Nuevo sitio Continental 7 Setiembre 2016

América Latina: el avance de la derecha y el fin de ciclo de los gobiernos progresistas

Tras una década de gobiernos progresistas en América Latina, el avance de las fuerzas conservadoras de la mano del imperialismo yankee aparece en el escenario continental como el principal desafío a enfrentar por los pueblos de Nuestramérica. Los casos de Brasil y Venezuela son los principales testigos de esto.

Edición N° 17

A Vencer (septiembre-2016)

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Continental | América Latina: el avance de la derecha y el fin de ciclo de los gobiernos progresistas

El comienzo de septiembre estuvo marcado por un escenario conflictivo en nuestro continente. Sin lugar a dudas, el hecho de mayor relevancia lo ocupó el golpe de estado que destituyó a Dilma Rousseff de la presidencia de Brasil. Luego de un largo proceso institucional que comenzó el 12 de Mayo (el llamado impeachment), el Senado dio la estocada final con 61 votos a favor de la remoción y 20 en contra. Se consuma así una avanzada que la derecha con el Partido Movimiento Democrático Popular (PMDB) de Michel Temer (parte de la coalición que llevó al gobierno a Rousseff) a la cabeza, supo orquestar de la mano de los grandes medios como O Globo. En toda esa operación no faltaron grandes movilizaciones opositoras que desde marzo coparon las calles de las principales ciudades (entre las que se destacó San Pablo), en las que incluso las consignas levantadas reclamaban una vuelta al poder de los militares.

Ahora bien, a lo largo de estos meses quedó cada vez más en evidencia es la total crisis en la que se ve inmerso el conjunto del sistema político brasilero. Sin ir más lejos el 60% de los senadores que votaron la destitución tienen causas abiertas por corrupción llevando incluso a la renuncia de miembros del gobierno provisional durante estos meses. Del mismo modo se desprenden las limitaciones del progresismo que son necesarias señalar, aún subordinándolas a una estricta e irrenunciable denuncia a la derecha. Los gobiernos del PT (tanto de Lula como de Dilma) estuvieron caracterizados por constantes concesiones a la gran burguesía brasilera, al tiempo que fueron desarmando a su base social apelando a una cada vez mayor desmovilización de la misma bajo la expectativa de alcanzar un acuerdo con una fracción capitalista para la convocatoria a nuevas elecciones. El ajuste con el que comenzó el último mandato de Rousseff cristaliza la forma en la que las limitaciones estructurales de estos proyectos terminan expresándose en políticas regresivas para el conjunto del pueblo trabajador.

Un último aspecto es que, pese a lo señalado más arriba, tras el anuncio de la votación en el Senado hubo importantes movilizaciones, en su mayor parte espontáneas, en repudio al golpe que tuvieron como respuesta una dura represión por parte del nuevo gobierno.

Restauración conservadora

Este golpe de estado es el tercero en la región durante la última década, considerando los de Honduras (2009) y Paraguay (2014). La particularidad reside en el lugar que ocupa Brasil: es, ni más ni menos, que la principal potencia del continente. La derecha regional consigue así un puntal inigualable para seguir avanzando en su proceso de restauración conservadora. En un movimiento que va de la periferia al centro mismo de poder en la región, las opciones reaccionarias comienzan a cerrar la transición y ganar una posición hegemónica, evidenciando el final del ciclo "progresista" abierto hace más de una década atrás.

Tan sólo un día después del golpe en Brasil, la oposición venezolana realizó una marcha con epicentro en Caracas para exigir la revocatoria del gobierno de Nicolás Maduro. La modalidad de la misma consistió en la confluencia de columnas provenientes de distintos puntos del país. La llamada #TomadeCaracas fue impulsada desde la MUD(Mesa de Unidad Democrática) donde se concentra toda la oposición burguesa. Si bien no llegó a colmar las expectativas, logró reunir algunas decenas de miles concentradas principalmente en la zona este de la ciudad, lugar de residencia de la burguesía y clase media, base social de la oposición.

En este caso, la influencia, financiamiento e intervención del imperialismo yankee son aún más evidentes. Los principales medios de comunicación norteamericanos vienen incentivando acciones que, bajo retóricas institucionales, esconden evidentes intenciones golpistas. El Washington Post, por caso, afirma que "Venezuela necesita desesperadamente una intervención política de sus vecinos, que para eso disponen de un mecanismo apropiado en la Carta Democrática Interamericana de la OEA, un tratado que contempla la acción colectiva cuando un régimen viola las normas constitucionales". Para llevar adelante esta tarea el golpe en Brasil plantea una situación inmejorable.

La respuesta del chavismo, por su parte, a pesar del desgaste y el retroceso de los últimos años, logró equiparar y hasta superar parcialmente la convocatoria opositora.

No es secreto que la táctica llevada adelante por la derecha implica una creciente erosión de la gobernabilidad chavista, a través del desabastecimiento, las maniobras parlamentarias, las movilizaciones callejeras o el enfrentamiento armado con sicarios. La oposición escuálida prepara así un escenario que favorezca la revocatoria y la salida forzada de Maduro. El gobierno de Maduro tiene la tarea de enfrentar y superar el sabotaje económico de la derecha y el imperialismo, lo que objetivamente debilita al oficialismo en la lucha contra el golpe. Hasta el momento, el chavismo encontró enormes límites en esta tarea. Para derrotar el golpe, las y los trabajadores y el pueblo deben ser protagonistas de este proceso.

En línea con lo resuelto en nuestro último Congreso y que venimos planteando en conjunto con la OP Hombre Nuevo entendemos que, ante este escenario, las organizaciones que nos reclamamos anticapitalistas debemos colocar como la primera tarea enfrentar el avance imperialista, al tiempo que desarrollamos un balance y una reflexión hacia adelante en pos de superar las limitaciones de los proyectos reformistas y alcanzar nuestro objetivo estratégico, el socialismo.

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Izquierda Revolucionaria
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