Nuevo sitio Editorial A Vencer, edición de septiembre, elaborada junto con Hombre Nuevo 7 Setiembre 2016

Ampliar la resistencia y construir alternativa política

Como parte de la avanzada de la derecha a nivel continental, que incluye el ascenso de Temer en Brasil y la profundización de las movilizaciones opositoras en Venezuela, el macrismo continua con su política antipopular y descarga todo el peso de la crisis económica sobre las espaldas de la clase trabajadora.

Edición N° 17

A Vencer (septiembre-2016)

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Editorial A Vencer, edición de septiembre, elaborada junto con Hombre Nuevo | Ampliar la resistencia y construir alternativa política

Ya en los últimos meses del año, la economía nacional piloteada por el macrismo sigue naufragando en un sentido claro: golpeando en primer lugar a los que menos tienen. Así, 115 mil trabajadores del sector privado fueron expulsados de sus empleos en lo que va del año (según el Ministerio de Trabajo), mientras otro tanto alcanzó al sector público. El mismo INDEC da cuenta de una desocupación del 9,3% a esta altura del año.

El zarpazo que viene implicando la inflación, sin acuerdos paritarios que recompongan el salario, supone una pérdida del poder adquisitivo para los sectores populares de alrededor del 10%, algo que, a pesar de lo que digan las voces oficiales, sigue su curso. Para agosto, por ejemplo, el aumento en alimentos alcanzó un nuevo 5,6%. El tarifazo en luz y gas –ahora condicionado por los reveses judiciales- impacta en el mismo sentido.

La gravedad de la situación social contrasta dramáticamente con la falta de respuesta de la CGT. Ya endulzada por los millones de pesos que el gobierno entregó por las obras sociales, la cúpula cegetista parece abstraída de la realidad nacional. Se pronuncia por un bono de fin de año, evitando la exigencia de reapertura de paritarias y pateando para un futuro incierto la posibilidad de un paro general. En sus narices, mientras tanto, siguen los despidos y la caída del salario. De todas formas esto no impide que se sigan dando disputas al interior de la central obrera, con iniciativas diferenciadas como las de Moyano o la Corriente Sindical Federal, quienes participaron de la Marcha Federal.

La resistencia al ajuste continúa centrada en la acción por abajo de las experiencias combativas, de aquellos gremios y sectores que apuestan a ganar la calle y dar batalla. En ese marco, la convocatoria a la Marcha Federal, encabezada por la CTA de Yasky, dio cuenta de las amplias reservas para la lucha que hay en nuestro pueblo, aun con los evidentes límites de una convocatoria que intenta canalizar la lucha obrera y popular hacia el retorno del kirchnerismo de forma renovada o hacia un armado de sectores reformistas al viejo estilo del Frepaso.

La importante movilización, fue una señal de la cual el gobierno nacional, tiene que tomar nota, puesto que se expreso allí la potencial conflictividad social, producto del descontento frente a las medidas antipopulares. En ella estuvieron presentes diferentes expresiones del sindicalismo combativo y antiburocrático, entre los que se incluyen la Federación Aceitera y la militancia de Rompiendo Cadenas. Asimismo la jornada también contó con la participación activa de los sectores precarizados que con una novedosa medida de acción directa se manifestó en los 5 puentes de acceso a puerto madero, con la intención de señalar uno de los iconos de la opulencia y poner en debate el aumento de la desigualdad social.

En carrera hacia las legislativas

El macrismo dio un batacazo en las elecciones pasadas, sobre todo por el triunfo inesperado de María Eugenia Vidal en Provincia de Buenos Aires. Las internas del PJ hicieron su aporte. Apenas entraron a la Casa Rosada los jefes de Cambiemos tuvieron claro que tenían que apostar a consolidar sus fuerzas aprovechando el preciado momento de control de los Estados nacional y bonaerense. Los resultados de esa apuesta se verán, justamente, en las legislativas de 2017, en las que el PRO buscará dejar en claro que vino para quedarse, tal como se lo exigen los sectores más concentrados de la burguesía. Por eso Macri y Vidal ya están recorriendo los distritos bonaerenses y hasta se proponen la partición del municipio electoralmente más numeroso de la Argentina, La Matanza.

No es tarea fácil, porque el peronismo se está reconstruyendo y sigue siendo quien tiene el control territorial de la Provincia de Buenos Aires y de gran parte del país. Es lo que muestran las negociaciones dentro del PJ, con diferentes núcleos que, más allá de las diferencias, coinciden en desplazar a La Cámpora y a Cristina Kirchner del centro de la escena.

La iniciativa de Massa, que al igual que el PRO ya lanzó su campaña electoral, es parte de esta construcción. Su apuesta a constituirse como el articulador de la oposición peronista (no kirchnerista) es clara y el tigrense sabe que ésa es la forma de quedar mejor posicionado. La disputa con Macri por sumar los votantes de Stolbitzer, para fortalecer la "pata republicana" de su armado, es parte de este escenario.

Aun así, el kirchnerismo sigue apostando, sin disimulo, a ser parte de la coalición pejotista. Se pinta de combativo yendo a la ronda de las Madres, pero se orienta de lleno a recomponer fuerzas por derecha como parte del PJ, de la mano de los más rancios "traidores" a quienes hace apenas meses denunciaban como enemigos.

Intervenir desde la izquierda

Frente a este escenario de ajuste y derechización que golpea al pueblo trabajador, y ante la hegemonía de proyectos ya conocidos por nuestro pueblo como el macrismo y el PJ (con su ala kirchnerista incluida), es fundamental contribuir al fortalecimiento de una perspectiva alternativa, de un proyecto propio de los trabajadores y el pueblo.

La disputa de proyectos tendrá un momento destacado en el marco del proceso electoral de 2017, en donde el macrismo intentará revalidarse y el peronismo tratará de mostrarse como la única alternativa.

Lamentable y equivocadamente, hay sectores de izquierda que tienen expectativas en un giro a la izquierda de las organizaciones kirchneristas. En esa búsqueda vuelven a intentar reconstruir un proyecto de centroizquierda, opción que tantos y repetidos fracasos ya ha generado a nuestro pueblo como para reincidir sin beneficio de inventario.

Lejos de esos intentos de reconstruir una alianza que ponga a las organizaciones populares como furgón de cola de proyectos patronales, los trabajadores y trabajadoras necesitamos consolidar el campo de la independencia política que la izquierda debe expresar y extender.

Consolidar y desarrollar una izquierda frentista y en lucha

El escenario nacional pone en el orden del día la pelea contra el ajuste, en unidad con los diversos sectores que se presentan en la calle. En ese marco, la izquierda tiene como tarea y responsabilidad de primer orden lograr articulaciones estables para librar estas luchas.

El enorme retraso que existe en este sentido (fracaso de los intentos de coordinación obrera, mediante) da cuenta de algunos de los problemas más importantes por los que atraviesa la izquierda: si bien hay un sector que logra intervenir de conjunto en el plano electoral mediante el FIT, esa confluencia no logra plasmarse en la práctica cotidiana, en la lucha contra las empresas y frente a las burocracias, en el enfrentamiento contra el ajuste y la represión del Estado. A esto se suma, lamentablemente, la insana disputa interna del FIT que muchas veces impregna los ámbitos de lucha cotidiana.

En contraste con esa orientación, la izquierda de la que somos parte tiene a su favor un valioso camino de confluencias. La práctica unitaria de diversas organizaciones y compañeros para dar batallas de conjunto es una clave fundamental que nos define en la misma práctica política. El impulso de herramientas frentistas, como Rompiendo Cadenas y de campañas como No Te Dejes Ajustar, dan cuenta de ello. Sobre esa base, es fundamental que las fuerzas que protagonizamos estas experiencias unitarias y otras afines, aportemos a la estructuración de un Frente Político y Social que asuma también una intervención en el marco electoral, dando relevancia así a la acción política que también se expresa en este terreno.

Las coordenadas que nos unifican, como parte de una izquierda clasista, antiimperialista, antipatriarcal, latinoamericanista y protagonista de prácticas frentistas, son un gran aporte político que servirá para el fortalecimiento y ampliación de la izquierda anticapitalista en nuestro país.

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