Nuevo sitio Crisis en España 1 Octubre 2016

PSOE: triste, solitario y final del reformismo

El golpe interno contra el líder Pedro Sánchez no tiene precedentes en el tradicional partido socialdemocrata. Se allana el camino a un nuevo gobierno de Rajoy pero el impasse del régimen del '78 sigue.

Crisis en España | PSOE: triste, solitario y final del reformismo

Pedro Sánchez fue el primer secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) electo con el voto directo de las y los militantes de base. Termina removido por el comité federal partidario dos años después. ¿Cómo se llegó a esta paradoja?

Haciendo historia

Fue luego del derrumbe del último gobierno que presidieron los 'socialistas' -cuando comenzaba a estallar la crisis financiera internacional- y en el cual aplicaron un infame ajuste contra el pueblo trabajador que decidieron "democratizar" la organización y elegir al Secretario General mediante el voto directo.

Ahora, este relativamente joven dirigente partidario fue desplazado en un golpe palaciego -que duró una semana- por los "barones" como Susana Díaz, del PSOE Andalucía. Sucede tras dos elecciones generales en las que el Partido Popular fue el más votado pero no obtuvo la mayoría suficiente para gobernar y no ha podido cosechar los apoyos necesarios.

Los detractores de Sánchez, integrados de lleno al régimen españolista estatal, reclaman que las y los diputados 'socialistas' se abstengan para permitir la formación de un nuevo gobierno de Rajoy (vale decir, uno de los más corruptos de la historia en materia de financiamiento ilegal). Tras su triunfo en su último comité por 133 a 107 y la dimisión de Sánchez, ya tienen el camino allanado para hacerlo.

Sánchez, por su lado, se respaldaba en la base militante para defender su rechazo tajante al PP y su intención de formar un gobierno "alternativo" con Podemos, Ciudadanos (centroderecha) y el nacionalismo catalán y vasco.

Pasok o Syriza, dos caminos sin salida

¿A que se debe esta crisis repentina en la que se encuentra sumido el PSOE? Claramente, la misma debe enmarcarse en los desplazamientos más profundos que tuvieron lugar durante la última década en España y en Europa. El impacto de la crisis, los salvatajes a los bancos y los planes de austeridad produjeron un retroceso social en el Viejo Continente, desconocido prácticamente desde las épocas de la segunda posguerra. Tal escenario suscitó el surgimiento de diversos fenómenos políticos, tanto a derecha (Le Pen, Brexit, etc) como a izquierda (Indignados, huelgas, surgimiento de nuevas formaciones de izquierda).

En Grecia, ante la disyuntiva del ascenso de Syriza (el Podemos español), el PASOK optó por dar su apoyo a Nueva Democracia (derecha). Así liquidó su capital político restante y terminó de allanar el camino al triunfo de Tsipras. Esto es lo que Sánchez, justamente, advirtió: él no quiso ser el Pasok y dejarle a Podemos el lugar, él quiso ser Syriza y no pudo.

Y, sin duda, tiene razones para usar el modelo helénico de inspiración: el gobierno griego de Tsipras cumplió no solo con los planes de ajuste de la Troika (BCE, UE y FMI) sino que, incluso, jugó un papel activo como fuerza de choque contra los refugiados sirios.

Por tanto, la defensa de Sánchez de un gobierno "a la Syriza" no era disruptivo del marco social burgués pero no tenía el visto bueno todavía de la burguesía. Sin embargo, puede ser una estrategia a mediano plazo en caso que sea necesario echar mano a ese recurso para contener un ascenso de la movilización popular. Y no es descabellado pensarlo: el FMI y Bruselas le reclaman a Madrid un recorte estructural en sus cuenta de 10 mil millones de dólares, y el gobierno de Rajoy que asumiría lo hará en un marco de extrema fragilidad.

Podemos e Izquierda Unida, integrados en una plataforma común, ya hace tiempo venían reclamando a Sánchez por una salida de este tipo, que también omitía cualquier critica a la monarquía española (lo que, objetiva y politicamente, los desligaba de la heroica lucha y tradición republicana). La derrota de Sánchez los deja huérfanos de orientación y estrategia para la etapa, o sea, concede una nueva victoria a la derecha.

Galicia y Euskadi

En este cuadro, las elecciones locales de Galicia y Euskadi que se realizaron hace pocas semanas dieron una fuerte mayoría a fuerzas conservadoras. En el primer caso al PP; en el segundo caso al PNV, el partido de la burguesía vasca que ya abandonó hace mucho el reclamo por la independencia.

El resultado revela un retroceso y una dispersión de las fuerzas que se identifican con "el cambio" o la izquierda. En Podemos también estalló una crisis interna, más soterrada, por su curva electoral descendente. La orientación que prevalece para "seducir" al electorado viene siendo mostrarse como una fuerza de gobierno, un rasgo que han venido reforzando elección tras elección.

Es legitimo preguntarse si el asunto no será al revés y para paliar el retroceso es necesario desarrollar un programa claro y al servicio de las mayorías populares que rompa con el régimen caduco de la Transición que es, en definitiva, lo que entró en colapso y el Ejecutivo de Rajoy no logrará destrabar.

La puesta en pie de un espacio o frente de intervención política común de las corrientes que se reivindican anticapitalistas y que intervienen en las luchas cotidianas desde una perspectiva de independencia de clase seria una forma interesante de empezar a trazar nuevamente un camino para las y los oprimidos en España, retomando sus mejores tradiciones revolucionarias.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria