Nuevo sitio "Not my president" 15 Noviembre 2016

Masivas protestas contra Trump en EEUU

Tras el triunfo del magnate naranja, decenas de miles salieron a las calles para denunciar la agenda reaccionaria del 45 presidente de Estados Unidos. El KKK y el Colegio Electoral.

"Not my president" | Masivas protestas contra Trump en EEUU


Poco pasó desde la victoria de Trump antes de que miles de jóvenes, mujeres, activistas LGBTI, negros y latinos tomaran las calles para decir: "Este no es mi presidente". Las convocatorias se concentraron, principalmente, en las ciudades costeras y en las grandes metrópolis, donde el triunfo de la candidata democráta fue sumamente holgado. En Nueva York, la multitud se apostó frente a la Trump Tower, símbolo del poder económico del nuevo mandatario.


Las movilizaciones contrastan con el pedido de Obama y el partido democráta en general a sus bases de realizar una "transición ordenada" y darle una oportunidad al próximo jefe de Estado. Es importante advertir que esta no es una orientación improvisada, sino una completa defensa del establishment. La senadora Elizabeth Warren, mano derecha de Clinton durante la campaña, dijo que aguarda poder trabajar en común con Trump durante un discurso brindado en la AFL-CIO (la central sindical altamente burocratizada norteamericana) luego de la elección.


Por tanto, las movilizaciones que abarcaron a alrededor de 25 ciudades expresan, al igual que las y los votantes que dieron la espalda a Clinton por su política de bombardeos y represión, dan cuenta de una intervención por fuera del tradicional aparato demócrata, incluso al liderazgo de Bernie Sanders, quien llamó a encuadrarse bajo la dirección azul. Habrá que seguir el desenvolvimiento del proceso para ver si este movimiento con altas dosis de espontaneidad llega a cristalizarse en nuevas experiencias políticas que superan la marginalidad.



El KKK y la democracia


Lejos de tratarse de convocatorias sin fundamento, la movilización popular contra Trump se coloca como un elemento de primer orden en un sentido de defensa de las masas, es decir, de defender sus conquistas contra la agenda reaccionaria que querrá imponer el nuevo gobierno. Esta semana, el nefasto Ku Kux Klan (KKK) anunció un "desfile" para festejar el triunfo del multimillonario, lo que deja a las claras quienes se sienten "empoderados" con el ascenso al poder del multimillonario: los sectores más reaccionarios de la clase obrera y la pequeño burguesia blanca, permeables a un discurso racista y antiinmigrante.


Mientras esto ocurre, varios datos del conteo de votos expresan el carácter profundamente antidemocrático del régimen electoral norteameticano. En primer lugar, sobre más de 230 millones de electores habilitados, participó el 54 por ciento, es decir, que Clinton y Trump obtuvieron solamente un 25 por ciento de los votos del padrón respectivamente.


Asimismo, el escrutinio arroja una diferencia cada vez mayor en favor de la ex secretaria de Estado que se impone por más de 2 millones de sufragios. Sin embargo, resultado de la elección indirecta a través del Colegio Electoral, el triunfo de Trump es irreversible. Por esta razón ha vuelto a replantearse por parte de distintas personalidades y medios como el cineasta Michael Moore y el Huffington Post que se disuelva el CE y se implemente una reforma electoral con voto directo.

(Más) guerra contra los inmigrantes


En su primera entrevista tras su triunfo, Trump anunció que planea deportar casi 3 millones de inmigrantes "con antecedentes" en forma inmediata. Obama, en ocho años de mandato, deportó a dos millones y medio (otro record que explica parte de la derrota electoral). Del resto de su programa, dijo poco y nada salvo que implementará un plan de obra pública. El centro en el ataque a las y los extranjeros es una forma de anticipar un gobierno profundamente antipopular que utilizará la inmigración como chivo expiatorio de las crisis económica. Aquellos que piensan que será un gobierno de defensa del "trabajo nacional" no podrían estar más equivocados.


Desde la victoria, el presidente electo designó a Stephen Bannon -un ultraderechista independiente- como su principal asesor y a Reince Preibus -titular del Comité Nacional Republicano- como su jefe de gabinete. Los nombramientos revelan las tensiones que deberá procesar la relación entre el "outsider" naranja y el establishment del Grand Old Party (GOP) a lo largo de los próximos cuatro años.


Sin duda, la elección de Donald Trump reordena el mapa político norteamericano y mundial. Más allá de su capacidad para desenvolver a fondo el programa que agitó en campaña, el multimillonario buscará que ese reordenamiento lo paguen las y los trabajadores de su país y del mundo (como hizo a lo largo de su carrera empresaria y como hizo históricamente el imperialismo).


Sólo la capacidad de organización, movilización y unidad de las y los explotados por abajo, más allá de su etnia, color, género, religión o nacionalidad podrá poner un limite a esta ofensiva derechista.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria