Nuevo sitio XXXI Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario 3 Octubre 2016

Estamos organizadas y en lucha

Con el ascenso de un gobierno conservador y de derecha como el de Macri se ponen aún más trabas a las demandas esenciales de las mujeres y los colectivos disidentes. Es fundamental redoblar nuestra lucha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, por el desmantelamiento de las redes de trata y prostitución, para poner fin a los femicidios y la violencia machista, porque sin feminismo no habrá socialismo.

Edición N° 18

A Vencer (octubre-2016)

A Vencer

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XXXI Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario | Estamos organizadas y en lucha

CAMBIEMOS: avanzada machista y patronal

Este año, las mujeres nos encontramos ante una situación de avanzada machista sobre nuestros derechos. En menos de un trimestre, quedó claro que este gobierno, proveniente del sector empresarial, mantiene su unidad con los sectores más reaccionarios de la iglesia católica y no muestra ningún reparo a la hora de avanzar sobre los derechos que hemos conquistado tras años de lucha.

Leyes como la n° 26.485 de Protección Integral contra la Violencia, la Ley de Identidad de Géneros, la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable, el aborto no punible, son un avance en materia de derechos para las mujeres y colectivos disidentes, que fueron conquistados y defendidos con la lucha feminista en la calle. Aún así, que las leyes estuvieran sancionadas no implicó que el Estado las impulsara como políticas públicas. Tras largos años de exigir su implementación, en la mayoría de los casos aún no se ha concretado su ejecución integral. Mientras tanto más de 280 mujeres son asesinadas por año, 100 mueren por abortos clandestinos y miles son explotadas sexualmente o desaparecidas por redes de trata.

En el marco de la denuncia del heteropatriarcado, debemos identificar al Estado como responsable de estas políticas machistas. Es el responsable de que nuestras trabajadoras mueran en abortos clandestinos o de que no sean asistidas cuando denuncian violencia machista, mientras que los femicidas salen en libertad con total impunidad; los políticos y las instituciones avalan, cuidan y garantizan la trata de mujeres y niños/as o manejan los cabarets ilegales para la prostitución.

Nada podemos esperar de un gobierno de los CEOs que gestiona para los ricos mientras mantiene su connivencia con los sectores más retrógrados. A su vez, entendemos la designación de Fabiana Tuñez (fundadora de la Casa del Encuentro) como presidenta del Consejo Nacional de la Mujer, como un intento de maquillar las políticas reaccionarias del macrismo.

La avanzada de la derecha nos demanda demostrar a este gobierno empresarial, que el movimiento de mujeres, feminista y popular no retrocederá un solo paso. Por eso, desde las organizaciones populares nos abocamos a visibilizar estas problemáticas, particularmente en los barrios más humildes donde el entramado entre fuerzas de seguridad, tratantes, narcotraficantes y poder judicial sólo puede ser enfrentado con mayores grados de unidad y organización.

La pobreza y la desocupación también son violencias

Las mujeres y los colectivos de diversidad somos las/os primeras/os en sufrir el ajuste. Nuestras "oportunidades" en el marco del sistema capitalista son casi nulas porque sólo ofrece explotación y muerte a nuestra clase. Las mujeres trabajadoras somos empujadas a los sectores de mayor precariedad e informalidad laboral, mientras que los colectivos trans o travestis aún no tienen el mínimo derecho al acceso al trabajo. Cuando crece el desempleo y la flexibilización laboral, más aumenta la brecha salarial entre varones y mujeres, y somos nosotras quienes mayoritariamente pasamos a engrosar las largas listas de desocupadas/os.

Además de la precariedad del trabajo asalariado, las mujeres cargamos casi en exclusiva soledad con el trabajo doméstico y la crianza de las niñas y niños. Nuestro ingreso masivo al mercado laboral no ha implicado el quite de esta carga que convierte nuestro día en una jornada laboral doble: en la casa y fuera de ella. Se trata de una de las dimensiones en las que se expresa con claridad la santa alianza entre capitalismo y patriarcado, puesto que nuestro trabajo en la casa es la garantía de la reproducción de la mano de obra.

A esta violencia por parte del Estado y sus instituciones, se suman las diferentes violencias que a diario nos golpean duramente: la violencia física y psicológica en nuestros hogares y lugares de trabajo que afecta a 1 de cada 3 mujeres en nuestro país, el aumento de las víctimas de violencia física y femicidios, la falta de presupuesto para que se cumpla la Ley de prevención contra las violencias (hoy sólo se asignan $4 por mujer al año), la inexistencia de lugares de atención para mujeres en situación de violencia, el cierre de programas de atención a víctimas, la inaccesibilidad al sistema de salud, la criminalización de nuestro derecho a decidir, la complicidad judicial y mediática, la cosificación de nuestros cuerpos, la condena social ante una elección sexual diferente a la impuesta.

Nuestras perspectivas para el ENM: fortalecer el espacio, avanzar en la lucha

Desde el primer ENM, realizado en 1986 en Buenos Aires con la participación de unas mil mujeres, hasta el último, realizado el año pasado en Mar del Pata con la presencia de más de 65.000 mujeres, el Encuentro ha demostrado ser un evento de gran relevancia en la agenda feminista nacional. Se trata de una instancia en donde decenas de miles de mujeres de todas las provincias del país, junto con otras compañeras latinoamericanas, nos reunimos, debatimos, compartimos información sobre la situación en nuestros territorios, aprendemos de la experiencia hecha por otras, avanzamos en una perspectiva feminista.

Un Encuentro amplio, de unidad y organización

Algunas organizaciones cuestionan el carácter horizontal y no resolutivo de los ENM, afirmando que se vuelven espacios de mera catarsis y proponiendo que adopte una dinámica de votación, con mayorías y minorías, que apruebe un plan de lucha nacional. Desde Izquierda Revolucionaria y Hombre Nuevo, no compartimos esta mirada. La amplitud con la que se realizan los ENM y la dinámica no resolutiva de los mismos explica, en parte, su sostenimiento en el tiempo y su indiscutible crecimiento. Decimos en parte, porque sin lugar a dudas hay otro elemento que ha favorecido su desarrollo: el creciente nivel de conciencia y organización feminista que nos damos desde el pueblo y que apostamos a fortalecer el Encuentro.

La masividad de los ENM es una oportunidad única para las corrientes feministas revolucionarias para exponer nuestras perspectivas sobre las problemáticas que golpean a las mujeres de nuestro pueblo. En los debates y las experiencias compartidas con las mujeres que participamos, disputamos la conciencia a las tendencias patronales que buscan imponer la idea de que todos los cambios son individuales, que hay que esperar los tiempos del Estado y negociar para conseguir "algo". Convertir el ENM en una especie de Congreso de tendencias lo vaciaria de mujeres del campo popular haciéndonos flaco favor a quienes queremos transformar la sociedad.

Por otro lado, la historia de los ENM ha dado sobradas muestras de ser un espacio que propicia la organización y la lucha. De esa experiencia compartida, surgieron herramientas tan importantes como la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (con más de diez años de militancia), la Campaña Nacional contra las violencias hacia las Mujeres, las Socorristas en Red y una multiplicidad de organizaciones de mujeres, de diversidad o feministas, en todo el país. El desafío de nuestras organizaciones es el desarrollo de estrategias que promuevan mayores niveles de organización de las mujeres, que se forjen con perspectiva unitaria e independencia política de cualquier expresión patronal.

Talleres y actividades durante el ENM

Los más de 60 talleres que funcionan en simultáneo abordan diversos temas de la agenda de lucha de las mujeres. Nosotras participamos activamente de los talleres referidos a las problemáticas que golpean severamente a las mujeres del campo popular.

Estaremos dando batalla por nuestro derecho al aborto legal, seguro y gratuito, porque sabemos que en la mayoría de los casos los embarazos no deseados se producen entre las mujeres (y sobre todo las más jóvenes) de los barrios populares. Y esto se debe a la ausencia de educación sexual en las escuelas y a las dificultades para acceder a métodos anticonceptivos, pero principalmente responde al machismo que somete a nuestras pibas a violaciones sexuales o a situaciones de no poder negarse o de no poder exigir el uso de preservativo. Ellas son las que engrosan la escalofriante cifra de cien mujeres muertas por año en abortos clandestinos.

Contra la violencia machista y los femicidios, señalaremos la responsabilidad del Estado misógino que no atiende nuestras denuncias, que no nos ofrece refugios ni salidas viables ante situaciones de violencia, que nos criminaliza por cómo nos vestimos y actuamos, que nos coloca como objetos sexuales, que libera a los femicidas.

En el mismo sentido, denunciaremos las redes de trata y prostitución, todas ellas promovidas y amparadas por el Estado. Porque sabemos que el nulo acceso al mercado laboral para personas trans y travestis es lo que las empuja a que la única forma de resolver las necesidades económicas sea la prostitución. Porque la inmensa mayoría de mujeres en situación de prostitución son mujeres de los barrios pobres e inmigrantes, captadas por redes aceitadas para introducirlas en el perverso mecanismo de la explotación sexual. Por todo ello, estaremos exigiendo al Estado políticas públicas que garanticen a todas las personas en situación de prostitución, acceso a vivienda, salud, educación en todos los niveles y trabajo con un salario igual a la canasta familiar.

Además, invitamos a participar del taller "Estrategias de abordaje frente a las violencias hacia las mujeres" impulsado por la Campaña Nacional contra las violencias hacia las mujeres que se realizará en Plaza San Martín. La Mesa de Mujeres Latinoamericanas contará con nuestra participación, así como las charlas-debate de las mujeres kurdas. Además, este año dimos una valiosa lucha nacional por la libertad de Belén y conseguimos que la joven tucumana volviera a su casa. Pero todavía se sostiene la condena que sobre ella pesa y ese será un grito de guerra que atravesará todo el ENM: ¡¡Anulación de la condena a Belén!!

El escrache es político: Iglesia misógina

Como todos los años, en la masiva movilización del domingo seremos parte de la gran columna feminista y de izquierda que se dirige a la catedral. La Iglesia católica es una institución misógina y opresora, impulsora de múltiples genocidios y con una influencia política determinante sobre el Estado. Es uno de los actores fundamentales que se opone a nuestro derecho al aborto, así como a la educación sexual en las escuelas y hasta al uso de anticonceptivos. Desde su retrógrada concepción, nos acusa de pecadoras a las mujeres que elegimos vivir nuestra sexualidad con libertad y no como forma reproductiva, a la vez que condena a personas trasns, travestis y todo lo que se salga de la heteronorma, abonando a los altos niveles de violencia y discriminación. Autora de la caza de brujas, legitimadora del genocidio contra nuestros pueblos originarios, partícipe de las dictaduras latinoamericanas, encubridora de miles de curas abusadores…. Nos sobran los motivos para escracharla.

El escrache es una herramienta política de los sectores populares, de quienes no tenemos el poder. Es señalar el lugar físico donde se encuentran los responsables de nuestra opresión. Así como con las viviendas particulares donde se esconden los genocidas, iremos hasta la catedral a denunciar su misoginia y política opresora.

Por un feminismo revolucionario

Asumiendo una perspectiva feminista y marxista, denunciamos la articulación entre capitalismo, heteropatriarcado e imperialismo como sistemas de dominación, explotación y muerte que se entrelazan para oprimirnos. Por ello, adherimos a un pensamiento feminista de lucha y recuperamos todas las tradiciones heroicas de resistencia de las/os oprimidas/os de nuestra tierra.

No todas las mujeres vivimos el peso del patriarcado de igual manera. Por ejemplo, las mujeres que son parte de la clase patronal explotan a nuestra clase trabajadora e incluso se benefician del patriarcado privando de derechos laborales a otras mujeres (como la licencia por maternidad o la hora de lactancia) o empleándolas en condiciones precarias y en negro para que cumplan el trabajo doméstico en sus casas. Un clarísimo ejemplo reciente de las diferencias de clase entre las mujeres, lo constituye la legisladora porteña del PRO, Mercedes de las Casas, con la publicación de su nefasto y esclavista libro titulado "Cómo conseguir una mucama… y no perderla en 7 días". Allí señala que las mujeres que buscan este trabajo son pobres y sin instrucción, por ello hay que educarlas, darles uniforme, no tutearlas y otra cantidad de barbaridades que la patrona De las Casas define como "una guía fresca, práctica y amena para lidiar con el personal doméstico".

Frente a esta realidad, nos oponemos a cualquier tipo de propuesta feminista que se adapte al sistema burgués y capitalista y proponga una política de reformas, haciéndonos creer que el único objetivo es conseguir algunos derechos dentro de esta sociedad injusta. Nosotras participamos de la lucha por la conquista de derechos, pero siempre planteando un horizonte de transformación mucho más amplio. Dentro del sistema capitalista, toda conquista es parcial, transitoria y no resuelve nuestros problemas de fondo. Nuestra lucha de horizonte socialista se propone el fin de toda forma de opresión y alienación.

Por ello, en nuestra militancia cotidiana apostamos a la construcción de agrupaciones de base de composición popular. En la emancipación del machismo, el sujeto central somos las mujeres del pueblo, las obreras y trabajadoras de todas las ramas, las desocupadas, las estudiantes, las artistas y que tenemos un lugar de lucha en la primera fila contra el heteropatriarcado. Buscamos promover espacios de unidad y coordinación que potencien nuestras luchas desde una perspectiva de independencia de clase.

Desde nuestra perspectiva de feminismo revolucionario, apostamos al desarrollo de una praxis emancipadora para que capitalismo y patriarcado caigan juntos.


Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

El aborto clandestino es un femicidio de Estado

Desmantelamiento de las redes de trata y prostitución

Igual trabajo por igual salario

Separación de la Iglesia del Estado

Anulación de la condena a Belén

Basta de femicidios. Basta de homolesbotravesticidios.

Si tocan a una, nos organizamos miles

Que capitalismo y patriarcado caigan juntos

Revolución en las plazas, en las casas y en las camas

Sin feminismo no hay socialismo

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