Nuevo sitio Después de la entrega de la CGT 30 Octubre 2016

Un fin de año con luchas dispersas

La CGT dilató durante todo el año la concreción de una huelga general que finalmente no realizará. En su lugar, convocó a una movilización junto a movimientos sociales el próximo 18 con una fuerte intervención del Vaticano. Por su parte, las CTAs, ATE y un sector de la izquierda llevan adelante sus propias iniciativas. Sin plan de lucha unificado, pasa el ajuste.

Después de la entrega de la CGT | Un fin de año con luchas dispersas

El corto recorrido de la nueva conducción cegetista sirvió para mostrar sus límites. Tal como lo anunciáramos en nuestra página, el triunvirato eludió la posibilidad de convocar a un paro y finalmente participará de una movilización en una alianza social que sorprende en su composición aunque no así en la estrategia política, ya que amplía su capacidad de maniobra tras el levantamiento del paro por un mísero bono de fin de año.

Sin embargo, el desgaste de la CGT comenzó en abril cuando amagó frente al veto a la "ley antidespidos" y en lugar de una huelga realizó una impresionante concentración en el Monumento al Trabajo para no ir a la Plaza de Mayo y ni siquiera al Ministerio que conduce Jorge Triaca. Los sectores con un perfil más "combativo" u "opositor" que contiene la conducción tripartita hicieron malabares retóricos para justificar la actitud. Pablo Moyano anunció su posible renuncia al cargo de Secretario Gremial una y otra vez y otros, como Plaini, se justificaron con el argumento que "el problema no es convocar a un paro sino qué se hace el día después del paro".

La columna vertebral del peronismo es coherente con la estrategia del Frente Renovador y el PJ al que adhieren los dirigentes de la CGT: una "responsabilidad" que sólo sirve a los intereses de un gobierno ajustador y a una casta dirigencial (política y sindical) que busca acomodarse para salir mejor parado de cara a 2017 y sobre todo a 2019.

"La CGT toma el té, las mujeres las calles"

El 2 de septiembre, a metros de la reunión entre el triunvirato y el gabinete macrista, decenas de miles copaban la Plaza de Mayo con la Marcha Federal para reclamar contra el ajuste, los tarizafos y los despidos.

Lo mismo sucedió el 19 de octubre cuando cientos de miles de mujeres en todo el país sorprendieron con la inmejorable idea de canalizar mediante un "paro" la lucha contra los incesantes femicidios y la violencia machista. Tal como lo definió la periodista Luciana Peker, la CGT tomaba el té mientras las mujeres ganaron las calles.

En lugar de exigir la reapertura de paritarias, ese mismo día el triunvirato cegetista participó del "Diálogo por la Producción y el Trabajo" junto al gobierno, una mesa que hasta ahora solo sirve para legitimar el ajuste macrista y en la que se avanzó con el bono de fin de año de $2000 "indicativos" que nadie puede garantizar, ni los estados provinciales ni las cámaras patronales, y que conduce a la negociación particular por cada rama y deja en la lona a los precarizados.

Todos los caminos conducen a Roma

Lo más novedoso de la CGT hasta ahora no tiene que ver con la lucha contra el ajuste sino con una estrategia política que tiene base en el Vaticano. El 24 de septiembre en el salón Felipe Vallese de la CGT, Juan Carlos Schmid convocó junto a los Obispos de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, Jorge Lozano, Jorge Lugones y Fernando Maletti; y el titular de la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, a una jornada de reflexión "por una Patria con tierra, techo y trabajo para todos". Allí participaron sectores como la CTEP, la CCC, el Movimiento Evita y Barrios de Pie, que convocan junto a la CGT a la movilización el 18 de noviembre para exigir se declare la emergencia social.

Mal que les pese a sectores provenientes de la centroizquierda y el progresismo que buscan trazar algún tipo de paralelismo entre el Papa Francisco (que siempre es Bergoglio) y el movimiento de curas tercemundistas o entre sectores de la nueva conducción de la CGT y el sindicalismo combativo de los años ´70, la Central "reunificada" cerrará un año en el que dejó pasar cientos de miles de despidos y un ajuste brutal sobre la clase trabajadora sin mover un pelo.

Superar la dispersión de los que luchan

En este contexto de ajuste y de entrega por parte de la burocracia sindical sobran ejemplos de luchas sectoriales por abajo, incluso en sectores con conducciones burocráticas en los que, ya sea por oposición al gobierno o por empuje de las bases, se promueve la pelea. El problema sigue siendo la dispersión, la cantidad de medidas sin contundencia y de unidad de acción en las calles para enfrentar el ajuste.

En agosto numerosas movilizaciones de trabajadores llegaron a Plaza de Mayo para exigir por reivindicaciones similares sin organizar un plan de lucha común. Hacia fin de año la perspectiva parece ser similar: los bancarios realizaron un paro el 28 de octubre, las CTA´s convocan a una jornada de lucha el 4 de noviembre, ATE Nacional hace lo propio con un nuevo paro general aislado para el 10 y los sectores del sindicalismo combativo realizaron el viernes último un acto propio netamente superestructural, con firmas de dirigentes a título individual que en muchos casos ni siquiera discutieron esa jornada en sus organizaciones sindicales, y apoyándose básicamente en la movilización de organizaciones territoriales.

En este marco, es imprescindible el reagrupamiento de los sectores antiburocráticos construido desde abajo, incorporando a las bases y no mediante una lógica declamativa y propagandística. Y a su vez, es urgente y necesaria la unidad de acción de todos los sectores dispuestos a salir a la calle a luchar y enfrentar el ajuste aun cuando tengamos estrategias diferentes. La actual dispersión sólo es funcional a los empresarios, el gobierno y la burocracia sindical que garantiza la "gobernabilidad".

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Izquierda Revolucionaria
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