Nuevo sitio Lo que Cristina y Macri ocultaban 15 Octubre 2016

El acuerdo secreto entre YPF y Chevron: una entrega de la riqueza nacional

Luego de tres años de ocultamiento desde la firma del acuerdo entre YPF y Chevron para la explotación de Vaca Muerta en Neuquén, una de las reservas de hidrocarburos no convencionales más grande del mundo, se conocieron por un fallo de la Corte Suprema de justicia cláusulas que eran secretas. Los puntos principales de un acuerdo entreguista.

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Esta semana se revelaron cláusulas secretas del polémico acuerdo entre YPF y la estadounidense Chevron, para la explotación del yacimiento Vaca Muerta, luego de que la Corte Suprema de Justicia fallara que “el derecho de acceso a la información es del pueblo de la Nación y no del Estado”. La confidencialidad del contrato había sido avalada tanto por Cristina Kirchner como por Mauricio Macri.

Antes de señalar de qué constan los principales puntos secretos, es importante recordar que el acuerdo entre YPF y Chevron surgió casi como una burla al pueblo argentino, luego de que Cristina Kirchner anunciara con bombos y platillos la nacionalización de YPF como una medida que supuestamente buscaba terminar con la dependencia extranjera. Lo que fue anunciado como nacionalización, en los hechos significó la estatización del 51% de las acciones de la empresa, con el pago a Repsol (la española a la que se “expropió”) de 5 mil millones de dólares como “compensación” (luego de que dicha empresa jamás cumpliera con las inversiones acordadas) y culminó con la búsqueda desesperada de capitales trasnacionales para explotar Vaca Muerta.

La explotación del yacimiento de hidrocarburos no convencionales es de por sí una empresa cuestionable dado el elevado impacto ambiental que produce la técnica de extracción (fracking). Por su parte, Chevron tiene antecedentes de contaminación ambiental sobre más de dos millones de hectáreas de la Amazonía Ecuatoriana, uno de los sitios más biodiversos del mundo, debiendo pagar la suma de US$ 19.000 millones en concepto de reparación y mitigación de impactos. Escandalosamente, Argentina siempre ha hecho oídos sordos a este crimen ambiental.

Aunque se trata de un documento con más de 800 páginas, de las cuales la justicia se expidió sólo sobre un apartado, y aún no está estudiado a fondo qué implica cada cláusula revelada, se pueden prever algunos alcances y extraer conclusiones.

Entre los principales datos revelados, señalamos en primer lugar que no se trata de un acuerdo comercial entre las dos empresas, donde Chevron realiza inversiones directas, sino que se comporta como una prestamista financiera: presta dinero a YPF y, una vez que se compruebe la rentabilidad de Vaca Muerta, tendrá derecho al 50 por ciento de las regalías, pero en caso contrario podrá reclamar la devolución del préstamo más el 7 por ciento de interés. Es decir, tiene rentabilidad asegurada.

Por otra parte, los acuerdos involucran a una serie de empresas subsidiarias (offshore) en Uruguay y Bermudas, supuestamente para evitar eventuales embargos por conflictos latentes que envolvían a una y otra parte en el momento de firmar los contratos: fondos buitre en el caso argentino y derrame en Ecuador por el lado de Chevron. Es altamente probable que estas empresas offshore que se mantuvieron en secreto se hayan creado para evadir impuestos, como ocurre en el resto del mundo con las sociedades offshore.

Además de la asegurar la rentabilidad económica para Chevron, a través de este secreto y sofisticado esquema de empresas subsidiarias es esperable que la responsabilidad ambiental frente a cualquier riesgo de contaminación o falta de cumplimientos Chevron quede licuada, ya que como tal esta empresa no aparece en ninguna cláusula.

En un contexto signado por la crisis energética y económica en el país, el gobierno de Macri además de defender el secreto no parece acusar recibo de las implicaciones económicas, sociales y ambientales de este acuerdo. Se da un paso más al entreguismo de nuestros bienes comunes, política de continuidad entre el gobierno anterior y el actual.

Desde Izquierda Revolucionaria rechazamos fervientemente el negociado entre YPF y Chevron y apostamos a construir un modelo económico que supere el extractivismo cortoplacista que nos exige el capitalismo internacional. No podemos pedirle a ninguna empresa capitalista que sea cuidadosa de los bienes comunes de nuestro pueblo, no podemos pedirle al fracking un desarrollo sustentable porque es inherentemente contaminante y altamente consumidor de recursos estratégicos, como el agua y el suelo. Debemos reorganizar la matriz energética nacional y proyectar un modelo económico que haga un uso racional de los recursos naturales y la energía, lo que solo será capaz frente a un esquema que no esté fundado en la lógica de la ganancia sino en la producción de valores de uso que eleven la calidad de vida de nuestro pueblo sin comprometer los recursos naturales y terminando con la dependencia externa de empresas imperialistas.

NO AL FRACKING EN VACA MUERTA, NI A NINGÚN TIPO DE EXTRACTIVISMO DEPENDENTISTA.
FUERA EL IMPERIALISMO YANQUI DE NUESTROS TERRITORIOS.
POR UN MODELO ECONÓMICO SOCIALISTA, BASADO EN LAS NECESIDADES DE NUESTROS PUEBLOS Y NO EN LA GANANCIA EMPRESARIAL.

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