Nuevo sitio Un proceso clave para el conjunto del continente 8 Noviembre 2016

Venezuela: movilización popular para enfrentar a la derecha

El gobierno de Nicolás Maduro enfrenta una nueva ofensiva de la derecha para desplazarlo del poder, mientras se agudiza la crisis en el plano económico. Los desafíos para el movimiento popular.

Edición N° 19

A Vencer (noviembre-2016)

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Un proceso clave para el conjunto del continente | Venezuela: movilización popular para enfrentar a la derecha

El país bolivariano atraviesa una dura crisis económica y política. En lo económico, las noticias siguen siendo malas: a principios de noviembre el precio del crudo cayó hasta los US$37 nuevamente luego de alguna tímida recuperación en las semanas precedentes. La inflación ronda el 500% para el año y la caída general del PBI es del 8%. En materia de deuda externa, el gobierno pagó más de 60 mil millones de dólares en el último año.

En el plano político, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), empeñada en que el gobierno caiga por los medios que sean necesarios, tiene la iniciativa con una importante capacidad de movilización callejera y el respaldo de la diplomacia internacional.

La última semana de octubre fue especialmente agitada: en medio de la gira de Maduro por Medio Oriente para buscar una solución al problema del precio del crudo, la derecha acantonada en la Asamblea Nacional intentó avanzar en un juicio político contra el presidente. La decisión fue tomada luego que la CNE suspendiera el trámite para el revocatorio presidencial. Posteriormente, una multitudinaria movilización encabezada por la MUD recorrió las calles de Caracas, autodenominada, la "Toma de Venezuela" y el viernes 28 hubo un "paro civil" con desigual adhesión.

La crisis de una economía rentista

La crisis económica que atraviesa el país bolivariano se explica, en primer término, por la caída internacional del precio del petróleo. Luego de un proceso internacional de aumento de los commodities, ese momento expansivo se agotó y los países de economías primarizadas y rentistas, como la mayoría de América Latina, entraron en una situación recesiva. En ese contexto, las burguesías locales y extranjeras intentan imponer una agenda de ajuste que les garantice sobrellevar la crisis: ahora que no hay torta para repartir pretenden que la clase trabajadora pague la fiesta.

Maduro aplicó, desde febrero, un plan de ajuste que desmejoró las condiciones de vida del pueblo con un aumento del precio del combustible en un 1.200%; la devaluación del bolívar, la simplificación de las tres tasas de cambio existentes a dos (una de ellas cada vez más cercana al valor del mercado negro en el que mil bolívares equivale a un dólar) y el ajuste de los productos regulados.

Por otra parte, se aprobó la creación del Arco Minero del Orinoco. Se trata de un área de extracción de oro, hierro y diamante, entre otros minerales, que comprende el 12% del territorio nacional. En el intento de "diversificar" la economía se emprende un proyecto extractivista que no resuelve la dependencia nacional y que sirve en bandeja las riquezas sinnúmero venezolanas a la rapiña imperialista de más de 150 empresas de 35 países.

Contra el desabastecimiento de alimentos, el gobierno organizó Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y en julio se puso en marcha la Gran Misión de Abastecimiento Soberano. Para ello se declaró el Estado de excepción y se puso al Ejército a realizar acopio y distribución de mercadería.

Guerra a dos frentes

En ese escenario económico, el gobierno del PSUV tiene dos frentes de batalla, aunque el enemigo sea el mismo. Por un lado, la oposición neoliberal de la MUD que ha logrado crecer en hegemonía sobre un sector del pueblo venezolano e incrementar su poder de movilización mediante una táctica de progresivo desgaste. Sin embargo, dentro de este espacio existen tensiones,: hay quienes buscan una salida negociada mientras que sectores radicalmente golpistas –como Leopoldo López y Corina Machado– apuestan a todos los medios para que caiga el gobierno.

Por otro lado, en el frente externo está Estados Unidos, los grandes medios de comunicación internacional como la CNN y los nuevos gobiernos de la derecha latinoamericana que han acorralado y aislado al proceso bolivariano. Mauricio Macri viene siendo un exponente de ello, insistiendo en la suspensión de Venezuela de la presidencia del Mercosur. También otros foros, como la reciente Cumbre de Iberoamérica o la Asamblea de la ONU, han sido tribunas para denostar al chavismo.

En medio de una avanzada internacional de gobiernos neoliberales, el pueblo venezolano está cada vez más aislado en su resistencia.

La salida vaticana, la salida golpista

En este cuadro de escalada, apareció el Vaticano como mediador para una salida negociada del chavismo del poder. De ese modo, actúa como dique de contención tanto hacia la derecha más furibunda como hacia sectores del PSUV. Su apuesta de pacificación está muy lejos de los anhelos de cambio social planteados por lo más avanzado del movimiento social bolivariano. Sin embargo, en el nuevo mapa internacional que incluye el fortalecimiento de la derecha latinoamericana, la mediación de la "Santa Sede" viene siendo tomada como punto de apoyo por parte de fuerzas progresistas que están a la defensiva.

La salida del pueblo

Es un hecho objetivo que el gobierno del PSUV está en retroceso. La derrota electoral en las legislativas de 2015 es prueba de ello, como también la creciente movilización popular que exige medidas que cambien el rumbo económico. También es un dato objetivo que detrás de las reales penurias del pueblo está el sabotaje de la burguesía que acopia los bienes y provoca escasez en el mercado para agravar la confusión popular.

Estamos convencidos y convencidas de que la resolución de los problemas del pueblo venezolano tienen que tener como eje central la defensa irrestricta de todas las conquistas políticas y sociales de las masas logradas con la movilización y organizaciòn popular. Así se logró la derrota del golpe y el lock out patronal del 2002-2004.

En el mismo sentido, disentimos fuertemente con las corrientes de izquierda que mantienen una postura condescendiente con las iniciativas de la derecha por un supuesto carácter progresivo del "derrumbe del nacionalismo".

Hoy, con condiciones más adversas para los pueblos hermanos de Nuestramérica, es necesario aunar solidaridades para enfrentar la avanzada burguesa que pretende poner al continente de rodillas. La causa del pueblo venezolano debe ser la causa de todas y todos los trabajadores latinoamericanos.

En ese cuadro, humildemente, creemos que es necesario fortalecer las instancias de organización obrera y popular, como las comunas, y avanzar en medidas que pongan en sus manos las tareas del momento, como la distribución de los bienes fundamentales para la población. Conjuntamente, suspender el pago de la ilegítima deuda externa e impulsar la expropiación de la gran industria dejándola en mano de los protagonistas de la resistencia contra la derecha: las y los trabajadores y el pueblo humilde de Venezuela.

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Autor

Leonardo Lopresti