Nuevo sitio Los gobiernos pasan, la represión continúa 16 Agosto 2016

Los caminos de la represión de Cambiemos

A la sucesión vertiginosa de hechos represivos en muy diferentes lugares del país, se suma una campaña deliberada de estigmatización de los que protestan, que busca legitimar y naturalizar el uso de la fuerza estatal. Así como es necesario organizar y fortalecer la pelea contra el ajuste, también la lucha contra la represión ocupa un lugar de importancia en la resistencia popular.

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Hacia la protesta cero

Cuando todavía no se acallan los ecos de la campaña mediática que intentó instalar el gobierno en paralelo a la represión que desplegó en Mar del Plata sobre manifestantes que reclamaban contra las políticas de ajustes y las provocativas expresiones de Macri sobre el genocidio de la dictadura[1], se sucedieron otros episodios, no menos violentos, protagonizados por diversas fuerzas de seguridad (Policía Federal, Prefectura Naval y Policía Bonaerense).

El domingo 14, durante el desfile por los 350 años de la ciudad de Quilmes, miembros de organizaciones sociales, integrantes de la Campaña Nacional contra el Ajuste, mostraron sus banderas y consignas, en rechazo del tarifazo y de la contaminación y entrega de los bienes comunes. Grupos de choque vestidos de civil y policías de uniforme los expulsaron a los golpes y los siguieron mientras se retiraban del lugar.

El lunes, policías platenses arremetieron contra familias productoras que se asentaron en el Parque Pereyra Iraola para visibilizar su imperiosa necesidad de tierra y trabajo. Casi 40 detenidos, incluidos varios chicos de hasta 12 años, fue el resultado de la "intervención". Al día siguiente, un operativo conjunto de Policía Federal y Prefectura Naval echó, con golpes y chorros de carros hidrantes, a jubilados que, en el Puente Pueyrredón, exigían aumento de sus magros haberes.

Igual de brutal fue la tergiversación mediática, en especial del dúo CLARIN/LA NACIÓN, que reflejó de punta a punta las versiones oficiales, y la complicidad canallesca de otros sectores patronales que, con Massa y el kirchnerista arrepentido Pichetto a la cabeza, legitiman la mentira del gobierno y miran para otro lado mientras los gases, los carros hidrantes y los palazos se reparten sin solución de continuidad sobre el pueblo que protesta.

Esta situación revela una verdadera operación política orquestada desde las entrañas del gobierno de CAMBIEMOS, que expresa el proceso de apropiación en la disputa de los ricos contra los pobres. Macri y sus CEOs están empeñados en consolidar su avanzada sobre la clase trabajadora. Necesitados de abrochar la impúdica transferencia de recursos a favor de los ricos, la solución represiva se impone como única y directa forma de acallar la protesta.

De esta manera, el evidente descontento popular no sería tal, sino sólo el accionar de un pequeño grupo de violentos que, además, "intentan impedir actos de gobierno por la fuerza", según declaraciones de la inefable Patricia Bullrich, caricaturesca ministra del área, que sin embargo lejos está de decir estas cosas sin tener en cuenta la velada amenaza de aplicar las leyes antiterroristas que forman parte de la herencia, que no les resulta pesada en este aspecto...

Los casi treinta episodios de represión de la protesta social que, en nueve provincias descargó el macrismo en lo que lleva de gestión, demuestran su carácter netamente antipopular, que se completa con la clara decisión política de desbaratar cualquier cuestionamiento.

En perspectiva, más allá de los hechos puntuales, el accionar represivo a que hacemos referencia, no es ajeno al deliberado propósito de habilitar a las Fuerzas Armadas a realizar tareas de seguridad internas[2]. Potencian su capacidad de respuesta, echando mano a todos los recursos de que disponen, desde las diferentes agencias del estado que administran.

Es que la magnitud del despojo que entrañan sus políticas de ajustes prevé una agudización de la confrontación, cuando los sectores organizados de la población multipliquen sus marchas y protestas, y el aumento de la pobreza, que Macri viene generando de modo exponencial, obligue a vastos sectores populares a salir a las calles protagonizando explosiones o estallidos.


Necesidad de organizarnos contra la represión

Aquí es donde juega un papel preponderante la principal tarea de la hora: la suma de fuerzas y la organización. Porque así como, para la avanzada del gobierno, resultan decisivos el circo de la corrupción kirchnerista y el disciplinamiento social que significa la amenaza de la desocupación, en tanto ambos propagan efectos inmovilizantes, la organización de la clase trabajadora contempla una dinámica transformadora, que tiene en la movilización a su mayor herramienta.

La represión busca demoler la capacidad organizativa de las luchas, ejemplariza, amenaza, debilita.

Que "los gobiernos pasan, la represión continúa", es mucho más que una consigna. Es una síntesis del sistema.

A la luz de los acontecimientos que se suceden, la lucha antirrepresiva pasa, de ser simplemente necesaria, a imprescindible. Organizarse implica no sólo la denuncia, sino también la propaganda y agitación que la instale definitivamente. Debemos desnaturalizar estos hechos, visibilizarlos y traducirlos políticamente, tendiendo a su resignificación como elemento movilizador de la clase trabajadora y el pueblo.

Debemos apostar, más que nunca, a la unidad de acción por abajo, a la acumulación de fuerzas para enfrentar con más contundencia cada ataque contra el pueblo trabajador.


María del Carmen Verdú – Ismael Jalil.


[1] El fin de semana, para ocultar la dura represión policial que impidió que vecinos que protestaban se acercaran al entorno del acto oficial, se inventó un inexistente apedreo del auto presidencial. Mientras fuentes oficiales estigmatizaban a los manifestantes, los custodios presidenciales y el jefe de la policía bonaerense, Pablo Bressi, negaron el ataque y el fiscal Adler reconoció que carecen de toda prueba.

[2] El decreto 721, firmado en mayo pasado, otorga más autonomía a las fuerzas armadas y reduce el control civil, a la par que el propio Macri les auguró "más participación en la realidad social" en la Cena de camaradería.

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María del Carmen Verdú
Autor

María del Carmen Verdú

Abogada, referente nacional de la lucha antirrepresiva.

Ismael Jalil
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Ismael Jalil

Abogado, referente nacional de la lucha antirrepresiva.