Nuevo sitio Un debate necesario y actual 5 Agosto 2016

El FAS, una experiencia frentista a recuperar

Hace 43 años, en agosto de 1973, se iniciaba una de las experiencias más importantes de unidad política en nuestro país: el Frente Antiimperialista y por el Socialismo. Nutrido por miles de activistas obreros y populares, por numerosas organizaciones políticas y sociales del campo popular y la izquierda, el FAS se proponía como una alternativa anticapitalista de masas a las diversas opciones patronales del momento. Su aporte es fundamental para el impulso de iniciativas unitarias en la actualidad.

Edición N° 16

A Vencer (agosto-2016)

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Un debate necesario y actual | El FAS, una experiencia frentista a recuperar

Durante el año 1972, principalmente por impulso del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), se fue forjando una herramienta de lucha con aspiraciones frentistas. Los primeros tres encuentros estuvieron limitados a lo que el PRT logró organizar en el marco de la dictadura de Agustín Lanusse y su Gran Acuerdo Nacional. Sin embargo, ya para el año siguiente, la convocatoria dio un salto en calidad, dando forma al Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS).

Así, el 18 de agosto de 1973, asistieron alrededor de 5.000 luchadores al que se llamó IV Congreso del FAS, y que era, en los hechos, el primer encuentro amplio. El congreso estuvo marcado por la expectativa de lograr una alternativa a la candidatura de Perón por medio de la fórmula Tosco-Jaime, finalmente frustrada. Allí se definió un programa que incluía demandas obreras, campesinas, democráticas, de acceso a la salud y la educación, junto a otros planteos, como la estatización de los monopolios, la ruptura con organismos internacionales, la unidad de fuerzas contra el imperialismo, y la independencia política de la clase obrera.

El 24 de noviembre, en el Chaco, el V Congreso del FAS congregó a unos 12.000 activistas que, tras dos días de debate y agitación, aprobaron un nuevo programa de acción. Más nutrido que el anterior, el nuevo programa incorporó objetivos y consignas referidas a la cultura, las condiciones de vida de los aborígenes y al rechazo al pacto social; un último apartado, además, incluía la lucha por el socialismo. Además, ante la avanzada represiva, se promovía forjar un Frente Antifascista.

El VI y último Congreso del FAS se realizó el 15 de junio de 1974, en Rosario, con más de 20.000 asistentes. Entonces se replanteó el programa, con diez ejes considerados "los puntos principales y el objetivo del Gobierno obrero y popular socialista, por el que el FAS llama a unirse a todos los sectores y organizaciones del campo del pueblo". Allí se incluían la expropiación y estatización de monopolios, la expropiación de grandes estancias para su estatización, contemplando también el reparto de tierras; la estatización de la banca y el comercio exterior, así como de toda la enseñanza; la ruptura de lazos con el imperialismo; el control obrero y la planificación; la reforma urbana; la eliminación del aparato represivo; la socialización de la medicina y la solidaridad con los pueblos en lucha.

Alrededor del V y el VI Congreso, el FAS logró su mayor dinamismo, desplegando una actividad orgánica en numerosas provincias, con campañas, movilizaciones, pronunciamientos y demás iniciativas políticas. De ellas formaron parte gran cantidad de organizaciones políticas y sociales, enmarcadas en la perspectiva política antiimperialista y socialista que definió en sus programas.

La unidad de la izquierda y el campo popular

El FAS expresó un intento práctico de llevar adelante una articulación estable de organizaciones políticas y sociales con acuerdos generales sobre la estrategia política (antiimperialista y por el socialismo) y acuerdos más definidos sobre las tareas de la etapa, con un programa y una estructuración común. Promovía la acción conjunta de los sectores explotados: la clase obrera, el movimiento campesino, representantes de pueblos originarios, sacerdotes del tercer mundo, agrupamientos de mujeres y de la cultura, entre otros. Se trataba de una propuesta para el desarrollo de una política anticapitalista, cuya perspectiva era la revolución socialista. Por eso se delimitaba claramente de otros frentes que estaban condicionados por la burguesía, como el FREJULI que expresaba a las fuerzas del peronismo bajo la dirección de Perón, o el Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA), hegemonizado por el PC y de perspectiva reformista.

Fueron numerosos los dirigentes obreros y los intelectuales que nutrieron el FAS: el PRT destacó a Oscar Montenegro y Gregorio Flores, y el Frente Revolucionario Peronista (FRP) a Armando Jaime, presidente del FAS y líder de la CGT clasista de Salta, junto a Juan Carlos Arroyo y Manuel Gaggero. Además participaron Alicia Eguren de Cooke, figura destacada del peronismo de izquierda; Silvio Frondizi, reconocido abogado e intelectual proveniente del Grupo Praxis; Rodolfo Ortega Peña, diputado referente del peronismo combativo; Agustín Tosco, Secretario General de Luz y Fuerza de Córdoba; y Miguel Ramondetti, sacerdote del tercer mundo. Entre las fuerzas políticas que se sumaron al FAS, además del PRT y el FRP, destacamos varios afluentes de OCPO (El Obrero, MIR, Poder Obrero de Santa Fe), expresiones del Peronismo de Base, y un nutrido grupo de pequeñas organizaciones, como Movimiento Popular de Liberación, Liga Espartaco, Socialismo Revolucionario y Partido Comunista Marxista Leninista.

La unidad de todos estos sectores y organizaciones en el FAS implicaba una concepción política central: la necesidad de un frente político y social como medio de construir una alternativa de masas para la clase trabajadora y el pueblo. Este frente se basaba en la defensa de la independencia política de la clase obrera, y sobre esa base incorporaba a un conjunto de sectores explotados y oprimidos, engrosando así las filas de quienes luchan contra el sistema y sus gobiernos.

La actualidad del Frente Político y Social

La situación actual de la clase trabajadora y el pueblo ameritan, como antaño, la unidad de las fuerzas de la izquierda y las organizaciones populares para luchar, con la participación de amplios sectores de masas, y con una perspectiva política anticapitalista. La gravedad de la arremetida antipopular del macrismo impone la necesidad de construir una alternativa política que dispute el sentido de las masas frente al kirchnerismo.

Lamentablemente, las corrientes mayoritarias de la izquierda en Argentina desdeñan este tipo de propuestas políticas. La lógica que busca encuadrar a toda la lucha obrera y popular bajo la luz de su propio partido es contraria a este planteo frentista. De ese modo, los frentes que surgen, como el FIT, tienen el valor de ayudar a superar la dispersión en el momento electoral, pero son completamente deficientes, justamente porque no van más allá de los acuerdos en ese plano.

El resultado práctico es que el pueblo trabajador, y sus sectores más activos y consecuentes, se encuentran completamente fragmentados a la hora de dar la lucha frente al macrismo, y no tienen un ámbito político que canalice su lucha en función de una propuesta política independiente.

En este marco, las organizaciones de la izquierda anticapitalista forjadas al calor de las luchas de 2001, no hemos podido dar una respuesta superadora a la dispersión. Aunque contamos con un acervo valioso que recupera la necesidad de impulsar herramientas frentistas que vayan más allá de los armados partidarios individuales, no hemos logrado aún dar pasos orgánicos en este sentido. Revertir esta carencia en el marco de las organizaciones que compartimos nuestra militancia cotidiana en la lucha contra las patronales y el gobierno, es una tarea de primer orden.

Es fundamental, entonces, dar pasos firmes hacia la conformación de un frente político y social que nuclee a numerosas organizaciones compañeras bajo un programa de acción y una propuesta política común. Un paso de esas características daría respuesta inmediata para la intervención conjunta de un amplio espectro de la izquierda anticapitalista que no se siente contenida en las fuerzas del FIT. Y marcaría, además, un antecedente para la conformación de frentes más amplios y ambiciosos que puedan erigirse como alternativa política anticapitalista de masas ante el crítico escenario actual.

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Federico Cormick
Autor

Federico Cormick

Docente universitario.