Nuevo sitio Movimiento sociales en el Vaticano 10 Noviembre 2016

El Papa Francisco, un "santo" pivote de contención

El sábado 5 concluyó el Tercer Encuentro Mundial de Movimientos Sociales en Roma auspiciado por Bergoglio, quien se convirtió durante el último año en un eje articulador para un sector del campo popular. ¿Que perspectivas tiene este acercamiento?

Movimiento sociales en el Vaticano | El Papa Francisco, un "santo" pivote de contención


De la delegación argentina al Vaticano participaron la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), orientada por el Movimiento Evita, la agrupación Libres del Sur y la organización Patria Grande, quienes desde la asunción de Macri han ensayado una integración creciente al kirchnerismo y, ahora, al Vaticano.


El Encuentro tuvo como eje discutir una "verdadera democracia con participación popular" en linea con el planteo por poner en pie "una nueva mayoría" para derrotar electoralmente a la derecha que viene esgrimiendo un sector del peronismo. Sin duda, no es casualidad que este debate haya tenido lugar en el Vaticano.


El Papa Francisco, ex Guardia de Hierro en su juventud, viene interviniendo crecientemente en la vida política nacional. Son coincidentes los análisis que indican una diferenciación de Bergoglio con el programa liberal que encarna Mauricio Macri, sin embargo esas diferencias no se orientan a un cuestionamiento sino a "construir en el diálogo".


En ese marco se ubica, por ejemplo, la decisión de la CGT de "dialogar" con el macrismo y enterrar cualquier posibilidad de un paro general por un bono miserable (y ni siquiera obligatorio a pagar), ahora cambiado por una movilización conjunta con la CTEP para el 18 de noviembre. Poco después de ese anuncio, Macri se reunió por segunda vez con el Papa en Roma.


Por lo pronto, la política "dialoguista" del Movimiento Evita y la CTEP parecen rendir sus frutos. Triaca otorgó la personería a la CTEP, algo que no había logrado bajo la gestión de Tomada, además de beneficiarlos con la entrega discrecional de millonarios recursos para sus programas de cooperativas, que son recortados a la mayoría de los movimientos sociales.


Siendo estrictos, los resultados entonces del "diálogo" tan pregonado por el papa, han sido uno bono indicativo y beneficios parciales para la CTEP contra cientos de miles de despidos y un cepo a la reapertura de paritarias para todo el movimiento obrero.


Esto mientras, retomando la perspectiva del Vaticano, Vidal rechazó la reglamentación del protocolo para abortos no punibles en suelo bonaerense, lo que implica un ataque para el movimiento de mujeres y en particular para las mujeres pobres de la provincia.


Qué resistencia y unidad


Nos preguntamos, entonces: ¿es beneficiosa esta táctica de subordinar las luchas al "diálogo" y a la "unidad"? La mayoría de las organizaciones populares que se alinean detrás el discurso del Papa, desde distintos posicionamientos, sostienen que, en esta etapa de resistencia contra la derecha, es necesario articular la más amplia unidad política y que a ese objetivo debe subordinarse la movilización popular.


Sin embargo, por tomar el ejemplo más claro, la "unidad" de la CGT no sirvió para conquistar ninguna de las reivindicaciones más sentidas por las clases populares. Por otra parte, algunos de los espacios políticos con las que está alineada la conducción de la CGT como el Frente Renovador, por caso, e incluso una parte del FPV ha votado proyectos claves al macrismo como el pago a los fondos buitres. Del mismo modo, la "unidad" con el Vaticano opera como un bloque al poderoso movimiento feminista que se desarrolla en el país y que enfrenta a esa institución patriarcal, reaccionaria y machista como es la Iglesia que oprime la vida de las mujeres y los géneros disidentes.


Somos defensores acérrimos de la unidad de acción contra la derecha en las calles y respetuosos de experiencias históricas como los curas tercermundistas, pero no compartimos la orientación de quienes en esta etapa se ubican bajo el alero del Papa y su estrategia dialoguista. Por el contrario, entendemos que lo fundamental es convertir cada lucha en un bastión en la pelea contra el ajuste que debe ser derrotado con la movilización popular. Asimismo, consideramos una tarea necesaria clarificar frente a la vanguardia y el pueblo trabajador en general el papel de Francisco en la contención a las luchas y como cabeza del ataque a los derechos de las mujeres y otras identidades no hegemónicas.

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Izquierda Revolucionaria
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