Nuevo sitio Colombia convulsionada 6 Octubre 2016

La movilización popular marca el camino para enfrentar al uribismo

Tan sólo 48 horas después del estrecho triunfo del NO en el plebiscito por los acuerdos de La Habana, miles de colombianos ganaron las calles contra el peligro de un retorno al conflicto armado. Un nuevo escenario con grandes interrogantes y tareas.

Colombia convulsionada | La movilización popular marca el camino para enfrentar al uribismo

La sorpresa por el resultado de la consulta del domingo pasado no fue una expresión superestructural ajena a los intereses de las masas colombianas, como han señalado algunos apresuradamente. Basta ver como solo dos días después, cientos de miles de colombianos -en particular jóvenes- han salido a las calles para reclamar contra cualquier intento de desatar una nueva escalada armada. Y no es para menos: el escenario posterior al rechazo del plebiscito es sumamente preocupante.

Convocados bajo el lema #MarchaPorLaPaz, una multitud ganó las calles en la capital colombiana para repudiar cualquier intento de volver a la guerra. Además, se lanzó una convocatoria para iniciar un acampe en la principal plaza de Bogotá hasta que se cumplan los acuerdos de La Habana. Estas expresiones de organización y movilización popular en un escenario tan incierto -y riesgoso por la posibilidad de ataques criminales de la derecha- resultan doblemente valiosas.

Santos, Uribe y la guerra

El gobierno de Santos realizó dos acciones fundamentales tras el resultado del plebiscito: reunirse con el ultraderechista e impulsor de la campaña por el No, Alvaro Uribe, al tiempo que emitió un ambiguo comunicado donde informaba que el cese al fuego con las FARC se extendía hasta el 31 de octubre (¿y después?).

Las FARC, por su parte, han ratificado que no volverán a la guerra y centraron su mensaje desde la derrota en las urnas en reclamar al gobierno que no capitule ante el paramilitarismo uribista, es decir, que defienda la hoja de ruta trazada en La Habana.

En ese sentido, la postura fariana empalma con el espiritu de las movilizaciones que son, objetivamente, la principal oposición a que el Centro Democrático pueda lograr sus planes de continuar la guerra y perpetuar la masacre de activistas obreros y populares.

Sin embargo, la situación es sumamente grave ya que sobrevuela en el ambiente la posibilidad de un fiasco que termine en una nueva matanza de activistas como ocurrió con la UP en los '80. A eso también contribuye la situación de exposición y desarme de los militantes farianos, es decir, que solo una parte cumplió con los acuerdos. Hoy día la solidaridad y movilización son su única barrera para defenderse realmente de los ataques de las bandas fascistas.

Pero la reacción popular no debe hacer olvidar que la derrota en las urnas deja una enseñanza, o mejor dicho, la reacción popular posterior a la derrota deja también una lección: la campaña por la Paz encontrará su fuerza en las masas, en sus anhelos y aspiraciones de transformación social. Esta es la bandera que más que nunca hoy hay que levantar para derrotar la ofensiva de la derecha uribista.

El gobierno de Santos, al igual que un ala del imperialismo y la Iglesia, optaron por los acuerdos de paz hace cuatro años como una vía para poner fin a la guerra pero no son en ningún modo representantes de interes popular alguno y, por el contrario, son fuertemente repudiados por las masas. Su posición fue circunstancial, condicionada por una correlación de fuerzas y un contexto politico determinados y, sobretodo, son altamente capaces de retroceder si se ven amenazados por otras fuerzas como el uribismo y, en general, por el ascenso derechista en la región.

En ese contexto, humildemente, nos declaramos solidarios con las FARC y el pueblo colombiano, acompañamos su pelea y apostamos por redoblar la organización y la movilización popular contra la guerra y por todas las reivindicaciones históricas postergadas, comenzando por la reforma agraria.

¡Ninguna agresión o ataque a la militancia fariana y obrera y popular de Colombia!

¡Que el gobierno de Santos cumpla con los acuerdos de La Habana!

¡Abajo la restauración conservadora en América Latina!

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Izquierda Revolucionaria
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