Nuevo sitio De espalda a las bases 26 Julio 2016

CGT: hacia una débil unidad por arriba, mientras sigue la tregua

Con tensiones y fricciones varias, las distintas alas de la CGT se encaminan hacia una endeble unidad. La burocracia sindical cegetista se debate entre un triunvirato o un improbable liderazgo único para encarar la nueva etapa. Mientras tanto, más allá de amenazas sobre futuras medidas de fuerza, unos y otros mantienen la tregua con el gobierno ajustador de Mauricio Macri.

De espalda a las bases | CGT: hacia una débil unidad por arriba, mientras sigue la tregua

La "rosca" de la CGT ingresó en una fase febril a casi un mes del Congreso normalizador a celebrarse el próximo 22 de agosto y en el que se conformaría un triunvirato de dirección integrado por el moyanista Schmid (Dragado y Balizamiento); Héctor Daer (Sanidad) por la fracción que encabeza Caló y el barrionuevista Héctor Acuña (Estaciones de Servicios).

Desde ya, este precario trío está siendo cuestionado por los sectores que se quedan afuera del acuerdo, entre ellos el espacio que encabeza el taxista Omar Viviani (moyanista en su momento, luego alineado con Caló y ahora distanciado del metalúrgico); y por el bancario de extracción radical Sergio Palazzo, que ganó repercusión a fuerza de sus favorables acuerdos salariales, en una paritaria con viento a favor por las fabulosas ganancias que los bancos mantuvieron a lo largo de los últimos años, sin distinción de gobiernos.

A menos de un mes del Congreso normalizador, los cruces verbales y tironeos aparecen como la forma natural de negociar de parte de dirigentes preocupados sólo por la pugna por espacios de poder superestructural, cada vez más despegados del sentir de las bases que representan. El 5 de agosto se realizará un Plenario de Secretarios Generales, estación intermedia que servirá de termómetro de esta interna y en el que se difundiría un documento de tono crítico contra las políticas económicas de ajuste del gobierno de Cambiemos.


La tregua nao tem fin…

Por fuera de esta rosca de alturas, la realidad de millones de trabajadores y trabajadoras se hace cada día más crítica, con más de 150.000 despidos en los sectores público y privado; y una inflación galopante que horada los salarios, empujada por el brutal tarifazo de los servicios públicos y el alza sistemática de los productos de consumo popular.

En este marco, la continuidad de la tregua sindical se hace cada vez más ostensible y criminal. Luego de dar marcha atrás con la amenaza de paro general si se vetaba la ley antidespidos, ¡las CGT ni siquiera cumplieron con su jornada nacional de ollas populares! (medida ultra tibia que habían anunciado como sustituto para las cámaras de televisión del paro general que no fue).

De más está decir que la deliberada falta de reacción de las conducciones sindicales le dio un aire fundamental al gobierno macrista para continuar con su plan de acción antipopular, fortalecido momentáneamente luego de vetar sin sobresaltos ni titubeos la ley antidespidos votada por el Parlamento.

A dos meses de ese hecho, la situación es otra. Las consecuencias del tarifazo se hacen sentir entre los sectores populares, el malestar social crece y se expresa en las primeras manifestaciones callejeras de repudio, a las que se suman muchos vecinos y vecinas de a pie. Por su parte, el rotundo fracaso de la estrategia parlamentaria de enfrentamiento al ajuste dejó en claro que lapelea se gana o se pierde en la calle.

La influencia sindical de las organizaciones compañeras del FIT, que agrupa a una parte de los sectores antiburocráticos y de lucha convocados por el SUTNA recuperado, prepara una movilización contra el ajuste y el tarifazo para los primeros días de agosto.

En tanto, la kirchnerista CTA de Hugo Yasky avanza en el armado de su Marcha Federal para fin de ese mes, con la expectativa de sumar a un sector de la CGT luego del Congreso normalizador del 22; mientras ATE Nacional anunció ya un nuevo paro de estatales once días antes, alertando sobre una nueva tanda de despidos en el Estado, que seguramente será acompañado por la fracción mayoritaria de la CTA Autónoma que ya no responde a la conducción de Pablo Micheli.

Como se ve, el cuadro es de fuerte fragmentación en materia de respuestas populares, lo que se hace más problemático porque se trata de acciones aún débiles si se las mide con la virulencia de las medidas de gobierno aplicadas por el macrismo.

Para derrotar al ajuste de Cambiemos y los gobiernos provinciales, resulta imprescindible una creciente movilización popular. En ese torrente de luchas, los sectores que postulamos una salida obrera y popular de fondo a la recurrente crisis capitalista tenemos que abrirnos paso con identidad propia. Nuestra intransigente defensa de la independencia de clase en cada una de nuestras acciones no puede llevarnos a incurrir en acciones marginales autoimpuestas.

Por esta razón, desde Izquierda Revolucionaria llamamos a la más amplia unidad de acción para enfrentar el ajuste de los gobiernos nacional y provinciales, quebrando desde las bases la tregua impuesta por las conducciones sindicales.

A los acuerdos corporativos y por arriba de las dirigencias burocráticas, opongámosle la unidad por abajo y para la lucha de los trabajadores y trabajadoras que defienden su derecho a una vida digna.

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