jorge Bordón. Empleado administrativo de la escuela, 50 años. Parte de la comunidad escolar piensa que se trata de un sacerdote porque se vestía como tal, pero no lo es.

Por último, en la tarde de hoy se imputó también a Armando Gómez por abuso sexual agravado.

Los testimonios de las víctimas son aberrantes: eran drogados/as, violados/as, obligados/as a practicarse sexo oral entre sí delante de adultos y a masturbarse, entre otras vejaciones. Además hay denuncias de violencia física y castigos corporales.

La responsabilidad de la Iglesia y el Estado

El abuso sexual de menores en el seno de la Iglesia es sabido por todos/as, fundamentalmente por los propios curas y la autoridades eclesiales que sistemáticamente encubren a los violadores. Estados Unidos, Irlanda, Australia y Alemania cuentan los casos por miles en lo que va del siglo XX. Y estos son sólo los casos más escandalosos.

En septiembre del año pasado, el Papa Francisco dijo: "Dios llora. Los crímenes y pecados de los abusos sexuales a menores no pueden ser mantenidos en secreto por más tiempo". No parece que sea el caso los 130 abusadores italianos que fueron reubicados por el Vaticano, entre los cuales está Nicola Corradi.

La Iglesia Católica es una institución reaccionaria y que sostiene lo más podrido del heteropatriarcado. La otra cara de la represión disfrazada de virtud religiosa es la corrupción y la barbarie. Así, se convierte en una pieza clave en la reproducción de la violencia machista que destroza las vidas de mujeres, gays, travestis, transexuales y, en este caso en particular, de niñas y niños que cargarán un dolor atroz toda su vida.

No obstante, el lugar que ocupa la Iglesia en la sociedad es impensable sin la complicidad del Estado capitalista. Cuando el Estado financia a esa institución corrupta, cuando delega el derecho a la educación a las confesiones religiosas, cuando avala la intervención eclesiástica en el dictado de leyes de todo tipo es su cómplice.

Por todo esto, en lo inmediato, exigimos cárcel común perpetua para todos los abusadores. Sabemos que no es suficiente: debemos tener en perspectiva la necesidad de un único sistema educativo, garantizado por el Estado, público, gratuito y verdaderamente científico; que garantice la inclusión de calidad para personas con condiciones especiales como la hipoacusia. También hay que luchar para que el Estado deje de financiar las iglesias y para apartar las instituciones religiosas de la órbita estatal.

Sigamos organizándonos y luchando para que todo ello sea una realidad concreta, una sociedad en la que ninguna niña o niño vea su infancia destruida por criminales abusadores.

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Izquierda Revolucionaria (Mendoza)
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Izquierda Revolucionaria (Mendoza)