Nuevo sitio Una medida necesaria pero insuficiente 18 Noviembre 2016

Movilización por la emergencia social

La movilización impulsada inicialmente por la CTEP con la bendición del Papa Francisco, convocará a numerosos sectores y a miles de personas. Un reclamo mínimo justo que expresa demandas de los sectores más vulnerables, va de la mano de las maniobras de la CGT para continuar su tregua con el gobierno de Macri y evitar el paro general.

Una medida necesaria pero insuficiente | Movilización por la emergencia social

El Papa Francisco ha ganado durante este año un papel articulador de la oposición a Macri en distintos niveles. Lo hace, desde una perspectiva que se propone apaciguar y canalizar el conflicto social. En ese marco, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), volcada de lleno a su relación con el Vaticano, impulsa la movilización en reclamo por la emergencia social, sostenida sobre la articulación con una serie de sectores que incluyen a los partidos patronales (principalmente el massismo), la CGT, y asociaciones de pequeños y medianos empresarios, como CGERA (de PyMES) y la Federación Agraria Argentina. También participaran de legaciones de la CTA y de otros movimientos sociales.

La convocatoria reclama, fundamentalmente, la aprobación de una Ley de Emergencia Social, que acaba de tener media sanción en el congreso. Según se puede leer en su web, el proyecto apunta a "la reactualización del programa de cooperativas, la universalización de las tarifas sociales (de prestaciones y servicios), devolución del IVA a beneficiarios de planes". Además, pide un "salario complementario" para las y los trabajadores de la llamada "economía popular" y reclama la creación de "un millón de puestos de trabajo", aunque este último punto no se explicita como se alcanzaría.

Por otra parte, la CTEP también promueve una "ley de emergencia agropecuaria" que pide el fin de los desalojos a las y los campesinos, y un esquema de tarifas y retenciones diferenciadas para pequeños productores.

¿Un programa integral?

Si bien los puntos que recoge el proyecto de la CTEP significarían un paliativo para los sectores más vulnerables de nuestro pueblo y es más que comprensible su movilización para conquistarlos, la participación de la CGT en la misma junto con entidades patronales del agro tras levantar un paro nacional coloca la discusión en un marco más complejo.

En ese sentido, las reivindicaciones enunciadas solo abarcan a atenuar el retroceso en las condiciones de vida de un sector de las masas, mientras que las y los representantes del movimiento obrero renuncian a levantar cualquier reivindicación propia o conjunta.

En relación a las cooperativas, el proyecto de la CTEP pide su reactualización pero deja de lado el reclamo histórico por el pase a planta de las cuadrillas municipales y la creación de puestos de trabajo genuino, reivindicaciones sentidas que levantan distintas organizaciones sociales y piqueteras de izquierda.

Por otro lado, el proyecto reclama "tarifas sociales" para cooperativistas, lo cual es fundamental para que las mismas puedan subsistir. Pero la CGT, en vez de elaborar un programa de conjunto, abandona cualquier reivindicación propia sobre este tema y la enmascara en su apoyo a la ley de la CTEP.

En realidad, una verdadera emergencia social integral debería establecer la anulación de todos los aumentos en servicios y la apertura de los libros de las concesionarias para determinar sus costos reales, y la estatización con control de trabajadores y usuarios de todos los servicios públicos.

Del mismo modo, el reclamo por un salario complementario para beneficiarios de planes y cooperativas es fundamental: hoy día muchas empresas autogestionadas tienen retiros mensuales para sus integrantes que no alcanzan al salario mínimo y los planes estatales de apoyo se reducen a cifras irrisorias que no cubren siquiera el seguro por desempleo.

Pero la marcha tampoco incluye la reapertura de paritarias o la indexación del salario mínimo acorde a la canasta familiar para todos y todas los trabajadores -incluidos las y los cooperativas- lo que implica un golpe brutal para las y los "asalariados formales" y una presión a la baja. En cambio, el Estado debería garantizar que toda la clase obrera -formal o informal- tengan lo necesario para su subsistencia -canasta familiar- . Nuevamente aquí, la CGT renuncia a pelear por un aumento de emergencia o siquiera ponerlo entre los puntos reivindicativos.

La movilización va acompañada de un reclamo urgente y apremiante como la prohibición de despidos pero que el sindicalismo ortodoxo retoma en forma tardía y solo de palabra, en un año en el que sufrió la pérdida de 300 mil puestos de trabajo.

Los dirigentes sindicales saben que la división entre trabajadores de la economía formal y "popular" a la hora de las luchas es un error en tanto divida la fuerza de las y los explotados. El régimen capitalista busca dividir a las y los obreros para debilitarlos y obtener una mayor ganancia, por eso mantienen un "ejército" de desocupados y precarizados para socavar el salario y las condiciones de trabajo conquistadas históricamente por las luchas del movimiento obrero.

En ese sentido, es un error grave que la CGT haya desertado de un paro general que podría unificar las luchas dispersas de todos los sectores para apoyar una movilización detrás de un programa limitado y parcial para un sector de la clase. Se trata de una estrategia desviacionista para evitar realizarle una medida de fuerza que se sienta contra el gobierno y las patronales.

Desde Izquierda Revolucionaria, mientras apoyamos y luchamos por arrancar todas las conquistas posibles en las calles, impulsamos la construcción de un plan de lucha por abajo hacia una huelga nacional contra el ajuste.

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