Nuevo sitio Alegatos en el juicio por Carlitos y Emanuel 16 Setiembre 2016

“El gatillo fácil es el resultado de la desigualdad”

El jueves 15 de septiembre, el Tribunal Oral nº 4 de la ciudad de Mercedes escuchó los alegatos de las partes en el juicio contra el policía federal Alejando Aguirrez Manzur, que el 17 de marzo de 2013 fusiló a los adolescentes Carlos Abregú y Emanuel Ojeda en Moreno. También están siendo juzgados otros dos policías federales que ayudaron a encubrir el crimen. Nuestro compañero Ismael Jalil, abogado de CORREPI, pidió perpetua para el asesino en representación de la familia de Carlitos.

Alegatos en el juicio por Carlitos y Emanuel | “El gatillo fácil es el resultado de la desigualdad”

Eran poco más de las 7 de la mañana cuando la plaza de Mercedes se empezó a poblar de compañeros y compañeras que desplegaron la bandera de CORREPI y las fotos de decenas de jóvenes asesinados por las fuerzas de seguridad. Venidos de lugares tan dispares como los más cercanos Moreno, Merlo y José C. Paz, hasta los muy lejanos como La Plata y San Fernando, o Berazategui, Quilmes, Lomas de Zamora, Avellaneda, Lanús, Llavallol y CABA, con el acompañamiento de algunas organizaciones de la zona, casi un centenar de militantes antirrepresivos se dispusieron a seguir el desarrollo de la última jornada del juicio oral que empezó hace más de dos semanas contra el agente de la policía federal Alejandro Aguirrez Manzur, de 24 años, que en 2013 fusiló a Carlos Abregú y Emanuel Ojeda, ambos de 17, en la localidad de Moreno.

Igual que en las jornadas anteriores, sólo un muy reducido número de compañeros y compañeras pudieron acceder a la deliberadamente pequeña sala de audiencias, por lo que, nuevamente, el grueso de la militancia antirrepresiva quedó en la plaza, haciendo vibrar al son de bombos, redoblantes y consignas los muros del edificio de tribunales, y sus vecinos de la municipalidad y la catedral, escenario poco común en la ciudad que supo parir al genocida Jorge Rafael Videla y al reaccionario arzobispo Emilio Ognenovich.

La audiencia comenzó con dos horas de demora. La fiscal Valeria Chapuis inició su alegato con una rotunda afirmación: "Están probados el doble homicidio y el encubrimiento. Está probado que el imputado extrajo su Bersa reglamentaria 9 mm, disparó al menos 9 veces y 7 balas impactaron en las víctimas indefensas". Al término de su prolija exposición de hechos y pruebas, pidió prisión perpetua para Aguirrez Manzur, por el delito de homicidio agravado por su condición de policía, y de dos años de prisión para sus cómplices, los también policías federales Segovia y Olguín.

La misma pena solicitó el abogado que representa a la familia de Emanuel Ojeda. Finalmente intervino nuestro compañero Ismael Jalil, de CORREPI, en nombre de Carlos y Gloria Abregú, que apretaban, en la primera fila, las manos de Micaela Corzo (militante de CORREPI desde que la policía asesinó a su hermano Rodrigo y hoy abogada de la organización) y de nuestra compañera y referente de CORREPI, María del Carmen Verdú.

Las tres acusaciones culminaron con el mismo pedido de prisión perpetua, y coincidieron en la descripción de los hechos, abrumadoramente probados con las pericias técnicas y las declaraciones de los vecinos del lugar, que no dejaron espacio para que prosperara la falsa versión de un intento de robo y "enfrentamiento" con un arma que no fue hallada ni dejó rastro alguno, abonada por testigos truchos salidos de la galera policial dos años después del asesinato.

Pero el sesgo diferencial del alegato del compañero Jalil fue la claridad con que convirtió el estrado judicial en tribuna de denuncia de la represión estatal.

Primero, desbarató el intento de la defensa policial (seis abogados de la Dirección de Asuntos Jurídicos – División de Asuntos Penales del Ministerio de Seguridad de la Nación) de responsabilizar a los trabajadores del Hospital de Moreno, donde Carlitos agonizó más de dos meses, por su muerte: "La defensa quiso echarle la culpa a la enfermera del hospital. Ni siquiera el perito de la defensa no pudo defender ese absurdo".

Luego, confrontó los testimonios policiales y de los testigos que "aparecieron" en el juicio, y nunca fueron mencionados en las actas iniciales ni durante la instrucción: "Ante la desesperada situación procesal de Aguirrez Manzur, cuando logramos su detención, la PFA decidió embarrar la cancha. Metieron los testigos truchos porque no había quién avalara su versión." Por eso, el compañero pidió al tribunal que se investigue a esos "testigos" traídos a último momento por la PFA por el delito de falso testimonio, lo que fue secundado por la fiscal y la otra querella.

Después de repasar las contradicciones del relato policial, se adentró en el análisis del gatillo fácil como práctica sistemática: "Manzur dijo en la indagatoria que porta el arma porque es policía, y que la llevaba en condición de disparo inmediato, como le ordena la fuerza. (…) El gatillo fácil es una práctica tradicional de la policía. (…) Acá se ha probado que la policía incrementa la inseguridad en la calle".

Y cerró con una frase que ya se ha convertido en consigna: "El gatillo fácil es resultado de la desigualdad. Manzur disparó, pero el Estado es responsable".

El próximo jueves, 22 de septiembre, a las 14:30, los jueces darán lectura a la sentencia. Como dijo el compañero Jalil ante los compañeros en la plaza, antes de emprender el regreso, "Sea cual sea el resultado del juicio, nosotros ya ganamos. Ganamos porque demostramos que nuestra fuerza está en la movilización, ganamos porque nunca nos damos por vencidos, ganamos porque compañeros como Gloria y Carlos no se resignan ante el asesinato de un pibe y apuestan a la lucha organizada para enfrentar al estado represor. Ganamos porque las calles son nuestras, y la verdad también".

¡Basta de gatillo fácil! ¡No es un policía, es toda la institución! Vamos a Mercedes el 22/9 a las 13:30 a esperar la sentencia.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria