Nuevo sitio Hacia el paro general 3 Octubre 2016

Construir el paro por abajo, contra el ajuste y la tregua

Mientras el gobierno de Macri se rodea de empresarios multimillonarios buscando el aumento de las inversiones, el pueblo argentino se va hundiendo cada día más en la pobreza. Sólo la lucha unitaria de los trabajadores podrá revertir esta situación.

Edición N° 18

A Vencer (octubre-2016)

A Vencer

Sumario

Compartir Articulo

Hacia el paro general | Construir el paro por abajo, contra el ajuste y la tregua

Una tregua "responsable"

La tregua que la CGT firmó por diez días con ministros del gabinete de Macri en el Ministerio de Trabajo le salió muy barato al gobierno: en lugar de la reapertura de paritarias, los dirigentes se conformaron con la promesa de un bono de fin de año (sin precisar el monto), el vago compromiso a "analizar los reclamos y avanzar en las respuestas a través del consenso" y una Mesa de Diálogo. Lejos quedó la promesa macrista de campaña de derogar el impuesto al salario y ahora sólo se habla de una leve modificación en las escalas, algo similar a la tristemente célebre "pobreza cero" que los propios datos oficiales ya se encargaron de desmentir.

La virtud del "acuerdo" entre la CGT y el gobierno sería el "diálogo", un diálogo para no resolver nada, para dejar las cosas como están, un diálogo que no ofrece ninguna respuesta concreta a los reclamos de las y los trabajadores. Nada sorprende de un gobierno conformado por CEO´s que obedecen órdenes del imperialismo. Tampoco de una dirigencia que sólo a través de la presión por abajo, de la organización en la base y de la canalización de la bronca popular o mediante acciones de lucha en los gremios con conducciones combativas, podrá verse forzada a la concreción de un paro general que en este contexto se hace urgente.

La CGT volvió a dilatar el paro más anunciado de la historia. La reunificación que prepararon por 8 meses y que supuestamente tenía como fin la unidad del movimiento obrero para defender los intereses de los trabajadores generó solamente la enunciación de posibles medidas que por ahora no parecen tener interés en llevar adelante. La "columna vertebral" de la oposición responsable traslada al movimiento obrero la política que el Frente Renovador y el PJ llevan adelante cotidianamente. Les queda grande incluso la historia de luchas tardías del moyanismo en los ´90 o el lema vandorista de presionar para negociar: negociar y negociar parece ser la consigna de la nueva CGT.

La tregua no descarta la posibilidad de una medida de fuerza antes de fin de año pero tiene como objetivo desinflar la presión y darle la posibilidad al gobierno de que con alguna respuesta elemental y absolutamente insuficiente para las amplias mayorías aparezca un actor con capacidad de "descomprimir" la situación social.

En 1945, la dirigencia sindical había programado un paro general para el 18 de octubre pero la presión de las bases adelantó y llevó adelante de hecho una de las jornadas más importantes de la historia de la clase obrera de nuestro país un día antes, el 17. No se descarta que la dirigencia de la CGT, amiga de los simbolismos abstractos y enemiga de la lucha, intente impulsar alguna demostración de fuerza en torno a esa fecha. Será imitando a aquella dirigencia de los ´40, pasiva y negociadora, y no a las bases de la clase obrera que irrumpieron en la escena política argentina como pocas veces antes.


La derrota anunciada del "vamos a volver"

El kirchnerismo, sin peso propio en el movimiento obrero ni en el peronismo pero con una figura fuerte que contiene una imagen para nada desdeñable a nivel electoral, busca aparecer como articulador de la lucha contra el ajuste de Macri. La adaptación de la CGT permite que dirigentes y sindicatos que no disputan relación de fuerzas con el macrismo ni las patronales en los lugares de trabajo, de manera superestructural muestren una actitud combativa. Los sindicatos que articulan en la Corriente Federal son un ejemplo, con Bancarios como referencia más importante que por estas semanas llevó adelante diferentes jornadas de lucha por reapertura de paritarias en el sector que más se enriqueció en estos años. El SATSAID, luego de realizar distintas movilizaciones para exigir un 42% de aumento y anunciar un paro en el sector que nunca llegó, firmó un 38% en dos cuotas en un año y "entregó" a cientos de laburantes (como sucedió en CN23 donde negoció más de 100 despidos).

La CTA conducida por Yasky, que comienza a sacarse de encima las telarañas luego de doce años de desfilar por los pasillos ministeriales, y la Seccional Capital de ATE aparecen como la retaguardia de la militancia que sin conducción tiene como única estrategia el "vamos a volver" y no la defensa de los puestos de trabajo ni las luchas reivindicativas de nuestra clase. La Marcha Federal fue una correcta iniciativa que ofreció un canal de expresión a la bronca popular, pero esa capacidad de movilización no se traduce en niveles organizativos y de lucha en los sectores en donde influyen las direcciones sindicales convocantes.


La necesidad de un proyecto político propio

Sin perder de vista que la burocracia sindical dirige la inmensa mayoría de sindicatos y federaciones, un dato de los últimos años es la aparición de nuevas direcciones combativas y antiburocráticas no sólo en sectores docentes y estatales sino incluso en la industria y los servicios, con diferente tipo de consolidación. Además de las experiencias de recuperación en el Neumático (SUTNA), Aceiteros (FTCIODyARA) o Prensa (FATPREN), crecen nuevos sectores combativos opositores que generan incertidumbre en las conducciones de sus sindicatos. El ataque cobarde de la burocracia de la Carne a la Lista Roja para impedir su participación en la Junta Electoral de las elecciones en el sindicato que lidera Molina o la gran elección que realizó la lista Naranja en la Alimentación (STIA), también atacada por una patota durante la campaña, son algunas muestras de ello.

Pero esas experiencias de recuperación sindical o de crecimiento de sectores combativos y antiburocráticos opositores son insuficientes para frenar un ajuste como el actual. Es necesario construir un sindicalismo que permita articular luchas no sólo reivindicativas y sectoriales sino generar con el conjunto de los sectores explotados, a partir de las experiencias de luchas, una alternativa política propia.

Los momentos de mayores conquistas de la clase trabajadora en la historia de nuestro país fueron aquellos en donde los sectores combativos y antiburocráticos jugaron un rol articulador y dinámico junto a otros sectores del pueblo pobre. Esas experiencias surgieron en épocas de resistencia y acumulación. Así, en los años ´60 y ´70, como fruto de un proceso que surge en la Resistencia Peronista contra "la fusiladora", se logró enfrentar planes de ajuste como el llevado adelante por la dictadura de Onganía o por gobiernos constitucionales antipopulares como el de Isabel Perón con el Rodrigazo.


El paro no es un objetivo en sí mismo, es una herramienta para comenzar a poner un freno al ajuste del gobierno, articular las luchas sectoriales dispersas y desde donde construir un plan de lucha. Debemos sacar lecciones de nuestras mejores tradiciones. Debemos forjar un proyecto político propio de la clase trabajadora a partir de esas conclusiones, de la acumulación político sindical y social actual y de la bronca popular que surge de abajo. Un proyecto que sea capaz de enfrentar el ajuste de los patrones y el imperialismo pero también de poner en agenda la necesidad de una transformación revolucionaria de nuestra sociedad para no elegir dentro de cuatro años entre el mal menor, elección posibilista que siempre, tarde o temprano, se traduce en pálidas para los de abajo.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria