Nuevo sitio Del ENM a la jornada del 25 de noviembre 8 Noviembre 2016

Profundicemos la lucha contra las cadenas de la violencia machista

Luego del masivo Encuentro Nacional, las mujeres volvimos a nuestras provincias más organizadas y dispuestas a dar la lucha por nuestros derechos. Lo demostramos en la jornada nacional de lucha del 19 de octubre, cuando denunciamos la responsabilidad del Estado y protagonizamos un histórico paro. El 25 de noviembre nos encontrará nuevamente en las calles, uniendo nuestras gargantas en un sólo grito: ¡Basta de violencia machista!

Edición N° 19

A Vencer (noviembre-2016)

A Vencer

Sumario

Compartir Articulo

Del ENM a la jornada del 25 de noviembre | Profundicemos la lucha contra las cadenas de la violencia machista

Fuimos al Encuentro, volvimos más organizadas

Un mes después del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) en Rosario, el balance es ampliamente positivo para el movimiento de mujeres. Desde Izquierda Revolucionaria, junto con Hombre Nuevo y Marcha Guevarista del Pueblo, organizamos una delegación nacional de más de 500 compañeras, en la que participaron activamente agrupaciones feministas, sindicales, estudiantiles, antirrepresivas, territoriales y culturales. Pintada de mujeres del pueblo, nuestra escuela fue un espacio de asamblea, debates y organización, a la vez que de encuentro, confraternización y arte.

Participamos prioritariamente, como asistentes y como coordinadoras, de los talleres: estrategias para el acceso al aborto legal, seguro y gratuito; violencia y maltratos; femicidios; trata y explotación sexual; mujeres en situación de prostitución y estrategias de abordaje frente a las violencias hacia las mujeres (organizado por la Campaña). También asistimos a la Mesa de feministas del Abya Yala, a la charla de las mujeres kurdas y a la actividad organizada por AMADH y la Campaña Abolicionista "Luchas y procesos contra el sistema de la prostitución", donde además una compañera de nuestra organización fue expositora.

En la masiva movilización del domingo, organizamos nuestra columna dentro de la Campaña Nacional contra las Violencias hacia las Mujeres. Con distinguido espíritu combativo, las banderas agitadas, las pancartas con las fotos de las que nos faltan (pero sin embargo están a nuestro lado) y las bengalas rojas y violetas, nuestras gargantas gritaron con furia contra el sistema hétero-patriarcal, denunciaron al Estado y a la Iglesia como responsables, exigieron por nuestros derechos y festejaron la alegría de un año más que nos encuentra organizadas y luchando.

Una vez más, no pudimos llegar a escrachar la Catedral por el operativo represivo desatado allí. Esta situación, que tuvo su primer acto el año pasado cuando el gobierno nacional estaba en manos del kirchnerismo y el gobernador de la provincia de Buenos Aires era Scioli, promete mantenerse en el tiempo. Con este panorama, a la disputa histórica que sostenemos con el PCR (partido hegemónico en las Comisión Organizadora) respecto de la necesidad de que la movilización del ENM escrache la catedral, ahora se suma la situación de qué hacer frente a un aparato represivo con órdenes de impedirnos el paso. Es un desafío para 2017 pensar con ojo crítico la nueva situación e idear ensayos originales que nos permitan seguir escrachando a esa institución misógina y patriarcal, responsable de la muerte de miles de mujeres.

Otro desafío abierto para el año que viene es garantizar la unidad del ENM, luego de un acto de cierre donde el PCR y Patria Grande demostraron, una vez más, sus prácticas burocráticas. Aunque acordamos con la importancia de que el ENM se realice en Buenos Aires, consideramos que lo prioritario es garantizar la unidad y permanencia de esa instancia nacional de organización y lucha. Seguramente, el PCR maniobre para imponer Chaco, por lo que, llegado ese caso, entendemos que lo acertado sea participar en 2017 en el ENM en esa provincia y dar allí la disputa junto con las decenas de miles de compañeras que viajaremos de todo el país. Es cierto que allí el PCR tendrá mejores condiciones para maniobrar, puesto que es una provincia donde tiene amplio desarrollo y no así el resto de la izquierda. Sin embargo, tenemos un año entero por delante para construir este debate a nivel nacional entre todas las corrientes y agrupaciones y salir a ganarlo en el próximo ENM.

Debates en torno del "Ni una menos"

En los días previos y posteriores al ENM, asistimos a aberrantes situaciones de violencia machista, como la segunda desaparición de Layla en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (quien, gracias a la movilización inmediata, ya se encuentra nuevamente con su familia), la violación, tortura y femicidio de Lucía Pérez en Mar del Plata y los nueve femicidios en Mendoza. Frente a esto, el miércoles 19 de octubre nuevamente ganamos las calles en masivas movilizaciones que se desplegaron en todo el país.

La consigna "Ni una menos" se ha popularizado, lo que permitió la gran masividad de las movilizaciones. Miles de personas que antes no veían los femicidios como un problema social, hoy salen a la calle indignadas por las mujeres asesinadas. Este fenómeno, sin dudas más que positivo, simultáneamente exhibe varias contradicciones y desiguales niveles de conciencia, con los que es necesario debatir para aportar a una mirada crítica del sistema de dominación hétero-patriarcal. El "Ni una menos" bien señala nuestro hartazgo, pero no llega a identificar las causas ni los responsables. De hecho, eso permitió que en primera instancia muchos funcionarios y figuras de la farándula pudieran posar para las cámaras con el cartel de "#Ni una menos" como si no tuvieran ninguna responsabilidad en la reproducción cotidiana de la opresión machista.

Sin embargo, la participación activa de organizaciones feministas y partidos de izquierda permitió el desarrollo de una conciencia política sobre el problema que se expresó, por ejemplo, en que la consigna completa de la movilización nacional del 19 de octubre fuera "Ni una menos. El Estado es responsable. Vivas nos queremos". En esa dirección, las movilizaciones ganan en claridad política. Esto se expresa en que, en la última movilización, ni el gobierno nacional ni los gobiernos provinciales se hicieron presente, ya que no encontraban forma de apropiarse de esta lucha. En algunos casos, incluso, justificaron mediáticamente su ausencia diciendo que las movilizaciones "se habían politizado".

No han faltado quienes inventaron consignas del tipo "Ni uno menos" o "Nadie menos". Aunque repetidas ingenuamente por personas honestas, pero con poco entendimiento de la problemática, este tipo de expresiones son impulsadas desde una visión hegemónica con la explícita intención de generar confusión. Niegan la horrorosa situación de violencia machista a la que nos vemos sometidas las mujeres y los colectivos disidentes, igualándola a cualquier otro tipo de violencia, como la violencia en el fútbol. Cientos de nosotras morimos y desaparecemos por año, miles somos violadas, todas somos acosadas, pero ni siquiera podemos luchar por nuestras propias vidas.

Por otro lado, no faltaron análisis que plantean que a partir de nuestras masivas movilizaciones aumentaron los números de femicidios. Esos relatos pretenden dejarnos como provocadoras, como si nuestras movilizaciones fueran la causa del problema y no una respuesta política. Los números de femicidios se ubican cerca de los 300 por año desde 2008 (que es desde cuando contamos con el registro que realiza la Casa del Encuentro). Lo que sí se modificó de manera significativa es la conciencia general sobre el problema y el tratamiento mediático del mismo. De tal modo que ya no aparecen los titulares que nombraban a los femicidios como "violencia doméstica" o "crimen pasional". Hechos que antes no eran noticia o pasaban inadvertidos en las páginas de las secciones policiales, como las violaciones y situaciones de golpes, hoy aparecen en la tele, la radio y el diario como notas centrales. Todo eso se debe al creciente nivel de organización y de lucha. Por tanto, lejos de declinar, vamos a redoblar nuestros esfuerzos en la denuncia del hétero-patriarcado.

Nosotras paramos: la inmensa capacidad de lucha de las mujeres trabajadoras

Las movilizaciones del 19 de octubre fueron convocadas con la original propuesta de un paro de mujeres. Aunque las centrales obreras hicieron oídos sordos, una vez más, frente a esta lucha nacional, miles de mujeres en todo el país nos organizamos en nuestros lugares de trabajo. Ejemplo destacado en este sentido, fue el SiPreBA, gremio de prensa de Buenos Aires, que convocó al paro y que movilizó en todas las empresas, distinguiéndose el accionar de las trabajadoras de Télam y Canal 7, que además de parar realizaron un corte de avenidas. No las detuvo ni el aguacero que caía en ese momento en Capital.

Otras que derribaron los obstáculos patronales fueron las compañeras de la fábrica Havanna en Mar del Plata, quienes decidieron parar en una asamblea en la planta. A los aprietes de la gerencia que amenazó con despidos y suspensiones, respondieron colectivamente: nos van a tener que echar a todas, porque paramos todas. En Mendoza, se destacó el paro en la Universidad Nacional de Cuyo, donde docentes, no docentes y estudiantes se concentraron a las 13 y realizaron una numerosa movilización alrededor del predio universitario.

En todas estas instancias, las mujeres fuimos protagonistas de esta lucha que nos encuentra en la primera fila de batalla. Pero también es preciso decirlo: nuestros compañeros de trabajo estuvieron a nuestro lado, apoyando el paro, enfrentando a la patronal, colaborando en los cortes, participando en las movilizaciones.

La responsabilidad estatal de la violencia machista

Es imperioso que comprendamos que los femicidios no son hechos aislados, sino que responden a un sistema de dominación machista. Y a quien le cabe la mayor responsabilidad en la reproducción de estas relaciones desiguales entre varones y mujeres es al Estado. ¿Por qué decimos que el Estado es responsable de lo que está sucediendo? Porque las líneas 144 y 145 no funcionan. Porque destinan un mínimo presupuesto para las mujeres en situaciones de violencia. Porque en la mayoría de las provincias no existen refugios estatales y en donde los hay, no alcanza el espacio ni el presupuesto, las/os trabajadoras/os de los mismos desarrollan sus tareas en condiciones precarizadas y sin una formación permanente en una perspectiva de género. Porque, si bien insuficiente, la ley 26.485 "para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres" contiene aspectos progresivos que finalmente son letra muerta puesto que no tiene aplicación efectiva, ya que nunca se le aprobó una partida presupuestaria.

Además, cuando hablamos de la violencia machista, no podemos dejar de decir que en nuestro país mueren 100 mujeres por año en abortos clandestinos. Desde 1983 a la fecha, más de 3 mil mujeres perdieron su vida intentando interrumpir un embarazo que no deseaban. El Estado es responsable por no legalizar el aborto de manera gratuita y segura en los hospitales. A esto se suma que la mayoría de las provincias no han adherido al Protocolo de aborto no punible, con lo cual no garantizan el aborto ni siquiera en los casos en que se lo reconoce como legal.

Otras expresiones de la violencia machista se encuentran en los travesticidios y todas las agresiones que sufren lesbianas, gays y personas trans por el sólo hecho de identificarse con una orientación sexual disidente de la norma héterosexual y portar cuerpos feminizados. Del mismo modo, las redes de trata, así como el sistema prostituyente en su totalidad, expresan la mercantilización de nuestros cuerpos y el dominio sexual de varones sobre mujeres. Nadie puede ser indiferente a la contundente realidad de que estas redes no pueden funcionar sin la entera complicidad de funcionarios, jueces y policías. Todas estas formas de la violencia machista deben estar contenidas en nuestro grito de "Ni una menos".

El 25 de noviembre, nuevamente en las calles

Luego de un positivo ENM, de las masivas movilizaciones del 19 de octubre y de las huelgas de trabajadoras, tenemos por delante una auspiciosa perspectiva de lucha. Abordaremos instancias de post Encuentro en las diversas provincias, que permitan canalizar la experiencia positiva en mayores niveles de organización. Allí también compartiremos nuestros balances sobre las últimas movilizaciones nacionales y en especial la del 19 de octubre con la consigna "El Estado es responsable" y la modalidad del "Nosotras paramos". Las lecciones que saquemos de esas experiencias tienen que nutrir y fortalecer nuestras luchas.

Para fines de este mes, el 25 de noviembre (Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, en homenaje a las luchadoras hermanas Mirabal, asesinadas por la dictadura de Trujillo) será nuestra oportunidad de poner nuestros aprendizajes en acción. En todas las ciudades y pueblos donde militamos, estaremos participando de las reuniones de organización de las movilizaciones, apostando a los mayores niveles de unidad y masividad, denunciando la responsabilidad del Estado y exigiendo nuestros derechos.

¡Ni una menos! ¡El Estado es responsable!

Por una política integral que erradique las violencias hacia las mujeres y colectivos disidentes

Refugios estatales con trabajadoras/es de planta permanente y formación de género en todas las provincias

Licencia laboral por violencia de género

Programas educativos con perspectiva de género en todos los niveles del sistema educativo

El aborto clandestino es un femicidio de Estado: ¡Aborto legal ya!

Desmantelamiento de las redes de trata y prostitución

Cupo laboral trans

Comentarios

Violeta "Tana" Ayles
Autor

Violeta "Tana" Ayles