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Domingo French: el agitador jacobino

Compartimos este texto al cumplirse un nuevo natalicio de uno de los integrantes de la Revolución de Mayo.

Aniversario | Domingo French: el agitador jacobino

"el mío y el de 600"[1]

La figura de Domingo French se nos presenta poco conocida salvo por algún discurso idealista que lo vincula como un repartidor de escarapelas junto a su socio Antonio Luis Beruti. Sin embargo, en un fugaz repaso por su vida podremos ver la central tarea desempeñada en el proceso revolucionario abierto en Mayo de 1810 y reflexionar sobre algunos conceptos desarraigados en nuestro pasado emancipador como el del ejercicio de la violencia revolucionaria y la participación popular.

La educación formal insiste en re-decorar nuestro pasado, nuestra historia. Los relatos escolares nos presentan personajes impolutos y la misma historiografía liberal dominante en la Academia tiende a descartar la idea de revolución en la emancipación en el Río de la Plata, matizando u ocultando el rol de los sujetos históricos y sus praxis políticas.

Estas visiones de la clases dominantes que buscan expropiarnos de nuestro pasado omiten la violencia desmedida ejercida por un aparato estatal colonial que luego de tres siglos empezaba a ver resquebrajada su dominación en el continente[2]. Un estado colonial decadente y arcaico que mostró, en el Rio de la Plata, su incapacidad para ejercer el control militar y sostener su autoridad política en las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Y pocas veces pueden dar cuenta del real compromiso y organización de la población local.

Menos aún, para decir que aquella contienda formó a vastos sectores de la población en la toma conciencia de su capacidad militar, e incluso sobre su capacidad organizativa y democrática a la hora de crear sus milicias y elegir sus propios oficiales. Muchos de los hombres que participaron en las reconquistas y defensas de Buenos Aires cambiaron su mirada sobre sí mismos y sobre el mundo que los rodeaba. En este sentido Domingo French, cartero de profesión y perteneciente a una familia blanca de color y "aquilatada decencia", organizó junto Juan Martín de Pueyrredón el llamado cuerpo de Húsares en la primera invasión. El inició de su carrera militar y política se forjó en la reconquista de la ciudad porteña y continuó para consagrarse en las jornadas que iniciaron la revolución.

Los acontecimientos de mayo pusieron de manifiesto la capacidad de French para convocar a la "chusma" efervescente y decidida a terminar con cualquier autoridad del virrey Cisneros. Sus años de cartero le habían hecho un gran conocedor de los suburbios y del sentir de los castas populares.

La pintura del 25 de mayo que muestra un pueblo dócil y paciente se desfigura ante la acción de una multitud popular que bloqueó primero la entrada de partidarios realistas al Cabildo. Aquella muchedumbre poco pulcra de modales, dispuesta a seguir French en el camino revolucionario, vociferaba amenazante en la plaza y circulaba por los pasillos del Cabildo exiguo respeto por los atildados cabildantes. Los golpes de machetes y rebenques retumbaban sobre las puertas de la sala capitular, los chisperos[3] de French exigían saber qué estaba pasando. La presión popular ejercida por los sans cullotes porteños sobre los vecinos cabildantes dibuja un escenario histórico diferente, dinámico, activo, popular y supera incluso debates estériles de "paraguas sí o paraguas no".

Claro que la participación de French no culminó el día 25, sino que una semana después organizó el Cuerpo de Infantería "América" más conocido como "Estrella", debido al bordado en la manga del uniforme que lucían los soldados. Todo esto se dio en el marco de una decidida política de la Primera Junta por afianzar su gobierno a través del ejercicio de la violencia revolucionaria.

Expresión del ala radical de la revolución, la morenista, no dudó en tomar la misión en agosto de 1810 para someter a Balcarce en Córdoba e incluso en fusilar a Santiago de Liniers, al cual le propicia el tiro de gracia. El abnegado revolucionario nunca esquivó la difícil tarea de someter a quienes conspiraban contra la revolución y asumió de la mejor manera que pudo la responsabilidad histórica que ameritan los procesos revolucionarios. La violencia revolucionaria se extendió en las múltiples campañas militares para subyugar a los españoles, combinando muchas veces la lucha regular e irregular.

Posteriormente su condición de morenista lo condenó a Carmen de Patagones, tras el golpe saavedrista del 5 y 6 de abril de 1811. Sin embargo, ante la incapacidad de esta fracción moderada para enfrentar los avatares de la Revolución y la Guerra, permitió la reaparición de los sectores radicales de la mano de Monteagudo y San Martín, entre otros, para que posteriormente el Triunvirato lo convoque para el sitio de Montevideo de 1814 que terminó con la caída del foco contrarrevolucionario.

Para 1816, su camarada de barricada, Juan Martín Pueyrredón, lo obliga a partir a Estados Unidos junto a Dorrego y otros que se identificaban con los idearios federales. En su regreso se puso bajo las órdenes de Soler contra las montoneras de López, Carreras y Alvear. Pero pronto enfermaría y se apartaría del escenario público hasta su fallecimiento el 4 de junio de 1825.

La conducción de diferentes sectores populares y su rol ejecutor en la revolución hicieron importante la figura de Domingo French. Pero más importante aún es reflexionar sobre nuestro pasado partiendo desde una mirada crítica e independiente de las visiones de nuestras clases dominantes. Para observar los conductos capilares presentes en las fuentes y comprender de mejor manera el papel jugado por los actores que no tienen voz, los silenciados, los de a pie que decidieron moverse y escuchar el sonido de sus cadenas y de allí en más entregar sus vidas para la emancipación de nuestra América. Una tarea de suma responsabilidad debemos continuar.


[1] Agregado cuando el cabildo del 22 de mayo emite su voto a favor de la propuesta revolucionaria, haciendo referencia a los orilleros.

[2] El fracaso de la Reformas Borbónicas por reforzar el vínculo de las provincias americanas con España, se vio en el aumento del descontento de la población blanca, pero sobre todo en los levantamientos de los pueblos originarios que sitiaron varias ciudades importantes evidenciando la fragilidad incluso de la dominación militar.

[3] Los llamaban "chisperos" por la chispa de los arcabuces que cargaban

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