Nuevo sitio Frágil unidad 23 Agosto 2016

CGT: reunificación a medias y una tregua disfrazada de “prudencia”

Sin sorpresas, con ausencias y crisis en varios frentes, la CGT realizó su Congreso normalizador que consagró a un triunvirato de conducción integrado por Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Héctor Daer (Sanidad) y Héctor Acuña (Estaciones de Servicios). Lejos de la lucha, la CGT unificada extendió la tregua con el gobierno de Mauricio Macri.

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Luego de meses y meses de "rosca" entre las cúpulas dirigentes de las tres principales fracciones cegetistas, se realizó este lunes 22 el Congreso normalizador de la CGT que formalizó el acuerdo de unidad a través del triunvirato integrado por el moyanista Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Héctor Daer (Sanidad) del sector de Caló y el barrionuevista Héctor Acuña (Estaciones de Servicios).

Este triunvirato expresa el frágil equilibrio de fracciones en que se sustenta la reunificación parcial de la CGT y en principio se presenta como muy improbable que, en un plazo relativamente breve, la central gremial pueda reordenarse alrededor de una única jefatura.

Tal vez ésa sea una tarea que se resuelva, en el mediano plazo, en el campo estricto de la política, ya que mirada de conjunto la nueva conducción cegetista –más allá de sus matices- se ubica muy cerca del liderazgo "renovador" de Sergio Massa, todo un dato en la interna del peronismo que irá recrudeciendo a medida que se acerquen las elecciones legislativas de 2017.

Faltaron a la cita en Obras Sanitarias, el sector que encabeza el dirigente rural macrista Gerónimo "Momo" Venegas (que impugnó al Congreso ante el Ministerio de Trabajo) y los sindicatos agrupados en el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) que lidera el taxista Omar Viviani y que cuenta en sus filas, entre otros gremios, con la Unión Ferroviaria.

Por su parte, el bancario Sergio Palazzo, en representación de la Corriente Sindical Federal (CSF), expresó su rechazo a los términos del acuerdo y los cargos que le ofrecieron; planteó la necesidad de una medida de fuerza y se retiró del Congreso junto a los congresales de su espacio. Todo indica que de ahora en más, la CSF se dará una política de presión "por izquierda" al flamante triunvirato, en articulación con la CTA de Hugo Yasky, como se plasmará en la calle en la próxima Marcha Federal de fines de agosto.

Prudente tregua…

Por fuera de las idas y vueltas en la puja por los cargos, que en todos los casos confirmaron los "nombres puestos" que se barajaban de antemano, el hecho fundamental de la jornada es la decisión de la nueva conducción de no llamar a ninguna medida de lucha contra el durísimo ajuste que el gobierno macrista lleva adelante contra la clase trabajadora y los sectores populares.

En contraste con la tónica general "opositora" que tuvo la jornada, desde las posiciones clásicas del sindicalismo peronista, en los hechos la flamente conducción sostuvo la "paz social" con la administración macrista, basándose en apelaciones a la "prudencia" como sabio atributo que acompaña desde siempre a los dirigentes sindicales tradicionales.

Si la única verdad es la realidad está claro que la nueva conducción cegetista ratificó de hecho la tregua que mantiene con el gobierno de Cambiemos y rehuyó a cualquier medida de fuerza que salga al cruce de los ataques que la Casa Rosada viene llevando adelante contra el pueblo trabajador (despidos, tarifazos, pérdida salarial, crecimiento de la pobreza).

No obstante, hubo voces que incluso se levantaron al interior del Congreso en reclamo de plan de lucha y medidas de fuerza. Tal es el ejemplo de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) que en un documento presentado al Congreso afirmó: "Estamos a favor de la unidad, pero la unidad para luchar (…) La FATPREN reivindica los métodos de lucha de la clase trabajadora y demanda a esta Central que llame a las bases a la organización de un plan de lucha contundente en defensa del trabajo y del salario, que desemboque en un paro nacional con movilización hasta revertir la realidad que padecemos en cada punto de nuestro país".

Está claro que la posición mayoritaria ratificó la vergonzosa tregua que las conducciones cegetistas le vienen ofreciendo al gobierno macrista y que resultó clave para que su paquete de medidas antipopulares pueda pasar en su etapa inicial de implementación.

Esta nueva claudicación de la burocracia sindical cegetista, que no sorprende, reactualiza la vigencia de construir la más amplia unidad de acción para derrotar el ajuste de los gobiernos nacional y provinciales, quebrando desde las bases y con independencia política, la tregua otorgada por las direcciones sindicales tradicionales.

La historia de lucha de la clase trabajadora enseña que ningún acuerdo de cúpulas puede reemplazar, o maniatar indefinidamente, el protagonismo de lucha de la clase obrera, que más temprano que tarde ganará masivamente las calles en defensa de sus condiciones de vida y para abrir paso a una salida política a favor del pueblo trabajador.

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