Nuevo sitio Acuerdos entre Nación y la gobernación mendocina 6 Setiembre 2016

Desocupación y crisis económica en Mendoza

El Ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera, y la vicegobernadora mendocina, Laura Montero, firmaron ayer un paquete de medidas que busca paliar la crisis económica de la provincia. El acuerdo consiste en aplicación del Fonapyme 1+1, un programa de financiamiento de 20 millones de pesos que tiene como objetivo ofrecer créditos a las pymes. Además desde Nación se hizo entrega de dos ANR (Aportes No Reembolsables) que suman alrededor de 3 millones de pesos más. Esta respuesta es claramente insuficiente frente a la dura situación económica que atraviesa Mendoza y que golpea principalmente los bolsillos de la clase trabajadora.

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Los nuevos acuerdos económicos firmados ayer entre el gobierno nacional y la provincia de Mendoza, plasmados en la aplicación del Fondo Nacional de Desarrollo para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Fonapyme) y la entrega de dos Aportes No Reembolsables (ANR), representan números irrisorios que apenas podrían comenzar a paliar la grave situación económica que atraviesa Mendoza. Sólo para esbozar un panorama, hay que decir que ya en mayo, los diarios tradicionales –que no precisamente se destacan por su visión obrera y popular de la realidad–reconocían alrededor de 1.800 puestos de trabajo perdidos. Es decir, 1.800 nuevas familias en la calle. Cuatro meses después, las estadísticas señalan que se encuentran registrados 9.153 trabajadores menos. Esto representa una caída interanual del 3,7%.

Mientras tanto, como ya hemos señalado en notas anteriores, él déficit fiscal del Estado local crece y los cuatro sectores claves de la economía se paralizan: comercio, turismo, agro y construcción. En el caso del primero, ya suman ocho meses de caída consecutiva.

Además de los magros envíos de dinero de la Nación, la apuesta económica fuerte del gobierno de Alfredo Cornejo es la megaminería. La reactivación económica provincial requiere de fuertes inversiones que, a tono con el panorama nacional, no llegan. Es el anhelo del gobierno radical poner en marcha nuevamente el proyecto San Jorge –que por presión popular se logró detener en 2012-, Hierro Indio y Potasio Río Colorado. Según la Cámara Mendocina de Empresarios Mineros (CAMEN), la provincia tiene potencial para producir U$S 349.234 millones. Esto motiva que desde el propio Estado nacional se esté presionando al ejecutivo local para avanzar contra la ley 7.722 que prohíbe el uso de sustancias tóxicas en cualquiera de los momentos de la exploración o explotación minera.

Mendoza, al igual que nuestro país, atraviesa una durísima situación económica cuyos efectos son trasladados a la clase trabajadora. Los crecientes despidos, aumentos del empleo en negro, sucesivos tarifazos y paritarias a la baja, que continuamente son denunciados por las organizaciones populares y de izquierda, son la demostración de ello. Las salidas que ofrecen los empresarios y los gobiernos patronales son absolutamente contrarias a nuestros intereses de clase. ¿Por qué? Porque todas sus están destinadas a garantizar las ganancias empresarias, en primer término. Prueba de ello es que un Estado endeudado como el nuestro no ha tocado los subsidios millonarios a las empresas prestadoras del servicio de transporte público, por ejemplo. Antes bien, se ha aumentado el boleto para llenar aún más el bolsillo de las patronales.

En el caso de la megaminería, la comprobación de que no es una salida real se encuentra en la falta de garantías que ofrecen las inversiones millonarias que supuestamente realizarían las multinacionales. Para Potasio Río Colorado, la propia brasilera Vale –en el contexto de la crisis económica internacional y regional– pegó el portazo y dejó a 4.000 familias sin empleo, ya sea por generación directa o indirecta. Ni hablar de que el grueso de las ganancias salen al exterior y nunca regresan al país. Esta situación se profundizó gracias a la quita de retenciones a la actividad minera impulsada por el gobierno de Mauricio Macri.

Resistir el ajuste y generar una alternativa política y económica para nuestro pueblo está en manos de las y los trabajadores. Y esa salida necesariamente tiene que atentar contra la ganancia empresaria. Es necesario generar una economía diversificada, que apunte al desarrollo tecnológico y que dependa cada vez menos de la dinámica anárquica del capital transnacional. La realización de ese proyecto está lejos de los intereses empresarios y depende de la organización y lucha de nuestro pueblo.

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Izquierda Revolucionaria (Mendoza)
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