Nuevo sitio Tradición revolucionaria 22 Agosto 2016

A 44 años de la Masacre de Trelew

Como cada año, el 22 de Agosto es una fecha que condensa la reivindicación histórica de una experiencia fundamental para nuestro pueblo, al tiempo que sigue actualizando una tarea política con total vigencia: la unidad.

Tradición revolucionaria | A 44 años de la Masacre de Trelew


El 22 de agosto de 1972 Carlos Alberto Astudillo (28 años), Rubén Pedro Bonet (30 años), Eduardo Adolfo Capello (24 años), Mario Emilio Delfino (29 años), Alberto Carlos del Rey (23 años), Alfredo Elías Kohon (27 años), Clarisa Rosa Lea Place (23 años), Susana Graciela Lesgart de Yofre (22 años), José Ricardo Mena (21 años), Miguel Ángel Polti (21 años), Mariano Pujadas (24 años), María Angélica Sabelli (23 años), Ana María Villareal de Santucho (36 años), Humberto Segundo Suarez (25 años), Humberto Adrián Toschi (25 años), Jorge Alejandro Ulla (27 años), todos ellos miembros del PRT-ERP, Montoneros y FAR, fueron fusilados por la Dictadura militar encabezada por Lanusse en la Base Aeronaval Almirante Zar de Trelew. Una semana antes, habían encabezado una monumental fuga del Penal de Máxima Seguridad de la ciudad de Rawson junto con los principales dirigentes de dichas organizaciones revolucionarias. Ese 22 de agosto comenzaba lo que para muchos historiadores fue el inicio de la brutal ofensiva de la burguesía y sus fuerzas armadas contra los trabajadores y el pueblo organizado, que tuvo su pico máximo represivo a partir del 24 de marzo de 1976.


Este fusilamiento a sangre fría fue un intento de escarmiento por parte de la dictadura a las organizaciones políticas de los trabajadores y el pueblo que venían encabezando importantes procesos de lucha y que contaban con un gran apoyo popular a lo largo y ancho del país. De todos modos, la masacre lejos de apaciguar y disciplinar al pueblo, impulsó una férrea reacción popular contra la represión y la dictadura. La fuga, y luego la masacre del 22 de agosto, pusieron en evidencia hasta qué punto estas organizaciones se desarrollaban en el seno del pueblo trabajador y contaban con el apoyo activo y la simpatía de importantes sectores populares. Primero se evidenció cuando se intentó velar a los fusilados acompañados de una amplia movilización, a la que el gobierno trató de acallar con la represión. Y desde entonces el ejemplo de Trelew se mantuvo presente en las consignas y planteos de lucha popular, expresando la voluntad unitaria y el abierto apoyo a las organizaciones armadas en consignas como "todos los guerrilleros son nuestros compañeros" o "ya van a ver, ya van a ver, cuando venguemos los muertos de Trelew".


Trelew ejemplificó, además, el punto más importante de acercamiento entre los revolucionarios marxistas del PRT, que desde sus orígenes luchaban por la toma del poder y el socialismo, con los sectores revolucionarios del peronismo que, si bien aún tenían expectativas en la vuelta de Perón, al mismo tiempo sostenían una lucha ejemplar contra la dictadura y se apropiaban de concepciones centrales de la estrategia revolucionaria, reclamando la necesidad del socialismo. Aunque a principios del gobierno inaugurado en 1973 buena parte de la izquierda peronista intentó integrarse al régimen, la rápida derechización del peronismo y la creciente represión derivaron en su distanciamiento y un acercamiento a la izquierda. En ese contexto, la experiencia de Trelew era una bandera central. Ejemplificaba la unidad de los revolucionarios para desplegar una práctica común y ponía sobre la mesa la necesidad de una estrategia integradora para desarrollar la revolución por el socialismo. Trelew se convirtió, desde entonces, en símbolo de la unidad de los revolucionarios, y en ejemplo que movilizaba los esfuerzos concretos por avanzar hacia una intervención unitaria para la lucha revolucionaria en pos del socialismo.


En tiempos en que el Gobierno de Cambiemos y los principales medios de comunicación vienen construyendo un relato que pretende reflotar la teoría de los dos demonios, justificar las excarcelaciones de los genocidas y hasta relativizar e incluso cuestionar la cifra de detenidos-desaparecidos durante la última dictadura militar (constituyendo una verdadera posición negacionista del Terrorismo de Estado que tuvo lugar los años setenta), entendemos que es prioritario recuperar todas las experiencias revolucionarias que llevaron adelante las organizaciones político-militares durante los '60 y '70, no solo para conmemorarlas como mera efeméride, sino para reivindicarlas retomando su legado, en tanto que constituyen nuestro ejemplo de unidad, de lucha y de militancia por el socialismo en la Argentina.


Se impone entonces, la necesidad de avanzar en la coordinación entre organizaciones políticas de izquierda.Como lo hemos planteado recientemente con los compañeros y compañeras de la OP Hombre Nuevo, es necesario avanzar en la construcción de un Frente Político y Social que sirva para poder impulsar planes de lucha, construir un programa político que dé respuestas a las tareas de la etapa al tiempo que sirva como herramienta para luchar por obtener conquistas que contribuyan a la actividad del movimiento y a su avance organizativo, evitando las mezquindades, y siendo conscientes de que es sólo de esta forma que estaremos llevando en la práctica concreta el legado de Trelew.


"Mi tumba no anden buscando,
porque no la encontrarán,
mis manos son las que van
en otras manos tirando.
Mi voz la que va gritando,
mi sueño el que sigue entero,
y sepan que solo muero,
si ustedes van aflojando.
Porque el que murió peleando,
vive en cada compañero".

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