Nuevo sitio Gral Alvear, Mendoza 22 Agosto 2016

La Iglesia católica fuerza la suspensión de charla sobre diversidad sexual

Por presiones de la Iglesia católica, el intendente de la Municipalidad de General Alvear (al sur de la provincia de Mendoza), Walther Marcolini, suspendió el pasado viernes 19 de agosto una capacitación sobre políticas de diversidad sexual que daría ese mismo día la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Gral Alvear, Mendoza | La Iglesia católica fuerza la suspensión de charla sobre diversidad sexual

La charla sobre políticas de diversidad sexual programada para el pasado viernes en el Consejo Deliberante del departamento mendocino de Gral Alvear fue cancelada por las autoridades municipales. La presión para no realizar la jornada fue ejercida por la Iglesia Católica que repudió que desde la Municipalidad se adhiriera a "la ideología de género".

El sacerdote Fabricio Ariel Porta publicó una denuncia en Facebook dirigida a "los padres de familias cristianas" incitando a una manifestación para impedir el dictado de la charla. Allí esgrimía que se trataba de una actividad "tendiente a minar la moral y las buenas costumbres" y afirmaba que "aquí no juegan los respetos humanos; aquí juega nuestro compromiso por el bien y la verdad". Cerraba su retrógrado llamado invocando la condena divina: "Dios nos pedirá cuentas".

Las autoridades municipales inmediatamente suspendieron la actividad. Pero esto fue tan escandaloso que hasta los propios concejales del PRO y los funcionarios del gobierno nacional tuvieron que repudiar públicamente al intendente Marcolini por su decisión. Paradójicamente, el año pasado General Alvear se había declarado departamento libre de homofobia en el marco de una lucha permanente contra la discriminación.

Como si todo esto fuera poco, el secretario del intendente, Vilchez, quiso justificar la decisión municipal diciendo que lo sucedido con la Iglesia era "atendible porque Alvear es así, nos conocemos todos y somos familieros".

Lo sucedido en Alvear no es más que otro botón de la inmensa muestra que tenemos del posicionamiento patriarcal de la Iglesia católica, que se opone a la legalización del aborto, a las clases de educación sexual en las escuelas, al uso de anticonceptivos, a nuestro derecho a vivir la sexualidad de manera libre y placentera. El siglo XXI ya comenzó hace rato, pero parece que el medioevo se extiende hasta nuestros días.

Cambiemos no vino a cambiar nada, ya lo sabíamos, sólo vinieron a garantizar el orden social existente. Los gobiernos permeables (y aliados) a las presiones de la Iglesia nos empujan a redoblar esfuerzos en la lucha por un Estado y educación laicos.

Vivimos en una sociedad homofóbica, donde a diario nos enteramos de golpizas a personas cuyo infame motivo es su orientación sexual. Las brutales cifras de asesinatos contra lesbianas, homosexuales, trans y travestis, se suma al surgimiento de grupos fascistas (como FONAPA y Bandera Negra en Mar del Plata) cuyo accionar se concentra en torturar y amedrentar a personas por su orientación sexual, así como atacar lugares bailables y de diversión y encuentro. En este contexto, la Iglesia viene a oponerse a una necesaria charla sobre diversidad sexual adjudicándose ser la defensora de la moral. La suya es la moral de una institución que durante siglos fue partícipe de todos los genocidios de la historia (Cruzadas, caza de brujas, ocupación de América, dictaduras del Cono Sur, sólo por citar algunas). La promotora y encubridora de curas violadores de menores se cree con alguna autoridad para opinar sobre (y reprimir) nuestra sexualidad.

Desde Izquierda Revolucionaria, codo a codo con todas las organizaciones feministas de nuestro pueblo, seguimos luchando por la separación de la iglesia y el Estado.


Basta de patriarcado y que nos digan lo que hay que hacer

¡¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios!!

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